El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)

lunes, 30 de diciembre de 2019

Talón de Aquiles

Que los talones bancarios sean de Aquiles para los corruptos y corruptores.

FRM [30/12/2019]

(Imagen de Internet. Autor desconocido)

domingo, 29 de diciembre de 2019

Tocar el cielo

Mirada metafórica, bajo mi ventana

Muy tímidamente,
para tocar el cielo
suben los dedos.

FRM [29/12/2019]

jueves, 26 de diciembre de 2019

Límites

Miradas de experiencia...

Siempre pierden terreno quienes no aprenden o no se atreven a marcar sus límites.

Soy mi mirada.                                             

FRM [26/12/2019]

Mojón delimitador. Mirada metafórica.

Visitante inesperado

Obra de James Ensor

Visitante inesperado que irrumpe sin aviso,
estremeciendo a su paso.
Escalofrío con rostro y nombre,
algo diferente entre la multitud ingente,
fuente portadora de nuevo rocío,
húmeda voz que riega el vacío,
empapando de calor lo que estaba casi frío.
Tanteo y temores, dudas y sudores,
sueños y temblores...
Extemporáneo por intemporal,
embargado por infinito respeto amoral,
todo lo remueve,
todo se agita,
todo es nuevo...
Todo es más.
Mucho más. Infinito.
Fiesta de ansiado encuentro
que es más que renacimiento.
Miradas, tactos y sabores se hacen ciertos,
confirmando lo esperado y supuesto.
Y estalla, arrollador, el esplendor
de la más plena y fértil pasión
que conjuga en presente los recuerdos del futuro
y fusiona dos cuerpos y sus almas,
haciendo, con ellos, uno.

FRM [26/12/2018]

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Tiempo macerado

Tiempo macerado
con cardos y nenúfares.
Recuerdos de flores secas y mojadas.
Sonrisas cómplices
entre metáforas y guiños en las miradas.
Juegos de palabras,
infancia evocada y madurez emocionada.
Hechizo de atracción incipiente
que se consolida en mutuo deseo ardiente.
Pasión creciente y mente ausente...
Cenizas tibias del pasado que se reinflaman
en el crepitar de avivadas llamas
con un nuevo amor alimentadas,
renovando el calor en corazones adormecidos.
Risas felices
que reclaman una "mano de plancha",
mientras las carcajadas son,
para la edad, una forma de revancha.
No cesa de aumentar la sorpresa
de la pasión inevitable
en la inesperada fusión no sospechada
que reclama íntima entrega plena y total
en una primavera que, arrolladora,
florece en lo otoñal,
cuando salda las eternas esperas,
haciendo el amor sin límites ni fronteras.

FRM [25/12/2018]

Mirada metafórica, esperando un nuevo amanecer.

Sincretismo navideño

Foto propia, paseando por mi entorno

Miradas críticas...

Sincretismo navideño. Un símbolo pagano ante el templo cristiano. El consumismo antepuesto a lo religioso.

Soy mi mirada.

FRM [25/12/2019]

martes, 24 de diciembre de 2019

Insomnio y sueños

Sueños de vigilia. Foto propia, desde mi ventana

Algunas noches de insomnio no son consecuencia de perder el sueño,
sino de pérdidas en los sueños.

FRM [26/02/2019]

Dudas navideñas

Miradas de incomprensión...

No sé si por torpeza o incultura teológica o, quizá, por descreimiento, pero nunca he terminado de entender la relación entre el perdón de un supuesto "pecado original", del que la prole a la que pertenecemos todos los humanos no somos responsables, y la necesidad para lavarlo del sacrificio cruento y cruel del Nazareno cuyo nacimiento se ¿celebrará? en breves fechas. Por otra parte, extraño perdón que no levanta el castigo milenario impuesto y seguimos trabajando con el sudor de la frente y pariendo a los hijos con dolor, sometidos a la vergüenza de la desnudez y a la crueldad de las guerras y enfermedades.

Claro que los caminos del Señor son inexcrutables, infinitos y escritos sobre renglones torcidos; lo que dificulta sobremanera la escasa y limitada capacidad de mis pensamientos.

Soy mi mirada.

Boceto propio, desde otro punto de vista

domingo, 22 de diciembre de 2019

Dormir es morir

Hace mucho que leí que dormir es como morir o viceversa...

Yo disfruto la vida. Deseo sentirme vivo. Experimentar esa intensidad palpitante del silencio. Esa espesa y sedante atmósfera que me rodea e invade en la soledad callada de la madrugada. Cuando se alargan las jornadas, robando horas al día que viene, para prolongar el que se ha ido del reloj cayéndose del calendario. Entonces, me embarga el contacto con el cuerpo ausente y añorado. Siento el aliento y la respiración sosegada y durmiente del pecho amado. Sabores y olores se mezclan táctiles en la memoria de mi almohada.

Y escribo; porque, si leer es soñar, escribir es hacer realidad inolvidable los sueños. Así, entiendo que, si no me duermo, no es por insomnio. Es sólo porque me gusta vivir en eterna y amante vigilia. Estoy vivo. Y lo vivo un poco más al escribirlo en este presente avaro, restando horas al futuro para aumentar mi pasado cuando me leas.

Hasta mañana que ya es hoy, viviendo. Construyendo puentes entre el pasado y los sueños.

FRM [07/12/2019]

La mirada desnuda aumenta el silencio de mi pluma.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Dulce recuerdo

Febriles mis ojos y manos
recorrieron tu paisaje
entre los ecos susurrantes
traídos por el viento.
Mis dedos fueron brisa agitando tus cabellos
en el cielo de la almohada
que cobija miradas compartidas,
convocando deseos de párpados en silencio.

Y, en la espera... el dulce recuerdo.

FRM [26/11/2019]

"Volando al encuentro". Mirada metafórica. Foto propia

lunes, 11 de noviembre de 2019

El paso del tiempo

Algunos lo temen, yo lo deseo.
Empujo las horas del calendario en intento esperanzado de acelerar el paso del tiempo.
Alguno huyen, inconscientes de lo inútil del gesto.
Yo lo deseo; por eso no escapo, acudo a su encuentro.
Algunos no lo conocen; no saben que es real en un sueño.
Yo lo deseo.
Vuelvo a Cientonce, un lugar que existe, porque lo llevo dentro.
Quienes temen envejecer con el paso del tiempo, desconocen que, en unas horas, se pueden recuperar años dichosos de plena juventud.
Cientonce es un lugar que existe en las agujas de un reloj, girando al revés.
Yo lo deseo, con todo mi ser.

FRM [06/06/2019]

Foto propia. Mirada metafórica con los ojos del alma

sábado, 9 de noviembre de 2019

Culpas y responsabilidades

Conmemorando la simbólica caída de un famoso muro indeseable (todos los que dividen y separan lo son) y entre las dos luces ambiguas de una de estas tardes oscuras, frías y llorando en lluvia que invitan a arroparse en el recogimiento, me da por pensar, buscando sentir el calor de los mejores recuerdos que entibian mi memoria, mientras reflexiono para intentar comprender porqué hay que alejar los sueños para conciliar el sueño...

Y pienso que venimos a esta vida a aprender que es en ella donde se encuentran el cielo, el infierno y el limbo. Que la más ladina y demoníaca tentación es la que se esconde en el pecado de la vanidad prepotente que nos impulsa a defendernos de las insoportables críticas negativas. Críticas sentidas como agresiones, siempre equivocadas y sin fundamento, que estimulan y excitan la necesidad ofendida y egocéntrica de argumentar la autodefensa. Nada menos libre ni más disfrazado de libertad. Nada más lejos del respeto y la filantropía.

Esa autodefensa primaria e instintiva que inevitablemente se nutre de reproches, en la búsqueda de causas ajenas a uno mismo para explicar los propios e íntimos efectos o defectos. Esgrimida aceradamente en espiral recíproca y negativa que se retroalimenta. En una malévola y perversa partida de ping-pong cuyas pelotas vuelan agresivamente dañinas, de uno al otro lado de la mesa, cada vez más con más fuerza, aumentando perniciosamente con la indignación, angustia y ansiedad generadas. Sin la menor reflexión desde el respeto y la humildad.

Nada más tentador ni más fácil. Resulta diabólicamente sencillo obtener argumentos extraidos del principio de causas y efectos. Apelar a las culpas ajenas para el torpe y gratificante ejercicio de justificar las propias. Siempre "la culpa". Ese virus judeocristiano ancestral implantado en el ADN de la memoria genética colectiva de nuestra cultura.

Y eso lleva del cielo al infierno, pasando por el limbo de la inmadura inconsciencia.

Lo que no es tan fácil es reaprender. Abandonar el pernicioso hábito inculcado de buscar "culpas" ajenas, desde la soberbia intransigente, o las propias, buscando la penitencia de la autocompasión victimista.

Cierto es que a toda acción corresponde una reacción; pero no tiene porqué ser destructiva. La energía nuclear puede sembrar muerte y desolación, tanto como ser benefactora para la vida, si se usa de la forma adecuada.

Por supuesto que no es fácil cambiar hábitos culturales arraigados en la inconsciencia. No es sencillo llegar a comprender profundamente, desde la experiencia acumulada, que no existen "las culpas"... Sólo la responsabilidad.

Y la responsabilidad es patrimonio exclusivo de uno mismo. Del propio libre albedrío de cada cual. De la íntima capacidad de tomar decisiones ante cada situación. Porque, pase lo que pase y nos hagan lo que nos hagan, el responsable último de nuestras decisiones y actos somos nosotros mismos. Y no hay que buscar otros sujetos a la oración de cada experiencia y sus consecuencias.

Aceptar la propia responsabilidad en toda ocasión es un acto sanador de humilde reaprendizaje. Un acto de conciliación y amor hacia uno mismo y los demás. Implica un proceso de serenidad, de análisis introspectivo y autocomprensión, para saber perdonarse uno mismo y ser capaz de pedir sinceramente el perdón ajeno, si se ha dañado al prójimo; con humildad sin humillación, confiando en gozar del privilegio de la comprensión y la solicitada disculpa indulgente, sobrevenidas de la responsabilidad ajena, porque "tanto monta...".

Hay que romper el círculo vicioso de la autojustificación, con frecuencia, simple y victimista autocompasión, y abrir un hueco en su perímetro para, a través de él, ascender a niveles superiores de conciencia, paz y amor. Tal y como nos enseña la eterna sabiduría del símbolo Zen del "Enso".

Hay que dejar de considerar las críticas como "provocaciones" contra las que tenemos que defendernos. Eso es sólo un síntoma de debilidad en la autoestima. Hay que valorarlas en paz como opiniones respetables de las que aprender, si son constructivas ("así es, si así os parece"), o dejar que transiten hacia la indiferencia, si sólo persiguen una pretendida ofensa sin otro fin que ser insultante, valga el intencionado pleonasmo.

Por todo ello, no voy a responder a las críticas recibidas. En la paz del silencio prudente está la esperanza del único poder constructivo... Reaprender de las experiencias.

En definitiva, encadenando dos aparentes oxímoron, cambiar la objetiva subjetividad por la subjetiva objetividad.

FRM [09/11/2019]

Foto propia. Mirada metafórica. "Cuanto más elevas la mirada, mejores son las vistas del horizonte"

miércoles, 30 de octubre de 2019

Insomnio y saber

(Imagen de Internet. Autor desconocido)

En mi luenga juventud consumí creencias sin conseguir calmar mis angustias; aumenté la dosis y provoqué que naciera en mí el insomnio del espíritu.

No avancé; me engañaban el tiempo y el movimiento. Sólo di muchas vueltas en laberintos sin salida que siempre me devolvieron al punto de partida. Hasta que comprendí que el único camino estaba en mí y mis objetivos.

Desde entonces, soy un ave nocturna que busca el conocimiento y la causa profunda de las creencias ajenas.

FRM [30/10/2013]

martes, 29 de octubre de 2019

Teatro

Se puso mi corazón el negro vestido de la noche del alma.
Sucumbió el sueño y desfalleció en la palabra callada.
Nuestros dulces recuerdos se tornaron tus amargos olvidos.

Y la inspiración agoniza en lenta expiración,
incapaz de aceptar el vacío de sinrazón tan dolorosa.
Si la vida es teatro, se puede protagonizar el mejor espectáculo...

Siempre es tiempo de amar y ser amado.
La vida no tiene que ser ningún otro teatro más puro
ajeno a la felicidad compartida entre placer, comunicación y vino.

La reserva para el reestreno está confirmada.
En Cientonce, ese lugar que llevamos dentro...
con la alegría recuperada y en la paz del deseado encuentro.

FRM [23/10/2019]

El mejor y más deseado teatro. Mirada metafórica

viernes, 25 de octubre de 2019

Nostalgia

Un símbolo eternizado. Mirada metafórica

Sumida en la tristeza y la melancolía,
castigando cuerpo y espíritu,
propios y ajenos,
miras hacia el tragaluz de tu techo
sin ver el cielo de tu vida.

Lágrimas de confusión ciegan tu vista
y, entre ayer y hoy,
te impiden ver lo que más claro tenías
para el deseado mañana.

La consensuada fusión
tantas veces disfrutada, sublime.
Esa prioridad declarada
que, confesa, ahora está injustamente convicta
en la cárcel del silencio más implacable.

Limpia tu mirada de sangre,
inútil sudor e innecesarias lágrimas.
Enjuga con el amor tus penas
y no tires la toalla.
Seca con ella tus lágrimas,
deja que empape tu sudor
y no derrames más sangre innecesaria.

Confía en tu cuerpo; sabe lo que dice.
Cambia las dudas del dolor tóxico
por la sanadora esperanza soñada
y vive el resto de tu vida,
fluyendo feliz y confiada
entre saboreados besos de ternura
y dulces y conocidos abrazos eternizados...

Siempre unidos.

FRM [25/10/2019]

Viaje a Delfos

Después de mantener una grata e interesante conversación con una antigua amiga psicóloga, he pensado sobre algunos aspectos de la amena charla. En ella, hemos profundizado en la reflexión de que el orgullo y el miedo suelen ser las causas de que dejemos de escribir las mejores páginas de nuestra historia. Porque es frecuente que el orgullo del uno provoque el miedo del otro, alternativamente y con el resultado más catastrófico y absurdo.

Al hilo de ello, me ha contado una anécdota de su experiencia profesional que me ha inspirado la narración breve que comparto a continuación, en el contexto de la antigua Grecia y protagonizada por una mágica y legendaria mujer, cuya imagen encarnada e idealizada amo apasionadamente desde hace tiempo... La Pitia del apolíneo Santuario de Delfos.

UN CUENTO MITOLÓGICO

Dicen las crónicas antiguas que, de vez en cuando, conviene encomendarse a Apolo y viajar, a lomos de un delfín, hasta Delfos para consultar la sabiduría del oráculo de la Pitia sobre las dudas que afligen o desconciertan. Todo humano tiene momentos en que le asaltan temores, hijos y padres de la inevitable ansiedad que generan las indeseadas incertidumbres.

Viajero:
--Postrado ante ti, yo te saludo con respeto ¡oh, Pitia! Y a tu visión sin límites de espacio ni tiempo, acudo en busca de las respuestas que me liberen del pesado equipaje de mi miedo.

Pitia:
--Ya sé el fundamento de tus miedos, hombre. No olvides que conozco cuánto ha habido, hay y habrá en los humanos corazones. Pero, formula tú, como la sientas, la consulta que justifica el óbolo de plata que has depositado a mis pies.

Viajero:
--Sea, así lo intentaré, confiando en que tu infinita sabiduría complete lo que las limitaciones de mi pobre capacidad no me permitan definir ni explicar con la riqueza de detalles que la grandeza de mis motivos tienen y me han movido a acudir a tu presencia.
Sabrás que no ha mucho tiempo, y cuando carecía de toda esperanza de hallarlo, tuve la inmensa fortuna de ser elegido para compartir la bendición de un encuentro inesperado y capaz de colmar todas las expectativas de felicidad plena en los escasos años de vida que me resten hasta la cita con Caronte en la orilla de la laguna Estigia. Tal milagro fue recíprocamente compartido con reiteradas confirmaciones de ser dos cuerpos fusionados en una sola alma, capaz de enfrentarse y superar toda suerte de humanas dificultades, siempre muy por debajo de la unión incuestionable.

Pitia:
--¿Y, entonces, qué te trae aquí, viajero?

Viajero:
--El sufrimiento por el miedo a estar en trance de perderlo.

Pitia:
--Podías haberme consultado sobre el final del trance que, por supuesto, conozco y puedo ver. Pero, puesto que la inquietud que te mueve es ese miedo, de él puedo aliviarte, pues está claro que es preciso que recuperes la paz del ánima, cuya ausencia reseca tu corazón en la feroz e inclemente sequía del silencio, mientras te desgarra la zarpa de la incertidumbre.
     Si tu confianza y seguridad es plena, en la correspondencia ante el milagro compartido que mencionas, y los sentimientos ajenos son tan gemelos a los tuyos, como afirmas y te ha sido afirmado y confirmado, nada debes temer, pues todo volverá al cauce que nunca debió desbordar el flujo de las aguas doradas de semejante milagro regalado por el Olimpo. Si es y ha sido como tú crees, nada has de temer, repito, pues algo así es indestructible como regalo de los dioses.
     Si, por el contrario, tal identidad recíproca en realidad nunca ha existido más allá de las apariencias y las palabras, y era un mero y engañoso espejismo, bueno es que tomes conciencia de ello y de la lábil fragilidad de los ajenos sentimientos, como un ineludible y obligado aprendizaje, cuyo precio es el dolor por tu confianza defraudada y las esperanzas incubadas en tu alma. Celebra lo disfrutado en el pasado y alégrate de evitar mayor dolor en el futuro.
     Ninguna de las dos opciones merece ni justifica tu miedo, pues ambas entrañan lo mejor que pudiera ocurrirte en ambos casos, sea lo que sea lo que el futuro te depare.
  Vete, pues, en paz y que los dioses te acompañen en tu viaje de regreso; pido a Poseidón que sea benévolo con las mareas en tu navegación de retorno, ya que bastante castigo has tenido con los oleajes tempestuosos que han azotado tu alma hasta aquí.

FRM [30/06/2019]

La sacerdotisa Pitia, el oráculo de Delfos, Cerámica ateniense

martes, 22 de octubre de 2019

Alas negras

"Oscurecen el camino con su sombra". Mirada metafórica

Alas negras se ciernen como afiladas cuchillas
pendiendo de nubarrones como guillotinas.
Oscurecen el camino con su sombra,
camino, ayer luminoso y florido,
hoy enlosado con lápidas de recuerdos.

Sigo la ruta en ominoso silencio,
sólo roto por el crujido de gestos
palabras y comportamientos ajenos y remotos,
repetidos cantos de sirena
que antaño fueron sólo míos.

La esperanza, debilitada y tambaleante,
mantiene sus pasos en precario equilibrio
entre epitafios de amor y "siempres" efímeros.
Conozco muy bien lo perdido,
todo eso que hoy no tengo,
porque fue intensa y reiteradamente vivido...

Fue mío, exclusivo, paladeando el exquisito sabor
de la dedicada, permanente e intensa seducción.
Saboreando ayeres de amor y buen vino
que hieren el paladar con el agridulce aroma
de lo avinagrado por la desatención y descuido
del respeto y el interés perdidos.

¿Qué oscura alquimia ajena
ha transformado lo que ayer fue deseado
en algo aburrido y cansino?
¡Qué desequilibrado destino...!

No hay verso capaz de reflejar
el dolor de perder
un insólito regalo del Universo.
No hay beso que lo consuele
en la boca del desleal silencio.

Porque no basta con desnudar el cuerpo
si se mantiene oculta el alma del deseo.
Y me ahogo en las aguas profundas y oscuras
de preguntas agolpadas en agresivo oleaje...

¿Qué ha cambiado?
¿Qué vale tan caro precio?
¿Qué he hecho para merecerlo?
¿Qué necesitas tanto y no he hecho?
¿Qué te falta y buscas entre brumas?

No es lo largo halagador lo mejor,
si te hace perder lo profundo y eterno.
Si no has estado mintiendo,
toma el apoyo de mi mano y vuelve.

Te espero...
Conjugando nuestro sueño, en mí, vivo.
"Siempre unidos", dijiste...

Te amé, amo y amaré,
a ti o a la que parecías ser.

FRM [21/10/2019]

lunes, 21 de octubre de 2019

Sobre la infidelidad

Sobre el tema de la infidelidad en la pareja, siempre de actualidad, he leído y conversado recientemente con personas muy allegadas, cuyas opiniones valoro y respeto mucho. Ello y la crisis de valores morales que vivimos, también constatada y comentada, ha activado mi necesidad de volver a reflexionar ampliamente sobre esta materia, tres años después de que ya lo hiciese en el pasado.

Según Eva Jiménez, psicóloga y experta en terapia de pareja, la definición de infidelidad se deriva del término "traición".

“De todas las definiciones que podemos encontrar, la que más me gusta es la que va hacia la raíz de la palabra en latín, ‘travere’, que significa ‘dar algo a alguien que está al otro lado’. Aplicado al ámbito de la pareja, se refiere a entregar algo emocional o físico que pertenece a nuestra relación a una tercera persona. Esto es una infidelidad”, explica.

Según la citada experta, en la relación de pareja hay una unidad donde hay unos compromisos y expectativas envueltos en fidelidad y lealtad. Una especie de burbuja alrededor, como una membrana de amor que protege esa relación, porque estamos hablando de un sistema vivo, un microuniverso íntimo y privado. "Cuando uno de los miembros da algo de dentro de ese mundo a alguien externo, está traicionando a su compañero”.

En la actualidad, las modernas tecnologías ofrecen una amplia gama de posibilidades de ser infieles a la pareja con total discreción y opacidad. Y aquí está probablemente uno de los quids de esta delicada cuestión: ocultarse en la clandestinidad.

Otra psicóloga, Silvia Congost, experta en dependencia emocional, autoestima y terapia de pareja, hizo una reflexión al respecto en un vídeo disponible en su perfil de Instagram (cuyo enlace incluimos aquí). Allí formulaba la gran pregunta que va más allá de la moralidad y la ética de lo que una infidelidad supone.

"Si te ocultas al cometerla es porque sabes que vas a herir a tu pareja y si, aún así, decides, de forma premeditada, cometer la infidelidad... ¿Amas realmente a tu pareja? ¿Hay amor en la relación?"

Parece obvio que la aparición de aplicaciones, sistemas de comunicación privados y webs específicas de contactos han ayudado a que haya más infidelidades, pero hay matices a considerar. “Sí, es cierto, estamos ante una nueva realidad. Pero no hay que olvidar que las nuevas tecnologías no son más que una herramienta para cometer la infidelidad”, apunta la citada Eva Jiménez.

Está habiendo más infidelidades pero no sólo porque la tecnología nos ayuda y lo hace más fácil. Estamos en un momento esencial de crisis de valores en el que también valoramos más egocéntricamente una cierta forma perversa de felicidad. Es una época de muchos cambios y muchos replanteamientos donde miramos más hacia adentro, egoístamente hacia nosotros, con menos respeto hacia el prójimo.

Se tiende a asociar el término "infidelidad" con el sexo clandestino fuera de la pareja. Pero no es sólo eso, ni mucho menos.

Ya lo afirmó de forma categórica Manuel Jabois en “Hay más cuernos en un ‘buenas noches’ que en un polvo”, uno de sus artículos de opinión publicado en El País. Uno de los extractos de su texto habla sobre la cuestión de la fidelidad en la era de las redes sociales con total claridad: “...porque un polvo dura mucho menos y es más discreto que coger el teléfono en una cena o en unas vacaciones y ponerse a echar de menos a otro”. Y no le falta razón. Es muy significativo abandonar a la pareja para irse al baño con el teléfono en la mano.

Tal y como profundiza Eva Jiménez, en este caso nos referimos a la infidelidad emocional. “Dar las buenas noches es un acto íntimo de la pareja antes de irse a dormir, y estar escribiendo a otra persona traspasa los límites de esa intimidad”, señala. Por tanto, no es necesario que haya un acto físico, es decir, sexo, para considerar que la complicidad entre nuestra pareja y una tercera persona es una traición como tal.

¿Cómo saber, entonces, cuándo estamos transgrediendo esos límites? “Preguntándonos si ese mensaje o esa llamada que vamos a hacer, con la tercera persona en cuestión, la haríamos de forma cómoda delante de nuestra pareja. Si la respuesta es que no, es porque sabemos que, en el fondo, estamos siendo desleales con ella”, explica la psicóloga. Necesitar la clandestinidad es la clave que demuestra que hay conciencia de traición desleal, aunque se pretenda disfrazar con otros argumentos exculpatorios, como decir que se oculta por "no tener importancia", ya que, si realmente no la tiene ¿por qué ocultarlo?

Hay un sin fin de argumentos y posibilidades por las que se puede llegar a ser infiel con la pareja y "engancharse" a esa infidelidad. Puede ocurrirle a cualquiera. Pero, si se mantiene e intensifica durante meses, la más elemental lealtad obliga a declararlo, compartirlo y buscar el consenso con la pareja con transparencia y honradez. No se puede ni debe olvidar la honestidad de la lealtad, ante la pareja y ante uno mismo. Porque, tarde o temprano, todo se sabe, se percibe y constata. Y la infidelidad hace mucho daño a la pareja. Es muy doloroso, humillante y demuestra una total falta de respeto a la dignidad y la autoestima de la persona supuestamente amada. Y más cuando se pretende la inmoralidad de hacer creer que es el traicionado el que "está loco y ve visiones" y es "merecedor", por ello, del enfado e indignación del desleal.

Muchas son las causas que pueden propiciar una infidelidad, hay que aceptarlo con realismo y sin complejos. Pero la gran pregunta es: ¿Por qué y para qué? Así como ¿qué se piensa hacer al respecto? ¿Cómo se va a actuar durante y después con la pareja?

Porque siempre hay que tener cuenta y decidir juntos todo lo que afecta a la pareja, pues no tiene sentido si no se plantea claramente cualquier situación y se decide entre los dos sobre todo aquello que afecta al microclima interior de la relación. Acabar con la infidelidad, si se es capaz de hacerlo, o explicar todo, con honradez y sinceridad, abre nuevas puertas al refuerzo del amor y la unión o bien a la disolución de una relación que no se desea mantener, si ése hubiese sido el origen de la infidelidad y la deslealtad de la ocultación.

Cualquier otra forma de actuación podría provocar consecuencias tan imprevisibles como indeseables, además de denotar un severo e inquietante trastorno emocional de personalidad que precisaría ser tratado por especialistas cualificados.

(Las citas y referencias a los especialistas mencionados están extraídas de Bloygo/Tecnología. La esencia de lo expuesto ya la traté hace tres años en este "El Rincón del Nómada" con la publicación  titulada "Lealtad y amor", cuyo enlace se incluye aquí).

FRM [18/10/2019]

Mirada metafórica, paseando bajo mi ventana

martes, 15 de octubre de 2019

Libre

"Vuela libre". (Imagen de archivo, autor desconocido)

En la emoción
del filo de la vida
no tiembles, vuela.

FRM [15/10/2013]

sábado, 12 de octubre de 2019

Siempre aprendiendo

No existe victoria más pírrica, triste y amarga que la obtenida por la derrota del ser amado en una rendida entrega incondicional.

Porque, quien ama, lo hace sin condiciones. No lucha, tolera en silencio, si así se le exige. Acepta y acata las reglas que se le imponen, con la esperanza permanente de llegar a conseguir la deseada reciprocidad en la compartida unión de las almas.

Puesto que, por perfecta y placentera que sea la unión de los cuerpos en el amor, sólo se alcanza el éxtasis total de la plenitud cuando se fusionan las almas en comunión absoluta. Ya que, sólo la entrega del alma en paz, es la fuente imperecedera de la dicha, la alegría, el bienestar y la perpetuación de la felicidad compartida.

Y, cuando se ama sin reservas, el silencio puede ser la mejor arma en la lucha pasiva para llegar a lograr lo que el alma ambiciona y necesita.

Amar, dar sin reservas, callar y disfrutar lo que la vida regale sin pedirlo, son las lindes del camino de la paz espiritual y la más elevada autoestima, aunque puedan llover lágrimas esporádicas que hagan resbaladizo el suelo.

Manteniendo siempre abierto el círculo de la vida. El propio "Enso".

FRM [12/10/2019]

Foto propia. Mirada metafórica en los jardines de la Magdalena, Santander.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Empujando

Siempre es mejor empujar y conducir la propia vida hacia el futuro que arrastrarla, cargando con el abrumador peso del pasado.

FRM [19/09/2019]

Foto propia. Mirada metafórica

jueves, 19 de septiembre de 2019

Siempre unidos

"Amor sin tiempo". Mirada metafórica. Foto propia en el pantano de Aguilar de Campoo

Un antiguo e íntimo amigo me comentó que había leído en mi blog la publicación cuyo enlace incluyo aquí mismo, y que le había dado la idea clave para escribir a su pareja el texto que reescribo a continuación, con su autorización y la de su mujer, y la única condición de respetar su anonimato. Lo que hago encantado, porque lo que importa es el "Qué" y no el "Quién". Aunque me parece significativo decir que, entre los dos, suman casi 140 años. Es evidente que el AMOR, con mayúsculas, no tiene edad ni tiempo.

Sin más preámbulos, la carta de mi amigo a su mujer:

«¿Sabes una cosa, querida? No estoy enamorado de ti.

Estar enamorado es un estado de idiocia carente de equilibrio y sustentado por pasiones irreflexivas que provocan irracionales reacciones. No, no estoy enamorado de ti.

Yo te amo, te quiero, te deseo, te respeto, te admiro, desde el amor más maduro, convencido, buscado, perseguido, soñado y acariciado toda mi vida como una aparente utopía inalcanzable. No es una pasión que me ciegue y enloquezca de forma irracional. No es deseo por tus atractivos sexuales que me rejuvenecen. No es el deleite de verme reflejado en tu mirada. No, no es todo eso... únicamente.

Es, simplemente, Amor. Ese amor profundo creciente y duradero que evidencia y me convence de que, vivamos los años que vivamos, compartiéndolos y compartiéndonos, siempre reiremos juntos y tendremos algo que contarnos, algo que hacer juntos, porque únicamente juntos lo desearemos y disfrutaremos... En ese eterno "nosotros".

Te amo, te quiero, te deseo, te respeto y te admiro... Hasta cuando discrepamos en el enriquecimiento intercambiado de la comunicación abierta, total, fluida, sincera, franca y leal, con plena confianza recíproca. Me siento un privilegiado y estoy orgulloso de ti.

Eres mi pareja, mi compañera, mi amiga, mi confidente, la mujer que adoro como es, la que me quiere como soy y con la que deseo y necesito compartirlo todo, empezando por mí mismo. Porque no hay nada mejor en mi vida que estar contigo, hagamos lo que hagamos en cualquier momento, siempre juntos, para siempre unidos.

Y porque nunca, nunca, había sentido nada ni parecido. Y te lo agradezco infinitamente, amada mía.

Con nadie como contigo... Siempre unidos.»

FRM [12/09/2019]

miércoles, 11 de septiembre de 2019

La verdad y el páramo

Sumergidos en cálidas
y felices aguas limpias
brindamos con vino, cerveza y besos
a la salud del amor pleno.

No hay sombras,
no hay miedos,
no hay negros castigos,
sólo brillan diáfanas

la confianza segura y generosa,
la alegre paz de la reciprocidad
y la verdad conocida,
desenmascarada,

de un pasado hundido
en los lodos y lamentos
anclados en su propia memoria
que cosecha y recibe,

por vez primera,
lo único que sabe dar
desde su vocación egoísta
de utilizar a los demás.

Ese es el único pecio
quemado y olvidado,
aunque decore con su arte
un páramo abandonado.

FRM [14/04/2019]

Foto propia. Páramo de la Lora, Montaña Palentina

sábado, 7 de septiembre de 2019

La seducción eternizada

Seducción constante y permanente

Toda relación amorosa comienza con la complicidad del mágico juego de la seducción mutua, más o menos velada, a partir de una inesperada, indefinida, inexplicable y primera atracción. Guiños, insinuaciones, bromas, sugestivas sugerencias, piropos y galanterías, atenciones sutiles, interés evidente... se alternan ininterrumpidamente durante un bello período preñado de deferencias, en calidad y cantidad, que marcan la diferencia con otros posibles candidatos y que hace estremecer cuerpos y almas entre risas y sonrisas compartidas. De la cómplice comunicación pública se pasa a la privada y después a la más íntima. No importan los contenidos de los mensajes; es el medio y la frecuencia lo que cuenta. Ya lo dijo McLuhan, el filósofo de la comunicación: "El medio es el mensaje".

Gestos que aíslan del mundo circundante y polarizan la atención de quienes participan y disfrutan, haciéndolos flotar en una burbuja de placentera selección ilusionada y correspondida que se refleja en una constante expresión de ausencia en las miradas al infinito que buscan al otro. En ese feliz rictus casi olvidado de adolescencia recuperada que mantiene tatuada la sonrisa.

Los momentos dichosos se acumulan y repiten. No cansan, se desean y esperan con voracidad insaciable e inagotable. Demuestran interés, atención y la preferencia selectiva antes mencionada.

Seductoras palabras y seductoras acciones que ponen de manifiesto la constante presencia en la mente y el corazón del otro que, por lejos que se encuentre en la distancia, no deja ni un instante de estar unido y junto al ser deseado y deseante. Actuaciones inesperadas que llenan de gozo y entusiasmo, cuajando la atracción en deseo sensual y amor espiritual.

Se cubren etapas, se descubren cuerpos y almas, el juego de seducción se convierte en hábito de relación. Se intensifica y consolida el amor en una forma de sacralización de las relaciones. Un amor cuidadosamente y pacientemente cultivado, a veces fomentado de manera inconsciente.

Y se llega a descubrir que para mantener, hacer crecer y perpetuar ese amor especial y único, la clave y primera condición es mantener indefinidamente los hábitos de seducción en la relación, como ineludibles e inevitables causa y efecto del deseo perenne. Siempre, al margen del tiempo y el espacio. Con ello, se mantendrá el efecto mágico de unión, admiración, y atracción imperecederas.

Nada es sustituible; ningún detalle, por pequeño que parezca, es abandonable; todo es importante. Cualquier novedad, cualquier mejora, debe ser adicional, sin que se sustituya ni suprima nada de lo que, desde el pasado, ha ido forjando el presente.

Estoy convencido de que la permanente atención a la seducción es el único camino que garantiza y conduce al más enriquecedor, estable y mejor futuro del amor, siempre que sea recíprocamente compartido. La otra cara de esta moneda es el riesgo de despertar ese tipo de emociones en alguien o en terceros, cuando los sentimientos no son gemelos. Es una gran responsabilidad de la que hay que ser consciente, porque pueden causarse muchos daños si sólo se busca la satisfacción del propio ego, convirtiendo en pánfila corrupción el sentimiento sacro.

Sin embargo, cuando se comparte un deseable e intenso amor, la seducción diaria, en todo y para todo, en cada pequeño detalle, actuando siempre a favor y evitando cualquier deterioro, hasta el último aliento, es el mejor tratamiento antiarrugas para cuerpo y alma.

FRM [07/07/2019]

viernes, 6 de septiembre de 2019

Estoy

Lanzarote. Mirada metafórica cedida por su autora


Estoy
con mis manos viudas
de tu piel encantada
que espera.

Estoy
solo ante mi pasado,
cerrando cicatrices
con sutura de paciencia.

Estoy
perdonando heridas
de otro tiempo
y aferrado al deseo del hoy.

Estoy
amarrado al amor
que me guía en el laberinto
de los sueños.

Estoy
recuperando el presente
que me ofrece generoso
el mejor futuro.

Estoy
agradeciéndote
que seas y estés
conmigo siempre.


FRM [06/09/2019]

jueves, 5 de septiembre de 2019

Existo

"Soñando con volar". Mirada metafórica en Aguilar de Campoo. Foto propia.

Existo.
Sé que existo.

Me basta emerger entre tus pensamientos
y alfombrar de poesía tu vereda
para tener la certeza de que existo.

Adentrarme en los espacios que en ti quedaron huecos.
Vestirlos, soñarlos, robar pedazos de otros llenos de sueños.

Habitar entre tu piel,
salpicando tus poros con mis húmedos besos.

Existo.
Sé que existo.

Y aunque no lo quisieras, tú también sabes que existo.
Existí, existo y existiré por siempre.
Más allá del tiempo y el espacio.

Tan dentro de ti
que me querrás lágrima, saliva y semen.

Y, al fin, agua y sal,
y dulce esencia de vida,
seguiré existiendo en ti.

FRM [13/02/2019]

martes, 20 de agosto de 2019

Eres

"Enamorados azules". Marc Chagall

Eres eso que me llena.
Una imagen, una voz, unas letras...
Una dulce vibración que me embelesa.
Un hallazgo entre los sueños.
Una esperanza que mi alma alcanza.

Esa luz al final del túnel.
Esa esencia de amor concentrada.
Esa cita aplazada.
Esa mujer que me esperaba.
Esa intuición temida y deseada.
Esa respiración jadeante bajo la carne agitada.
Ese corazón que bombardea más que bombea.
Ese silencio que grita y me desea.

Esa carnosa esponja de musgo arropada.
Esa que cálida se inflama, despierta y empapa.
Esa que, húmeda de hidromiel, embriaga mis sentidos.
Esa que se abre a mi llamada y te incendia en llamaradas.

Ese amor de otra dimensión que nos llena de pasión.
Ese vínculo de un sueño que me convierte en tu dueño.
Eso que hace tuya mi esencia, cuando sonriendo me piensas.
Esa magia incomprensible, imparable.
Eso que nos posee entre jadeos y temblores.
Ese estremecimiento por las caricias que nos trae el viento.
Ese beso viajero que une las locas bocas.

Ese intercambio de manos que nos entrega los cuerpos,
cuando, ardientes, dejan de estar yertos.
Eres ese pensamiento constante, ajeno a la voluntad,
instalado en la sonrisa que provoca la felicidad.
Eres esa fusión de cóncavo y convexo... con versos y besos.

Gracias por ser... todo eso y más.

FRM [12/03/2019]

No es

Mirada metafórica a una ausencia olvidada. Foto propia

Si te aburre.
Si no te hace reír en su compañía.
Si su recuerdo no te hace sonreír cuando no está a tu lado...

No importan otros atractivos. No pierdas más tiempo. No es.

FRM [20/08/2018]

sábado, 17 de agosto de 2019

Círculo abierto

"Enso". El círculo abierto del Zen (imagen de Internet)

El Enso o círculo zen simboliza la plenitud de lo simple. Representa lo infinito contenido en la perfección de la armonía. Pocos símbolos espirituales resultan tan magnéticos para el espectador y a la vez tan poderosos para quien lo pinta. Pues sólo quien tiene la mente libre de cargas e iluminada por el equilibrio interno es capaz de trazar ese círculo perfecto, pero nunca cerrado…

Los maestros budistas suelen decir que el Enso no puede ser explicado. En realidad únicamente hay un modo por el cual llegar a entenderlo con todos sus matices, en toda su esencia: experimentándolo.

Enso es un estado de la mente. Es ese punto de armonía perfecta donde cuerpo y mente quedan liberados para poder volcar su perfección interna a través de un gesto, de un movimiento. El que se lleva a cabo para expresar un estado personal donde todo está completo, donde todo y nada existe en este momento presente y puede quedar contenido en la forma de un círculo que queda abierto. Ahí donde se deja una apertura para evocar esa pequeña parte que siempre queda abierta al infinito…

Se ha comparado la vida con un trayecto circular en el que confluyen principio y fin. Por ello, cuando ese recorrido queda abierto en un círculo, es todo un símbolo del momento en el que la existencia no se cierra, suspendiendo su recorrido en un estado de equilibrio y amor infinito eternizado.

FRM [11/08/2019]

jueves, 15 de agosto de 2019

A contracorriente

Río Pisuerga
amor llevan tus aguas
contracorriente.

Foto propia. El río Pisuerga a su paso por Aguilar de Campoo

Remontó el cauce del río
sin ser consciente de la importancia
de ir contracorriente.

Siendo cómplice de un destino
que, ajeno al tiempo,
tejía recuerdos del futuro.

Caprichoso azar aparente
del paciente vínculo de agua
de un bautismo pagano.

Agua vital y paterna
la del bendito Pisuerga
llena de vivo amor contenido.

Agua incubadora que regó
la flor pucelana
en palentinas orillas.

Líquido amniótico
y placenta intemporal
que ha gestado el mejor parto.

Naciendo en el momento debido,
tan maravilloso e inesperado,
como necesario y apropiado.

FRM [14/08/2019]

martes, 13 de agosto de 2019

Conciencia tranquila

Foto de archivo de Internet. Autor desconocido

En los tiempos que corren, la mejor evidencia de honesta sinceridad que ayuda a dormir bien, sin culpabilidades que atormenten, es la tranquilidad de conciencia de poder permitir a la pareja amada que acceda sin límites ni limitaciones a todos los mensajes de Messenger y WhatsApp's, así como a los correos almacenados en el propio teléfono, en cualquier momento y sin que medie preaviso alguno.

FRM [13/08/2019]

viernes, 9 de agosto de 2019

Sombras de gris

"Cincuenta sombras de gris". Mirada metafórica en foto propia

Entre la luz y la oscuridad
están las opacas sombras informes.
Entre el blanco y el negro
están las medias tintas de lo gris.

En pintura y fotografía,
reino es de los matices.
En el alma del comportamiento,
es disolución de la palabra en silencio.

Ese territorio melifluo y lábil
de camaleonismo pueril.
Esa zona triste y contradictoria
que define la indefinición.

Porque de color muy gris
es la tibieza en los afectos
que hace callar los aprecios
y da color a los desprecios,
embadurnándolos... de gris.

FRM [09/08/2019]

jueves, 8 de agosto de 2019

Me gusta

Foto de archivo con retoque digital. Autor desconocido

Me gusta no distraerme con la belleza de tu rostro y la sensualidad de tu cuerpo de mujer.

Ello me permite disfrutar plena e intensamente del talento, inteligencia, bondad y sensibilidad de la gran persona que llevas dentro.

FRM [29/07/2019]

Efectos y vicisitudes

Prefiero tus efectos a tus vicisitudes.

FRM [05/08/2019]

Foto propia. Mirada metafórica.

Gozo tu gozo

De tu gozo obtengo un placer
por ti nunca sentido...
Vivir el privilegio de contemplar
tu expresión en la cumbre del delirio.

Esa piel brillante y tersa,
esa mirada de amante agradecida,
ese brillo que emana todo el rostro,
esa húmeda laxitud en la boca entreabierta.

Ese "algo", en suma,
para lo que no hay palabras.
Todo eso que siempre me da el placer
de oír tus gemidos...

Eso que siempre vivo
al contemplarte después.
Eso que tus sentidos expresan
pero ellos no ven.

FRM [07/08/2019]

Foto propia. Mirada metafórica

martes, 6 de agosto de 2019

Regalo con causa y casualidad

"HOMBRE SOLO". Antonio Mingote

Muchos han sido los regalos que he recibido en mi reciente cumpleaños. Todos preciosos, bien elegidos y afortunados, aunque el más valioso ha sido sentir el cariño de quienes me han rodeado y hecho inolvidable esa efemérides del día que hace de puente entre un año y otro de la existencia... El mejor y más memorable en muchos años.

Y ha sido gracias a uno de ellos que me he reafirmado en mi convicción de que las casualidades no existen.

Alguien que me quiere mucho y me conoce más, o viceversa que tanto monta..., me ha regalado una joya del admirado e inigualable maestro Mingote. Su libro "HOMBRE SOLO" que me está deleitando, instalado en filosóficas sonrisas, en los ratos de ocio que me regala mi ausencia en este momento de la participación en la red social facebook.

"EGOCÉNTRICO". Tercera viñeta citada
Lo cito por la relación con el asunto de fondo que me ha traído hasta esta línea de mi texto, con la mención de mi postura frente a las "casualidades".

Resulta que uno de los motivos por los que me he tomado un descanso en mi presencia en la citada red, han sido el hastío y hartazgo que me producen las posturas patológicamente narcisistas, ególatras y egocéntricas de algunos miembros, favorecidas por todos los que lo fomentan "bailándoles el agua" y tolerando la más flagrante, prepotente y reiterada falta de cortesía y educación.

Pues, he aquí, que la tercera viñeta del libro mencionado, aborda con la magistral sencillez del pincel de Mingote que reduce, con un genial trazo sencillo, todo un discurso inmejorable sobre ese tipo de personajes y su inestable equilibrio.

Seguramente, de niños, sólo jugaron con el "Yo-Yo" y el antropocéntrico "Hula-Hoop"...

FRM [06/08/2019]

Risas de sirena

Foto propia. Cabo de Gata (Almería)

Escuché su canto
tentador
entre el fragor de las olas,
rompiendo contra los escollos
de las agrestes costas
del pasado.

Sin dudarlo
me arrojé
a las turbulentas mareas
que me hablaban,
encrespando espumosos susurros
en cresterías arrebatadas.

Oleaje de pasión pagana,
preñada de arena mediterránea,
con siglos antiguos
dormidos,
recuperados,
desde viejos mitos olvidados.

Aguas que lamen suaves,
amorosas y tiernas,
las orillas, tiempo ha, resecas
haciendo recuperar la humedad perdida
a los rincones ocultos
entre musgo, arena y piedra.

Y revive la sirena,
su risa canta y su canto grita
en el clamor de la pleamar
como nunca alzada
en un tiempo sin tiempo
resucitado y eterno.

Ella regresa al fondo
entre luces y sombras,
y el navegante queda en tierra,
pies en arena de nostalgia,
enviando esperanzado
una rosa en su botella.

FRM [05/08/2019]

sábado, 13 de julio de 2019

Azul

(Homenaje a Mallarmé con "música" de Marc Chagall)

Azul,
alma de mujer a contraluz.
Rescatada entre brumas de hastío,
entre sol otoñal que renace del silencio.

Dios ha muerto,
dijo el filósofo.
En tañido de añil hostiga y acapara,
dijo Mallarmé.

La gran poesía ha perdido lo inefable,
dice el maestro poeta.
Intensidad como de luz inmisericorde,
dice la mujer.

Nada puede decir este hombre,
bañado en el contraluz del Azul.
Sometido al Ideal del inefable Pecado
del verso hecho carne.

Carne en la que triunfa el Azul.
Índigo que tiñe mis entrañas.
Azul hecho piel que revive.
Azul hecho alma que comparte.

El Azul,
amor de mujer a contraluz.
No rehuyo, no busco más,
me rindo y entrego a su bendita victoria.

Tan esperado, tan deseado, tan soñado...
¿Acaso no es, así sentido, infinito e inefable?
Alma de mujer a celeste contraluz...
¡El Azul! ¡El Azul! ¡El Azul! ¡El Azul!

FRM [13/07/2019]

miércoles, 10 de julio de 2019

Luz cómplice

Mirada metafórica. Lámparas de la cafetería de CaixaForum, Madrid

Como ubres feraces,
cuelgan nutricias,
cargadas de luz cómplice.
Contemplan silenciosas,
desde el techo que las sustenta,
el parto esperado,
incruento e indoloro
del intenso sentimiento, concebido
y largamente gestado.

Un sofá lleno de anhelos,
un grupo de señoras
que fingen
mirar al cielo,
la discreción de un camarero...
Todo, arropando
el inolvidable momento
del más deseado encuentro.
Una rosa,
unos libros...
Pareciera un Sant Jordi
atemporal y redivivo,
celebrado con entusiasmo
en ascensores y pasillos.

Miradas florecidas,
cercanía inevitable,
dedos que se funden,
caminos que confluyen
en el horizonte
de dos destinos.
Enlazados con un nudo inseparable
en nueva ruta compartida,
atando dos hilos rojos
que, en realidad,
eran sólo uno y el mismo.

FRM [23/03/2019]

viernes, 5 de julio de 2019

Hasta siempre Juan Ignacio

Juan Ignacio Blanco

En cada una de las ocasiones en que me pongo ante el teclado para escribir un obituario sobre alguien apreciado y admirado, me invade una enorme tristeza y siento la incapacidad para encontrar las palabras más adecuadas para rendir el sentido homenaje a su memoria. Este estado se acentúa hasta extremos inalcanzables cuando el fallecido ha sido, y será, un entrañable amigo y una gran persona.

Hoy es una de esos momentos. Un día de gran luto y profunda tristeza para mí. Hoy, mis ojos y corazón lloran con dolor desconsolado por un guerrero que no ha podido resistir más su interminable lucha, excesivamente larga, cruel y extenuante, contra el "cangrejo" (como él lo llamaba) que le iba devorando el organismo, lenta pero inexorablemente. Una desigual batalla en la que nunca se rindió hasta llegar a su último minuto.

Nos ha dejado una persona infrecuente, Juan Ignacio Blanco. Periodista y criminólogo tenaz y ejemplar que tuvo la valentía de enfrentarse, casi en soledad absoluta, a los más sórdidos y repulsivos secretos ocultos en el caso de las niñas de Alcácer.

Su inagotable fuerza y generosidad le hicieron sufrir la tortura de una larga y dolorosa muerte en vida, de la que, al fin ha descansado merecidamente.

Querido Juan Ignacio, me honraste con tu afectuosa amistad y conservaré como un tesoro el regalo de tu libro prohibido y retirado de la venta por la censura de "la autoridad competente". Hoy he releído emocionado tu entrañable dedicatoria, entre las lágrimas que han nublado mi mirada.

Porque hay libros que cuestan muy caros... Aunque los regale el autor.

Gracias, amigo. Gracias, hermano. Gracias, Juan Ignacio Blanco. En tu memoria y como pobre homenaje a mi alcance, hoy sólo he publicado en facebook la noticia de tu último viaje. Con mi silencio de hoy, me solidarizo con el que tú sufriste y te fue impuesto como tributo a tu lucha en la persecución permanente de la verdad.

Hasta siempre, fraternal amigo. Tal y como me he comprometido, desde este momento tienes el lugar que mereces en ese Rincón en el que tanto hemos compartido. Un gran abrazo agradecido por tus palabras que siempre estarán aquí y conmigo.

Descansa eternamente, allí donde ahora te encuentras, con la paz que aquí te fue robada. Ve con mi cariño, mi admiración, respeto y con mi abrazo más súpergrande, hombre ejemplar... Honesto y gran guerrero, luchador incansable.

FRM [04/07/2019]



domingo, 23 de junio de 2019

De olores a fragancias

Pitia, la sacerdotisa de Delfos. John Collier, 1891

Dime, mujer,
tú que fuiste y eres
la Pitia de mis sueños.

Tú que abriste
mis cerradas puertas
de goznes oxidados
y herrumbrosos.

Tú que me impides
cerrar los ojos
a la intensa vida
desbordante.

Tú que tienes
mis respuestas para todo...

Dime, mujer,
cuál es el misterio
que transmuta
lo ordinario en excelso.

Qué clase de magia
anida en un cuerpo
que convierte
la percepción
de ofensivos olores
en fragancias de ensueño.

Sudor reciente,
húmedo sexo,
dorada orina fresca...
escatológicas secreciones
repudiadas con rechazo
y que, con gesto repulsivo,
en general, del prójimo apartan.

Qué clase de magia, repito,
transforma excepcionalmente
tales emanaciones
en aromas embriagadores
de elixir y néctares
para los más excitantes
y afrodisíacos sentimientos
que turban las emociones.

A ti acudo
¡Oh, Pitia!
En busca de la respuesta
que sacie mi sed y mi hambre
de saber.

FRM [18/06/2019]

jueves, 13 de junio de 2019

Tótem y tabú

Un tabú impuesto como limitación de la comunicación abierta y fluida que demanda la salud del amor, es un tumor maligno que puede ser silenciado y exigirse el acatamiento de la ley del silencio, pero eso no lo convertirá en aceptado ni comprendido.

Siempre será una dolorosa herida infectada e infecciosa que se ha cerrado en falso por exigencia impuesta, pero mantendrá intacta o creciente su capacidad de dañar gravemente el resto del organismo. Permanecerá viva y supurante, con el riesgo de extenderse en metástasis irreversible en el futuro, aunque se finja la pretensión de ignorarla. Negar la realidad no la evita ni modifica.

Ocultarse y ocultar la imperiosa necesidad sanadora de abrir y limpiar profundamente la peligrosa herida es la forma de provocar que empeore con consecuencias siempre más peligrosas que su existencia inicial.

Limpiar a fondo para cicatrizar adecuadamente es la única solución saludable y constructiva que asegura la salud de lo que realmente importa y más si se supone que la causa de la perniciosa herida, no importa en absoluto (por muy totémica que pueda ser) o debería importar menos que la salud global de un gran amor que se desea mantener a salvo de todo daño y hacer perdurable.

En toda relación que pueda sufrir perturbaciones indeseables, no hay medicina ni terapia más eficaz que la sincera, serena, honesta y transparente comunicación sin límites ni limitaciones.

FRM [13/06/2019]

"Símbolo totémico". Mirada metafórica, recordando a Freud

miércoles, 12 de junio de 2019

HAWA

"Hawa", la última novela de Diego Armario López

Diego Armario López es un maestro, aunque no ejerza como profesor. Es un maestro porque cada una de sus obras literarias enseña algo importante a quienes estén dispuestos a aprenderlo. Y es que nada como el ejemplo de rigor, documentación y emoción con los que es capaz de crear sus novelas que van más allá de un mero relato de ficción para disfrute de momentos de ocio.

Hawa, su última y apasionante novela es buena prueba de lo afirmado. Hawa no se lee, se vive. Se siente, se sufre, alegra, entristece, emociona en suma; provoca sentimientos, evoca sensaciones táctiles, auditivas y visuales, olores y colores, en una suerte de sinestesia literaria.

«Hawa tenía unos ojos grandes, una sonrisa sincera, dientes muy blancos y labios gruesos, y esa carta de presentación facial la convertía en alguien que le inspiraba un montón de cosas buenas. Parecía sinceramente interesada en escuchar lo que él decía, y le transmitía con esa mirada una sensación de confort que no quería que desapareciese. Su condición de solitario vocacional no estaba siendo violada porque lo que no soportaba era que alguien se metiese a fisgonear en su vida, pero esa noche Hawa se había convertido en un ser inocente que parecía haberse prendado de su voz, su palabra, su experiencia y su inteligencia. Esa era una sensación nueva para él, que no alcanzaba a recordar ningún momento similar en su vida».

El entrecomillado párrafo precedente pertenece a la citada última novela de Diego Armario, "Hawa", la cual, además de ser una buena muestra de su maestría literaria, me ha recordado alguna de las charlas privadas que hemos mantenido al amor de una buenas cervezas, hablando de sus "trucos" para elaborar los temas y tramas de sus obras y, sobre todo, de la cuidada y creíble creación (construcción) de sus sólidos y seductores personajes.

Y, la verdad, es que no hay truco alguno. Lo que Armario posee es una capacidad de observación analítica prodigiosa que le permite almacenar en la despensa de sus materias primas los diversos perfiles humanos que se cruzan en sus variadas singladuras. Memoria y técnica.

Así, cuando se pone a los fogones de su creatividad, va sobrado de materiales para cocinar esos geniales platos de ficción, sabrosos, diferentes y deliciosamente nutritivos. Diego es un verdadero "master chef" de la literatura.

No es la primera vez que tengo ocasión de valorar ese "algo" que me fascina de este autor que, si no lo estaba ya, se consagra con esta 13ª obra. Es, como he mencionado, esa capacidad asombrosa de dotar de vida propia, sólida y creíble, a todos los personajes de sus novelas. Hawa es la cuarta novela que he leído de este serio escritor y, como es habitual, no me ha decepcionado. Todo lo contrario.

Cada uno de los personajes de Hawa, son seres humanos que existen más allá de las páginas impresas. Personajes que se encarnan en el alma del lector. Con ellos, recorremos escenarios que la rigurosa documentación y capacidad descriptiva de Diego Armario nos hace descubrir, conocer y comprender. Estamos, nos sitúa, frente a un grupo humano cuyos perfiles psicológicos y comportamientos son brutalmente descritos con enorme riqueza de matices y, por ello, empapados de la más incuestionable lógica en sus comportamientos y reacciones, tanto en su grandeza como en sus miserias.

Su principal protagonista Juan López Astudillo comparte escenario con un conjunto de interesantes personajes que ponen en evidencia descarnada sus conflictos internos y complejas contradicciones que le llevan a colaborar, codo con codo y arriesgando su vida, con quienes representan lo que más odia y desprecia, y entre los que, paradójicamente, encuentra las únicas tres personas a las que llegará a valorar y apreciar sincera y hondamente.

Y, llegado a este punto, abro un paréntesis en esta crónica de un lector, profundamente apesadumbrado por la reciente noticia que he recibido mientras la escribía y que, por desgracia, no pertenece a la ficción novelesca. Ayer leía con horror al propio autor de la novela, las palabras que reproduzco a continuación, respetando la autoridad de quien conoce muy bien los tormentos a los que está sometida Mali, la tierra de Hawa:

"Ayer sonaron en mi mente gritos, disparos y el ruido de los machetazos que en el pueblo de Sobane-Kou, se llevaron por delante la vida de un centenar de hombres, mujeres y niños a manos de gente sin alma que en nombre del odio, de la droga o de un Ser en el que creen y al que utilizan como coartada para justificar sus maldades, sembraron la muerte en Mali. [...] ese (es el) ambiente de un pueblo que espera sin motivo que un día algún dios se fije en ellos y les bendiga con una lluvia leve de suerte y bondad, porque solo conocen el olor a pólvora quemada, los llantos de las madres sin hijos y los cantos funerarios de sus ancianos [...]."

Contengo el dolor para regresar al contenido de la novela comentada y subrayar que ese ambiente se percibe y masca en el texto de Diego Armario que retrata a la perfección el sabor acre y cruel de la presencia del terrorismo yihadista en una tierra dejada de la mano de cualquier dios.

Porque en la novela, el terrorismo de un grupo de Al Qaeda del Magreb islámico, es la argamasa que une las piezas de un puzzle "a priori" inverosímil, formado por un viejo comunista resentido, con los miembros del CNI y altos cargos políticos y eclesiásticos, además de otros personajes que se juegan la piel por la única retribución del amor al prójimo.

En definitiva, una sólida historia apasionante que emociona y atrapa al lector desde la primera a la última página.

FRM [12/06/2019]

martes, 11 de junio de 2019

Un ocaso y una posibilidad

Pedro Crespo Refoyo, filólogo, profesor y escritor

Para mi fraternal amigo Francisco R. Mayoral, entre OTROS

POSEEN PARA MÍ LOS OCASOS una dulcedumbre especial.

ACASO se deba a mi inclinación nocherniega de natural. El atardecer, manso como una cordera joven y virgen, es la antesala de lo oscuro y el despliegue de lo neutro luminoso. Cuando atardece, el día se entrega en cuerpo y alma a su mortaja delicuescente, almidonada, preñada de inquietudes y rumores: poblada de seres y tinieblas invisibles.

ES LA hora que más quiero. La hora en la que todo mi ser inició la partida, desde el seno materno, hacia este mundo: a finales del invierno de 1955, un atardecer, roto en nieves y fridoliento, de un miércoles 9 de marzo, en el que llegué a ver la luz, muy al borde de la media noche. En ese meridiano nocturno y noctívago. De esos atardeceres, con querencia nocturna, vengo yo. Y mi mundo es este de crepúsculos, de melancolías encendidas, muy a flor de piel; melancolías que invaden el alma y hacen nido propio en ella, entre rubores y ópalos, al amparo del cromatismo difuso y confuso.

IMAGINO, a veces, que es la hora de amar y del amor. Que en esa fusión de luz y sombra, las almas se entrezuzan y se encuentran, se fusionan, se hacen una sola; una sola sombra, una sola sombra anímica, dulce y larga: interminable, inconmensurable. La sombra de la luz que acaba y se entrega al seno de la noche oscura para ser una en ella. Esa sombra que renacerá multiplicada y limpia: con la renovación de lo resucitado y revivido. En ese ser y no ser. En ese ser para ser y dejar de ser en pura entrega, en la celebración de su autoinmolación. Sacrificio incruento de la luz y la sombra... ¿O es sangre, postrimerías cromáticas, esos regueros de luz menstrual, de arábigo atambor, ese sortilegio de fuegos encendidos con que se pinta los labios lucidos la tarde cada día: entre el naranja y el berenjena, entre el rubí y el bermellón, entre el carmesí y el almagre o el malva y el nazareno oscuro?

Y, A VECES, imagino --más bien veo, entreveo-- una pareja de la edad de los crepúsculos, con el corazón de los albores, paseando quedamente entre beso y beso. Mirándose a los ojos, entresoñando, en silencio, y comprendiéndose: lo dicho y por decir... Y volviendo a unir sus bocas como la luz entrega su alma a las palmas de la sombra del asombro asombrado. ¡Ah, tiempo de entretiempo y de penumbra entre dos luces, luz de ocaso y sombra de anhelo incierto! Oh, luz de mis dolores y de mis plenitudes.

♧ pedrocrespo, madrid, sábado 8 de junio de MMXIX