El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)
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miércoles, 11 de septiembre de 2019

La verdad y el páramo

Sumergidos en cálidas
y felices aguas limpias
brindamos con vino, cerveza y besos
a la salud del amor pleno.

No hay sombras,
no hay miedos,
no hay negros castigos,
sólo brillan diáfanas

la confianza segura y generosa,
la alegre paz de la reciprocidad
y la verdad conocida,
desenmascarada,

de un pasado hundido
en los lodos y lamentos
anclados en su propia memoria
que cosecha y recibe,

por vez primera,
lo único que sabe dar
desde su vocación egoísta
de utilizar a los demás.

Ese es el único pecio
quemado y olvidado,
aunque decore con su arte
un páramo abandonado.

FRM [14/04/2019]

Foto propia. Páramo de la Lora, Montaña Palentina

martes, 11 de junio de 2019

Un ocaso y una posibilidad

Pedro Crespo Refoyo, filólogo, profesor y escritor

Para mi fraternal amigo Francisco R. Mayoral, entre OTROS

POSEEN PARA MÍ LOS OCASOS una dulcedumbre especial.

ACASO se deba a mi inclinación nocherniega de natural. El atardecer, manso como una cordera joven y virgen, es la antesala de lo oscuro y el despliegue de lo neutro luminoso. Cuando atardece, el día se entrega en cuerpo y alma a su mortaja delicuescente, almidonada, preñada de inquietudes y rumores: poblada de seres y tinieblas invisibles.

ES LA hora que más quiero. La hora en la que todo mi ser inició la partida, desde el seno materno, hacia este mundo: a finales del invierno de 1955, un atardecer, roto en nieves y fridoliento, de un miércoles 9 de marzo, en el que llegué a ver la luz, muy al borde de la media noche. En ese meridiano nocturno y noctívago. De esos atardeceres, con querencia nocturna, vengo yo. Y mi mundo es este de crepúsculos, de melancolías encendidas, muy a flor de piel; melancolías que invaden el alma y hacen nido propio en ella, entre rubores y ópalos, al amparo del cromatismo difuso y confuso.

IMAGINO, a veces, que es la hora de amar y del amor. Que en esa fusión de luz y sombra, las almas se entrezuzan y se encuentran, se fusionan, se hacen una sola; una sola sombra, una sola sombra anímica, dulce y larga: interminable, inconmensurable. La sombra de la luz que acaba y se entrega al seno de la noche oscura para ser una en ella. Esa sombra que renacerá multiplicada y limpia: con la renovación de lo resucitado y revivido. En ese ser y no ser. En ese ser para ser y dejar de ser en pura entrega, en la celebración de su autoinmolación. Sacrificio incruento de la luz y la sombra... ¿O es sangre, postrimerías cromáticas, esos regueros de luz menstrual, de arábigo atambor, ese sortilegio de fuegos encendidos con que se pinta los labios lucidos la tarde cada día: entre el naranja y el berenjena, entre el rubí y el bermellón, entre el carmesí y el almagre o el malva y el nazareno oscuro?

Y, A VECES, imagino --más bien veo, entreveo-- una pareja de la edad de los crepúsculos, con el corazón de los albores, paseando quedamente entre beso y beso. Mirándose a los ojos, entresoñando, en silencio, y comprendiéndose: lo dicho y por decir... Y volviendo a unir sus bocas como la luz entrega su alma a las palmas de la sombra del asombro asombrado. ¡Ah, tiempo de entretiempo y de penumbra entre dos luces, luz de ocaso y sombra de anhelo incierto! Oh, luz de mis dolores y de mis plenitudes.

♧ pedrocrespo, madrid, sábado 8 de junio de MMXIX

martes, 22 de mayo de 2018

Lo que se pueda con lo que queda

"Maceta". Óleo sobre tabla. Capricho aprovechando restos de paleta.

“Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puede llegar a hacer con lo que le queda”.

La cita está extraída de la anécdota vivida por el violinista Itzhak Perlman. Este músico tocó magistralmente su instrumento, a pesar de haber perdido una cuerda al comienzo de un concierto en el Lincoln Center de Nueva York.

Con sincera modestia y ninguna pretensión de atribuirme la condición de artista —a lo sumo, artesano—, la verdad es que el recuerdo de la frase que antecede, me ha evocado de inmediato el pequeño cuadro que ilustra esta reflexión (aunque la foto es infame) y que pinté, como otros de pequeño formato, sólo como consecuencia de aprovechar los restos de color que habían quedado en mi paleta, después de acabar otra obra con mayores dimensiones y pretensiones.

"Yo pecador..."
Cito en este regreso del exiliio impuesto la anécdota publicada hace cinco años, porque el recuerdo de la lectura del artículo mencionado —cuyo enlace incluyo—, unido a las aportaciones impagables de buenos amigos, ha tenido el efecto pretendido, con consecuencias realmente balsámicas, ante el estupor y la indignación por un exagerado castigo nunca justificado y con evidente agravio comparativo.

Y es que, como es sabido, toda pérdida produce un dolor inevitable y proporcional al valor de lo perdido; pero, debidamente canalizado como experiencia y con la aconsejable aceptación, convierte en aprendizaje el posible sufrimiento posterior, en cuyos brazos solemos abandonarnos con frecuencia, embargados por la pseudocomplacencia de la peligrosa autocompasión. Sufrimiento que, en este caso, es mínimo ante la censura y sanción a que he sido sometido —y agradezco— en facebook.

Así pues, heme aquí de nuevo, después de 30 días de silencio impuesto, con la intención de que este regreso al ágora donde nos reunimos sirva para no olvidar que la toalla no es para tirarla, sino para enjugarse la sangre, sudor y lágrimas que, en ocasiones, nos provocan los más íntimos deseos de que las cosas y algunas gentes sean como aparentan y distintas a como demuestran ser.

En cada momento de la vida, estamos donde estamos y recogemos el fruto de lo sembrado, consciente o inconscientemente. Aceptarlo, aprender de ello y hacer lo mejor posible con lo que nos queda —como con los restos de pintura—, es el primer paso para conseguir que los siguientes nos conduzcan sucesivamente por senderos de mayor satisfacción, sosiego y felicidad. Y de eso se trata.

En consecuencia, me aplico a que miremos serenamente en nuestra alma —mejor que compasivamente a nuestro ombligo— durante el tiempo justo y necesario para comprender que todo efecto tiene su causa, aceptar ambos y tomar las decisiones que nos permitan recuperar el sentido epicúreo de la existencia, convirtiendo los sueños en metas alcanzables o viceversa.

Ello me ha permitido dedicar el tiempo extra obtenido por el "castigo", a otras actividades no menos atractivas que, sin ser exclusivas ni excluyentes, no han gozado de tanta atención por mi parte en otras ocasiones.

Además, esta etapa me ha aportado la grata conciencia de que soy más apreciado de lo que pensaba y, seguramente, más de lo que merezco. Por ello, mi más sincero agradecimiento por el cariño y lealtad que muchos me habéis demostrado y el inmenso apoyo recibido por quienes ya sabéis que lo habéis hecho, tanto públicamente en mi muro como en privado por otros medios. Eso ha sido el sol más cálido para derretir el simbólico y frío hielo de los inquisidores.

Mark Zuckerberg
Porque, la verdad es, que creo que yo he salido ganando, pues he tenido la mayor presencia de mi historia en facebook con el mínimo esfuerzo de dedicación y atención. Incluso ha aumentado el promedio de visitas en mi "Rincón del Nómada". Gracias por ello, doy a los inquisidores del Santo Oficio de la red social... Tanto es así que me estoy planteando seriamente volver a "delinquir", o publicar sólo elegantes imágenes de niños y animales destripados, mucho más gratas a las normas políticamente correctas, que las de ofensivos cuerpos humanos amorosamente desnudos. No más "Coito ergo sum". Porque, para ese chico vampiro que succiona nuestros datos y trafica clandestina e inmoralmente con ellos, es más grato el derramamiento de sangre que el de saliva y semen... No me extraña su sospechoso aspecto.

En lo relativo a mis beneficios y ganancias, debo una mención especial de gratitud a Cris Muchos DatosMarlene Revilla, María José de Miguel, Teo Revilla Bravo, Mati Sanchiz, Andrada Tomescu, Sergi Font y Almudena Mestre que, con su amistad desinteresada y la generosa dedicación de su tiempo, han mantenido mi voz más sonora y viva que nunca, durante la ausencia por mi condena y reclusión en el purgatorio merecido por mis imperdonables pecados en esa red social con reglas tan hipócritas e insaciables como poco sociables.

Volveremos a vernos por esos pasillos entre muros, aunque limitado por otras ocupaciones urgentes y mi retorno a los pinceles; pero, en todo caso, con el mejor de los ánimos.

Besos y abrazos sin límite que, pase lo que pase en la citada red social, siempre encontraréis aquí, en mi "Rincón del Nómada".

FRM [22/05/2018]

lunes, 23 de abril de 2018

Censura agradecida

Foto propia, paseando entre metáforas

Friederich Nietzche afirmaba que “no habían hechos, sino interpretaciones”; la evidencia es secundaria, ante los prejuicios lo que cuenta son las interpretaciones.

Y hoy, uno de los días del año que más gratos recuerdos guarda la memoria de mi etapa barcelonesa, llena de libros y rosas, tengo que dar la razón al filósofo y rezar a San Jorge para que remate al dragón de la intolerancia y la censura que devora la libertad de expresión.

Porque no importan el amor a la cultura y la sensible belleza que este día simboliza con los regalos que se intercambian. No importa el afán subjetivo de intentar compartirlos con humildad llena de afecto y amistad. No importa la intención de mantener el respeto constante para evitar ofender sensibilidades ajenas.

Al final, un lugar tan relevante en las relaciones sociales como es facebook, me ha mostrado una vez más, la otra cara de la moneda con la que esta red sí paga traidores... y los fomenta.

Como ya saben muchos de los amigos que allí tengo, he vuelto a ser censurado y sancionado con la penalización de 30 días sin poder participar en esa red. No puedo publicar nada ni poner comentarios, no me permiten siquiera marcar "me gusta" u otras opciones. Y el colmo es que tampoco puedo responder a los mensajes privados que me llegan por el chat de Messenger...

¡No podía imaginar el general superlativo que su ferocidad censora le iba a sobrevivir, incluso cruzando el charco Atlántico!

A pesar de que siempre seré partidario de la libertad de expresión, podría llegar a entender —nunca compartir— que facebook censurase total o parcialmente alguna publicación "fuera de normas". Pero encuentro insultantemente pueril el "castigo" de la suspensión temporal de la actividad participativa, relegando al papel de "mirón" al que no se le permite ni la opción de la defensa y la despedida de sus amigos.

Condenado a la deplorable condición de "voyeur" al que se le niega la comida, mientras se le permite contemplar las viandas y bebidas que los demás degustan... ¿Estupidez anacrónica o refinada crueldad en el castigo injustificado?

Y reitero lo de "injustificado"; porque, ateniéndome a la literalidad de la normativa de facebook ("Dura lex, sed lex"), no la he infringido en absoluto con la entrada compartida, como demuestra que la he publicado allí en ocasiones precedentes (en 2014 y 2015) sin tener el más mínimo problema en ninguna de ellas, a pesar de que las normas de facebook eran las mismas. Sólo cabe una posible diferencia, en las ocasiones citadas no medió denuncia alguna de quienes parece que tienen la piel muy fina, cuando entra en contacto con la mía.

Aunque lo más delirante es la más absoluta indefensión ante el ente oculto que aplica la sanción irrevocable e inmediata, sin conceder la menor oportunidad a los argumentos de quien es juzgado e irremisiblemente condenado sin otra opción a réplica que el acatamiento sumiso.

Sin embargo, como toda moneda tiene dos caras, no puedo dejar de sentirme muy feliz y contento por las muestras de cariño, defensa y apoyo solidario que me están llegando incesantemente. Si la muerte provoca que todos hablen bien del difunto, ser víctima de la injusticia hace aflorar los afectos, en otras circunstancias silenciosos y, aunque siempre percibidos, en esta ocasión son dulcemente recibidos, saboreados y doblemente agradecidos, porque me hacen sentir muy vivo. Y, como mi corazón no puede ser amordazado, desde él lo siento y digo... os quiero, entrañables amigos.

Como curiosidad complementaria, incluyo aquí el enlace de la "inmoral y ofensiva" entrada de mi blog que ha motivado el severo castigo "por contener desnudos".

Hasta cualquier otro momento de amistad que nunca podrá ser censurada ni bloqueada.

Abrazos agradecidos a todos.

FRM [23/04/2018]

martes, 14 de febrero de 2017

La disyuntiva de los amantes

Ya no desayuno con diamantes
por "La disyuntiva de los amantes".
Ya hace tiempo que no es como antes.

Ahora el café me sabe a verso
cuando me recuerda a Diana
al besarlo cada mañana.

Sabor con aroma de poesía
que me impregna todo el día
en rapto de fragante idolatría...

cuando el demiurgo me simplifica
en una luz de aurora
y un fragmento de piel estremecida.

FRM [13/02/2017]

Foto propia. El grato recuerdo de una gran amistad

domingo, 25 de diciembre de 2016

El cuarto hombre

Cada vez que he publicado algo relacionado con la broma de los "Tres mosqueteros" referida al grupo entrañable al que me honra pertenecer, junto a Lucho González-Aller y Diego Armario López, es inevitable que algún amigo, casi siempre amiga, comente o pregunte por "el cuarto".

Aramis, Athos y Porthos
Pues bien, sabido es que los mosqueteros que dieron título a la inolvidable obra de Dumas, fueron sólo tres: Athos, Porthos y Aramis. Sin embargo, no es menos cierto que hubo un cuarto amigo que, a pesar de su juventud y de no ser mosquetero, demostró méritos para sumarse a la fraternal amistad y aventuras que compartían los tres legendarios hijos literarios. Se trata del impetuoso D'Artagnan que llegó a París procedente de Gascuña y que, en este caso presente, nos llega de Cataluña, representado con innegables méritos propios por nuestro querido Sergi Font, no  menos hábil con el filo de la palabra e igual de amante de la buena esgrima verbal.

A pesar de las inevitables diferencias con el personaje novelesco, hay que admitir que Sergi reúne suficientes similitudes con él como para desempeñar el papel que propongo y que no dudo será aceptado por mis otros dos camaradas y compañeros de armas.

D´ARTAGNAN

En cuanto a su físico, D'Artagnan es un joven apuesto de cara astuta. La descripción que de él hace Dumas es la de un joven idealista de dieciocho a veinte años, semejante a un «Don Quijote gascón»: cara larga y atezada, pómulos salientes, mandíbula prominente, ojos abiertos a inteligentes y nariz ganchuda, pero finamente diseñada, siendo demasiado grande para ser un adolescente y demasiado pequeña para ser un hombre hecho y derecho. La procedencia gascona de D'Artagnan está presente a lo largo de toda la obra, pues los gascones tienen fama de valientes, aguerridos y sobre todo orgullosos.

En la novela, D'Artagnan se ve envuelto en problemas nada más llegar a su destino parisino y termina por desafiar a duelo a tres de los mejores mosqueteros de Francia. Llegado el momento de su duelo con Athos, quien llevó a Porthos y a Aramis como padrinos, para sorpresa del oponente de los tres, son sorprendidos por los guardias del cardenal Richelieu, quienes intentan arrestarlos, por los edictos de la época que prohibían los duelos. Pero, D'Artagnan se pone del lado de los mosqueteros y junto con ellos, se enfrentan a los guardias y los vencen, provocando la admiración del mismo Luis XIII y la ira del cardenal Richelieu. Así, el gascón termina por hacer amistad con los tres mosqueteros, sobre todo con Athos, siendo para él no sólo un amigo, sino un confidente y segundo padre o hermano mayor.

Y, como siempre, "Uno para todos y todos para uno".

FRM [25/12/2016]

Sergi Font en su rol de D'Artagnan. Fotomontaje propio

lunes, 19 de diciembre de 2016

Los tres mosqueteros

Felicitación del 13 de noviembre de 2015
Corría el 13 de noviembre de 2015 cuando, aprovechando la celebración de la onomástica de mi amigo Diego Armario y el cumpleaños del tercero en concordia, Lucho González-Aller, recurrí al regalo para ambos de plasmar en facebook una imagen simbólica del título que amigas comunes nos habían otorgado, por obra y gracia del fraternal vínculo plumífero que nos une... sin que el calificativo induzca a ningún error de despiste desafortunado, pues sólo alude a la pluma estilográfica y, como mucho, también a las de los sombreros.

Aquella broma entrañable hizo fortuna y, rara es la ocasión, en que no surgen referencias al título que Alejandro Dumas inmortalizó, cuando nos vemos implicados o reunidos en cualquier circunstancia, acto, contacto o conversación... Y, con especial entusiasmo, si lo motiva algún reencarnado "Richelieu" o el pasajero encuentro con ciertos trasuntos de aviesas "Ladies de Winter" que haberlas, haylas.

Porque la vida es traviesa y gusta de jugar a las aparentes casualidades en su complejo y, en ocasiones, imprevisible entramado del tapiz que va tejiendo. Así, nos depara privilegios impensables y de dudoso merecimiento en mi caso, ante los que sólo queda la gratificante sorpresa del suceso y la gratitud de que se hayan producido.

Ese ha sido el caso de mi afortunado encuentro personal, iniciado en la red social facebook, con esos dos personajes que me honran con su fraternal amistad y regalan su ejemplar magisterio, con gran bonhomía y gigantesca talla humana y profesional. Ambos son brillantes periodistas de raza e incomparables seres humanos, capaces de llenar muchas horas de amena e inteligente tertulia, y no menos páginas de papel, con sus novelescas y ricas experiencias vitales, preñadas de anécdotas y sucesos, reservados sólo para esos seres especiales que han hecho de vivir, sentir, observar, analizar y narrar, los sabrosos ingredientes de su intensa existencia... Y muy pocos como Diego Armario y Lucho González-Aller, leales "mosqueteros" de pro que me han otorgado el honor de formar con ambos un simpático, sólidamente amistoso,  políticamente incorrecto y hermanado trío que no envidia en nada al famoso del citado Dumas, aunque hayamos cambiado el filo de la espada por el mejor templado de la palabra en los duelos de esgrima que se nos van presentando de forma inevitable.

Dicho lo cual, lo que sigue viene a cuento de que, no hace mucho y a raíz de nuestra última reunión acaecida en la reciente presentación del libro de Lucho "El búnker de Babel", me dio por pensar en algo en lo que no había reparado antes, debido a los muchos años que han transcurrido desde mi última lectura de la antológica novela "Los tres mosqueteros".

La cuestión es que reflexioné por primera vez en las diferencias de personalidad, biografías y carácter de nuestro trío que no empecen en absoluto nuestro mutuo, sincero y recíproco cariño y unión, como firmes cimientos de la garantía de solidario apoyo, en cualquier circunstancia que lo requiera. Esa idea inicial, me condujo al recuerdo de que otro tanto sucedía con los personajes de la novela, tan diferentes como siempre sólidamente hermanados.

Y, mi sorpresa fue mayúscula, cuando me percaté de las similitudes de nuestro presente terceto con los perfiles humanos y biográficos atribuidos en la ficción literaria a los mosqueteros legendarios (por cierto, basados libremente en personajes históricos reales). Dándose la "casualidad" de que, desde el principio, habíamos adoptado, en broma y de forma espontánea, los nombres y roles de cada uno de ellos, sin reparar (al menos yo) de tales parecidos. Así, Diego fue el sensible Aramis, un servidor se identificó con el discreto Athos y sus secretos, quedando Lucho como un perfecto, explosivo y desmesuradamente vitalista Porthos.

Desde esa asignación azarosa, repasemos lo que se desprende de la historia novelesca y juzguen aquellos que nos conozcan, a los tres o a alguno, si la reflexión precedente tiene cierto fundamento...

ARAMIS

Dumas lo describe inicialmente como un hombre delicado, elegante y caballeroso, muy amigo de Athos y Porthos, lleno de aparentes contradicciones: mosquetero sin vocación, pero excelente y temerario espadachín; siempre a punto de profesar en el clero que un buen día abandonó, pero constantemente involucrado en intrigas políticas y romances clandestinos, entre otros, con las duquesas de Chevreuse y de Longeville.

En "Los tres mosqueteros" se revela que de niño permaneció en un seminario y cuando estuvo a punto de ser ordenado abate, se vio envuelto en un malentendido amoroso que casi termina en un duelo contra un oficial; enfrentamiento para el cual Aramis no se encontraba preparado. Humillado, solicitó aplazar la ceremonia de su ordenación. Durante ese tiempo, entrenó con el mejor maestro de esgrima de París con el objetivo de hacer frente a su antiguo rival, al que finalmente mató. El hecho causó escándalo y Aramis se vio obligado a dejar la sotana, conociendo a Athos y a Porthos, quienes le ayudaron a ingresar en el cuerpo de los mosqueteros del rey.

PORTHOS

En "Los tres mosqueteros" se retrata a Porthos como un hombre grande, fuerte y corpulento; muy vanidoso y hablador, pero también muy resuelto y leal, además de buen espadachín y belicoso duelista, siempre enzarzado en polémicas y arriesgadas situaciones. Sus brazos son tan grandes como los muslos de cualquier otro hombre. Vive, junto a Athos y Aramis, una lucha constante contra el cardenal de Richelieu, haciendo lo posible para mantener a Ana de Austria como reina, y a Luis XIII como rey de Francia. Por otra parte, a nivel personal, Porthos persigue su fortuna ambicionando un futuro tranquilo y sosegado gracias a una deseada holgura de tesorería carente de tribulaciones.

Poco paciente, vitalista y lenguaraz, explosivo y con tan mal genio como nobleza y entrega a sus amigos, es un hedonista amante de la buena mesa, aunque no acepta ni soporta que le llamen o consideren "gordo".

ATHOS

Según Dumas, era un hombre de extremada valentía y eximio espadachin, de personalidad reservada y modales refinados. Athos, cuya verdadera identidad es la del Conde de la Fère, guarda celosamente algunas sorpresas secretas sobre su pasado que le atormentarán durante toda la historia de la novela.

En la obra de Dumas se describe a Athos como un hombre de 30 años, de talla mediana, pero bien cuajada y proporcionada, con una cabeza de carácter noble, ojos penetrantes y nariz recta. El Conde de La Fère era caballero de la Orden de la Jarretera, caballero de la Orden del Espíritu Santo, y caballero de la Orden del Toisón de Oro, otorgados respectivamente por el rey derrocado Carlos I de Inglaterra, la reina Ana de Austria y el rey Carlos II de Inglaterra, aunque lo calla discretamente en su modesta vida como mosquetero.

Casado muy joven, descubre que su esposa era una malvada y falaz mujer marcada por la justicia, por haber cometido un grave delito y capaz de cualquier cosa para conseguir sus egoístas objetivos. En un rapto de impulsiva indignación, el Conde ahorca a su mujer y la deja creyéndola muerta, pero ella reaparecerá con la falsa identidad de Milady de Winter, aliada al maquiavélico Cardenal Richelieu a cuyo servicio pondrá todas sus malas artes de seducción y engaños interesados.

Actualización de imagen. De izqda. a dcha. Diego (Aramis), este nómada (Athos) y Lucho (Porthos)
Actualización de imagen. De izqda. a dcha. Diego (Aramis), este nómada (Athos) y Lucho (Porthos)

Dicho queda en este presente, para el recuerdo y sin más pretensiones que el solaz devaneo y serio divertimento de constatar una vez más que "no existen las casualidades" ni amor más veraz que el de la auténtica amistad.

Con mi lealtad y cariño para mis hermanos mosqueteros...

"Uno para todos y todos para uno".

FRM [19/12/2016]

jueves, 17 de septiembre de 2015

Desvirtualizando

Una sorpresa intuida, el aroma de una fragancia, una mirada, una sonrisa, una voz, el contacto de un espontáneo abrazo...

Pequeñas y breves vivencias que pueden construir grandes y gratos recuerdos, compartidos, inolvidables y siempre cercanos.

FRM [06/09/2015]

La luz de una sonrisa amiga

lunes, 5 de enero de 2015

Amigo Félix Rodríguez de la Fuente

Un divertido momento profesional compartido en enero de 1978

A lo largo de la andadura de mi existencia he tenido la fortuna de conocer y trabar estrecha amistad con grandes personajes muy queridos que me han hecho sentir que yo también podía ser grande, algo muy infrecuente en una sociedad de cultura envidiosa y cainita.

Lamentablemente, muchos han dejado de caminar a mi lado por estos terrenales senderos y han tomado el que conduce directamente al cielo. Al pensar en algunos de ellos, no he podido dejar de rememorar a mi entrañable, recordado y llorado amigo y maestro Félix Rodríguez de la Fuente. Me honró con su demostrado afecto y amistad y con él tuve el privilegio de disfrutar mucho trabajando y compartiendo comidas y cenas con prolongadas sobremesas de gratas y enriquecedoras tertulias.

Porque Félix, como otros buenos amigos anónimos, era una de esas personas que tenían su propia grandeza haciendo destacar la ajena, con cariño constante y sin citar jamás las limitaciones e inevitables errores de los que ningún humano se libra y, cuya reiterada mención, sólo es un obstáculo y un lastre para el desarrollo de quienes queremos de verdad.

Félix nos dejó absurda y prematuramente el 15 de marzo de 1980, al día siguiente de cumplir sólo 52 años. Y a la mitad del último proyecto profesional que compartimos y que tuve que finalizar triste y solo en homenaje a su memoria entrañable.

Querido amigo Félix Rodríguez de la Fuente, te envío mi cariño allí donde te encuentres, sin duda narrando tus muchas anécdotas y compartiendo tus extensos conocimientos con miles de ángeles hipnotizados por tu pedagógica, personal e incomparable capacidad de comunicación improvisada que no necesitaba nunca de guiones escritos previamente.

FRM [04/01/2014]

sábado, 3 de enero de 2015

Compañía al sol

Foto propia, paseando por el pueblo.
 
Dios vigilante
como pequeño Anubis
fiel compañero.

Viejos amigos,
tibio sol compartido
cómplices vivos.

FRM [03/01/2015]

lunes, 29 de diciembre de 2014

Fraternal amigo

Foto propia, Alcalá de Henares

Se lo escribí y dediqué hace más de ocho meses, hoy sigue firmemente anclada en mí la misma convicción y mis mejores deseos. Con mi más sólido sentimiento de amistad sincera y profunda, para mi gran amigo Lucho González Aller.

Fuerte y noble,
sólido amarre firme,
leal amigo.


FRM [15/04/2014]

viernes, 17 de octubre de 2014

Amistad o espejismo

Si no existe sinceridad, lealtad, franqueza y confianza entre supuestos amigos, la presunta amistad es sólo un espejismo de apariencias inciertas y realidades desiertas, hipócritas y vanas.

FRM [19/02/2014]

(Foto de archivo)

miércoles, 8 de octubre de 2014

Querida amiga

Mirada dulce
lago de alegre paz
y agua fresca.

FRM [28/02/2014]

Con este haiku, rindo homenaje al amor más puro y desinteresado, el que une a los buenos amigos por encima del género, el tiempo y espacio.

Lo escribí en la fecha que se cita en la firma, y se lo regalé con mis mejores deseos, todo mi cariño y sincera amistad, a una de las más generosas y mejores personas que he conocido y a la que admiro muchísimo por su gran talento natural para la poesía, Fátima Reyes García.

Mi amiga Fátima