Muchas de ellas eran inútiles y soporíferas, cuando no verdaderamente surrealistas, con eternizadas negociaciones entre la parte contratante de la primera parte que no había forma de que llegase a nada concreto con la parte contratante de la última parte... Otras eran tan anárquicas, desquiciadas y delirantes como cierto famoso camarote...
En esos tediosos momentos, antídotos del insomnio más recalcitrante, era cuando mi mente se alejaba y la mano lo testimoniaba... discretamente, "tomando notas" de las que aún conservo restos.
FRM [23/10/2015]
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