El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)
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viernes, 6 de septiembre de 2019

Estoy

Lanzarote. Mirada metafórica cedida por su autora


Estoy
con mis manos viudas
de tu piel encantada
que espera.

Estoy
solo ante mi pasado,
cerrando cicatrices
con sutura de paciencia.

Estoy
perdonando heridas
de otro tiempo
y aferrado al deseo del hoy.

Estoy
amarrado al amor
que me guía en el laberinto
de los sueños.

Estoy
recuperando el presente
que me ofrece generoso
el mejor futuro.

Estoy
agradeciéndote
que seas y estés
conmigo siempre.


FRM [06/09/2019]

martes, 11 de junio de 2019

Un ocaso y una posibilidad

Pedro Crespo Refoyo, filólogo, profesor y escritor

Para mi fraternal amigo Francisco R. Mayoral, entre OTROS

POSEEN PARA MÍ LOS OCASOS una dulcedumbre especial.

ACASO se deba a mi inclinación nocherniega de natural. El atardecer, manso como una cordera joven y virgen, es la antesala de lo oscuro y el despliegue de lo neutro luminoso. Cuando atardece, el día se entrega en cuerpo y alma a su mortaja delicuescente, almidonada, preñada de inquietudes y rumores: poblada de seres y tinieblas invisibles.

ES LA hora que más quiero. La hora en la que todo mi ser inició la partida, desde el seno materno, hacia este mundo: a finales del invierno de 1955, un atardecer, roto en nieves y fridoliento, de un miércoles 9 de marzo, en el que llegué a ver la luz, muy al borde de la media noche. En ese meridiano nocturno y noctívago. De esos atardeceres, con querencia nocturna, vengo yo. Y mi mundo es este de crepúsculos, de melancolías encendidas, muy a flor de piel; melancolías que invaden el alma y hacen nido propio en ella, entre rubores y ópalos, al amparo del cromatismo difuso y confuso.

IMAGINO, a veces, que es la hora de amar y del amor. Que en esa fusión de luz y sombra, las almas se entrezuzan y se encuentran, se fusionan, se hacen una sola; una sola sombra, una sola sombra anímica, dulce y larga: interminable, inconmensurable. La sombra de la luz que acaba y se entrega al seno de la noche oscura para ser una en ella. Esa sombra que renacerá multiplicada y limpia: con la renovación de lo resucitado y revivido. En ese ser y no ser. En ese ser para ser y dejar de ser en pura entrega, en la celebración de su autoinmolación. Sacrificio incruento de la luz y la sombra... ¿O es sangre, postrimerías cromáticas, esos regueros de luz menstrual, de arábigo atambor, ese sortilegio de fuegos encendidos con que se pinta los labios lucidos la tarde cada día: entre el naranja y el berenjena, entre el rubí y el bermellón, entre el carmesí y el almagre o el malva y el nazareno oscuro?

Y, A VECES, imagino --más bien veo, entreveo-- una pareja de la edad de los crepúsculos, con el corazón de los albores, paseando quedamente entre beso y beso. Mirándose a los ojos, entresoñando, en silencio, y comprendiéndose: lo dicho y por decir... Y volviendo a unir sus bocas como la luz entrega su alma a las palmas de la sombra del asombro asombrado. ¡Ah, tiempo de entretiempo y de penumbra entre dos luces, luz de ocaso y sombra de anhelo incierto! Oh, luz de mis dolores y de mis plenitudes.

♧ pedrocrespo, madrid, sábado 8 de junio de MMXIX

miércoles, 15 de mayo de 2019

Cuando...

Cuando la vida fluye flotando. Mirada metafórica

Cuando todo fluye, flotando inevitable. Cuando la emoción llena el pecho e impide respirar. Cuando la piel se eriza al sentir. Cuando se humedece la mirada. Cuando no se puede pensar en nada. Cuando el estómago se llena de vacío. Cuando el otro te inunda. Cuando se estremecen las entrañas. Cuando te impregna otra fragancia lejana. Cuando la voz tiembla y el aire falta. Cuando se siente inmensa la almohada. Cuando sueño y vigilia se confunden. Cuando la risa arraiga en el alma. Cuando un nombre embarga. Cuando la utopía se alcanza. Cuando la pasión se dispara. Cuando la ausencia es presencia. Cuando la presencia no es distancia. Cuando un abrazo invade la cama. Cuando las horas juntos no son tiempo, sino interminables momentos intensos. Cuando las horas separados son tormento...

Cuando eso vivas... Cuida, aumenta y perpetúa esos sentimientos.

FRM [15/05/2019]

domingo, 12 de mayo de 2019

Pájaros negros... sin ti

Foto propia. Mirada metafórica

Sobre mi cabeza, pájaros negros vuelan de nuevo.
Mi mente chorrea hasta morderme.
El sordo crujido que escucho
desgarra y rompe a jirones mis oídos.

Graznidos que regresan,
de urraca que se cree águila,
sin saber que las aves poderosas
nunca cantan su fuerza, porque saben cazar.

Falta el aire en mis árboles internos,
llenos de ausentes pájaros muertos.
Restos, desguaces, revueltos residuos.
Gravita como losa una ausencia.

La garganta se hunde en pozos oscuros.
En sufridos silencios compartidos.
El corazón es sólo un hueco vacío.
En este desierto todo es inerte.

Sin ti, todo es frío.
Sin ti, no tengo estrellas en las manos
ni teje mi cuerpo alegre hiedra en tu vereda.
Ya no cantan cascabeles en tu risa
ni acunan mis brazos tu alejarte de la tierra.

Sin ti, no soy nada apenas.
Solo tú me piensas,
alegre primavera,
arco iris,
miel, lluvia
o canto de sirena.

FRM [12/05/2019]

Otra mañana

Foto propia. Un día más, desde mi ventana

No sé si despierto o aún dormido,
paso de soñarte a pensarte.

Nueva luz cierra mis párpados,
reteniendo la imagen de tus gestos.

Me levanto estremecido y torpe,
porque siento tu piel en la mía.

Hago café sin café
y me tiemblan las manos.

La luz del reloj parpadea
en un tiempo añorado.

Otra vez me llegó el alba
con los ojos no cerrados.

Conmovido, mis lágrimas llegan aprisa,
dejando mi estómago encadenado.

Intento recordar tranquilo
mientras mi memoria entierra los cigarros.

Camino sin saber adonde voy,
ando, mas no avanzo.

Mis ojos parecen ver todo,
pero no saben lo que están mirando.

Escucho mil veces nuestros holas y adioses
y a su ritmo mi corazón va palpitando.

Mis pensamientos corren hacia ti
y no consigo alcanzarlos.

No sé qué vendrá mañana,
después del tiempo pasado.

Solo sé que te amo
y que las tostadas se me han quemado.

FRM [12/05/2019]

martes, 23 de diciembre de 2014

Dime si existes

Gabriel Celaya, premio nacional de las letras españolas, 1986. (Foto de archivo)

En su última etapa, la de lírica de cámara, Gabriel Celaya escrutó la realidad como un campo de ondulaciones, entendiendo el poema como un campo magnético percibido desde los elementos mínimos del texto. Una conexión entre poema y lector en un plano suprasensorial del espíritu. El mismo Celaya lo explicaba así:

"Ni lenguaje mítico-analógico ni lenguaje social, sino un tercer lenguaje, basado en el ritmo que pone en nuestro ser inorgánico con la pulsación del cosmos inorgánico."

Personalmente lo he sentido en muchas ocasiones, gracias a mis libros y a algunos excelentes poetas y poetisas que me honran con su amistad en la red social facebook y me hacen vibrar en ese plano esencial de las emociones con alguna de sus creaciones. La obra que transcribo a continuación, del propio Gabriel Celaya, es un buen ejemplo de ello en mi experiencia personal. En éste, como en todos, creo, el objeto del poema depende del sujeto que lo lea, al margen de lo que sintiese Celaya cuando lo escribió.

Indecisa y cambiante, ¿eres amor o muerte?
¡Ay, ven, Amparo-Ezbá, que te estoy esperando!
Es la palpitación de origen quien podría
acogerte, y besarte, y ofrecerte un refugio
caliente de jazz-hot y trances convulsivos
como, cuando bailando, se pierde la conciencia.
Ven tú, amorosa, ven como la noche crece,
deseo sin objeto, tú que eres el no-objeto
y el placer imposible que en el límite busca
infinitudes ciegas. ¡Ay, no-tú, Ezbá, no-sí,
sí, ven, Ezbá, indecisa, transparente, inasible,
temblorosa de luces, soñadora, engañosa,
tú, tejido del iris, centelleo, sonrisa
hasta mi dulce llanto y a esos gritos salvajes
que no son el amor, o sí son, o al no ser
te llaman desde el centro del tornasol nocturno,
tiránica, traviesa, fascinante, escapada,
y niña, y absorbente como un vórtice suave,
y riendo, riendo, mortal como un pecado
que no existe mas haces con tu burla que exista,
tan cruel, encantadora, pasajera, incitante,
que líquida, impalpable, movimiento sin móvil,
descubres, deshuesada, la santa realidad!
Entonces flota el mundo casi feliz, dudoso,
y el recuerdo anochece lentísimo en la brisa.
Y tú, nunca creída, y tú, siempre sabida,
te ofreces para nada, te niegas para más,
como un antiguo ensalmo y un susurro al oído,
cuando ya todo duerme, y tú casi nos hablas,
o nos cantas, nos rezas, entonteces con nanas.
¡Oh tú, dime quién eres! ¡Oh
Ezbá, dime si existes!

Gabriel Celaya



FRM [15/04/2013]