El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)

viernes, 31 de mayo de 2019

Esclavitud e impotencia

"Siempre hay un eslabón más frágil". Mirada metafórica (imagen de Internet)

Es muy entristecedor ser testigo, impotente e implicado, de una esclavitud consentida y aceptada, a pesar de ser asfixiantemente opresora.

Es muy duro observar inerme como alguien muy querido y valorado se engaña bajo el peso de las cadenas del estrés y la incomunicación que manipulan pertinaz y cruelmente, que castigan y maltratan emocional y psicológicamente. Que son tortura, añadiendo eslabones de silencios y gestos, probadamente eficaces, testados y homologados por el verdugo, con los recursos que van desde el victimismo desconfiado al menosprecio, cocidos al fuego lento de humillaciones y rencores añejos y enquistados. Un verdugo débil de nula autoestima que no es consciente de que su primera víctima es él mismo, pues antepone las apariencias a la verdad y la generosidad que le darían la paz de la que carece.

Cadenas compartidas y eslabonadas de viejos miedos vivos perpetuados, culpabilidades oxidadas, excusas justificadoras, valoraciones inventadas, estrés aceptado y mentiras necesitadas.

Autoengaños heredados y arraigados que crean un espejismo de libertad parcial y coyuntural sobre la tumba de la propia identidad. Que aherrojan ilusiones y los propios deseos, subordinados a posturas, actitudes y decisiones ajenas.

Ligaduras que inmovilizan y amarran a la "zona de confort" en la que importa más el tener que el ser. La fuerza de ese poderoso enemigo que son los apegos materiales del ego.

Sufriendo una prisión injusta que quema, lenta pero inexorablemente, el tiempo más valioso para disfrutar de lo necesario y merecido, abrasándose entre las tóxicas cenizas de lo que nunca fue ni jamás podrá ser... Aunque la víctima se quiera convencer, convenciendo, de que el verdugo y lo que representa merece ser querido y mantenido.

Y, entonces, entre contenidas lágrimas de impotencia, sobrevuela la gran pregunta nunca formulada: "¿Miedo a qué?"

Porque lo que más miedo da es no aceptar la responsabilidad de la única respuesta... Miedo a romper el pesado lastre de la inercia conocida, aunque cercene vida... toda la vida.

En definitiva: "Miedo a la libertad".

FRM [30/05/2019]

domingo, 26 de mayo de 2019

El cuaderno de los cuadernos

Foto propia. "El cuaderno de los cuadernos". Pedro Crespo Refoyo

Parece un libro
aparente novela
y es vida plena.

Comienzo este intento de reseña literaria del libro que le da título, con la impúdica transcripción de la dedicatoria personal de su autor, desproporcionadamente halagadora en su primer párrafo y por el carácter premonitorio, profético, tal vez, del segundo. De su puño, letra clara y tinta, reza así:

"Para mi amigo Francisco Rodríguez Mayoral, que nació ya iluminado por las antorchas todas de las Musas y se ha de despedir enamorado.

Nunca, hermano Francisco, recuerda, volverás a leer un libro como éste que ahora tienes entre las manos: ni tú ni él seréis los mismos... Ni siquiera los personajes."

Pedro Crespo
Madrid, miércoles 8 de mayo de 2019

Y, añadiendo honestidad al impudor, debo admitir lo pretencioso del enunciado inicial; puesto que, careciendo de la experiencia y formación para hacer una auténtica reseña literaria, mis escasas capacidades quedan pulverizadas ante el reto de describir mis vivencias y sentimientos como simple lector y, en esta ocasión, coprotagonista y personaje involuntario de una narración que se define como novela y no lo es, aun siéndolo.

En adelante, seguiré utilizando como convención la palabra "novela", a pesar de que, repito, no he sentido este libro estrictamente como tal, pues más que leerlo, lo he vivido.

¿Realidad ficcionada? ¿Ficción realizada? ¿Metaficción? No me atrevo a encasillarla, no soy capaz o no se deja. Estamos ante una obra literaria con vida propia, magistralmente construida en lo narrativo e inusual rigor gramatical, con riqueza de léxico infrecuente y una medida estructura que construye con fluidez una arquitectura compleja en su sencillez, haciéndola sencilla en su complejidad.

Novela coral, con más de una docena de personajes, entre los que acaba encontrándose el lector, bajo la tutela permanente del autor, compartiendo la conflictiva y desgarrada experiencia de un muerto muy vivo y algunos vivos casi muertos. Porque la historia narrada absorbe, abduce al lector con una suerte de mecánica cuántica que eleva un ámbito cotidiano a la categoría de multiversos pluridimensionales en lo que todo es posible, todo es interpretable.

Metáfora en la que, lo potencialmente punible, representa y simboliza el rescate y resurrección de los generosos valores subyacentes en la bondad y el amor.

Humanidad por arrobas, con todas sus luces y sombras. Tensiones humanas en las que la emoción se impone a la razón, más allá del sentido común y de la fe en la religión.

Estamos ante un obra literaria diferente, sin precedentes, en lo que a mi experiencia de lector respecta. Una delicia que subyuga sin estridencias, con la serena fluidez de una paradójica naturalidad en la osada utilización combinatoria de espacios y tiempos, tejiendo redes sorprendentes con las vidas de personajes y lectores.

Una novela culta sin pedantería, con pocas y bien traídas citas. Un alarde de animismo que otorga vida a ese cuaderno de los cuadernos que le da y justifica su merecido título.

Después de degustar este plato, que se me ha antojado escaso al terminar, me queda en el paladar el buen sabor de la redención de las miserias humanas, con la renovada esperanza de que la generosidad del auténtico amor todo lo puede, cuando se antepone al enquistado egoísmo cultural.

Gracias, fraternal amigo, maestro, escritor y poeta, Pedro Crespo Refoyo.

FRM [25/05/2019]

viernes, 24 de mayo de 2019

Retorno a Cientonce

Acuarela de Andrew Wyeth

Cientonce es un lugar que existe en un poema iluminado por luciérnagas.

Un poema que vive bajo la piel y se palpa en ella, como las golondrinas que anidan en el alma y vuelven. Golondrinas que vuelan agitadas como si les fuesen a cerrar el nido. Un nido bullicioso que alberga huevos ilusionados, esperando la feliz eclosión. En Cientonce las abejas producen miel con mantequilla y mermelada, alrededor del latido de calientes esperanzas semidormidas que agitan sonámbulas su llavero de sueños. Un lugar eterno que habita dentro y nos espera para ser abierto y habitado.

Cientonce es un lugar que existe en un poema iluminado por luciérnagas.

Cientonce se abre con mano temblorosa, cara de lelo y besos contenidos. Se abre como una caja que sube y baja, dentro de otra Caja llena de sorpresas esperadas. Un lugar donde las líneas rectas tienen la forma de tus pechos sonrientes y las miradas resbalan amarradas con nudos de hilo rojo prehistórico. Cientonce existe en un poema romántico y sonámbulo que sueña despierto y duerme soñando, mientras celebra, cada minuto, infinitos cumpleaños sin envejecer.

Cientonce es un lugar que existe en un poema iluminado por luciérnagas.

Un lugar que existe en un poema que reclama volver a ser recitado, como vasos rellenados por los unicornios voladores que recolectan ramilletes de orégano. Cientonce es un lugar iluminado por luciérnagas como cascabeles. En Cientonce, las almohadas brillan cegadas por el resplandor de rostros transfigurados y las nubes son un regalo de piel suave, feliz y enlazado entre abrazos.

Cientonce es un lugar que existe en un poema iluminado por luciérnagas.

Cientonce es un lugar que suena dulce como la lengua insaciable de un gato en un plato de leche. Que resuena como la brisa entre las ramas donde moran los trinos de mil pájaros, cantando partituras no escritas para que baile el mundo ciego y enamorado. En Cientonce amanece y oscurece a destiempo, pues es un lugar ajeno al tiempo que se diluye, resbalando a contraluz por tu cuerpo.

Cientonce es un lugar que existe en un poema iluminado por luciérnagas.

A Cientonce es imposible no retornar. Se regresa a morir de nuevo para volver a resucitar, una y otra vez. Porque los recuerdos más eternos son los más fugaces y su liviandad acentúa el deseo de revivirlos, como moscas pertinaces que se agitan, inasequibles al desaliento, sobre un azucarero abierto. Se vuelve para enterrar las penas en tumbas fértiles de abrazos sin epitafio. En la noria del conocido camino recorrido y siempre gozosamente redescubierto.

Cientonce es un lugar que no existe, pero podemos hacerlo existir porque lo llevamos dentro.

FRM [24/05/2019]

lunes, 20 de mayo de 2019

Cientonce

Obra del pintor Andrew Wyeth

Cientonce es un paraíso que existe en otra dimensión onírica.

Una dimensión que es un ramo de flores que suena como el latido de dos corazones a coro con sus ecos. Cada corazón es un niño que salta en charcos de luz de antiguas farolas. Farolas que albergan los trinos y suspiros de miles de aves revoloteando en el horizonte. En Cientonce, el horizonte lo forman dunas con formas femeninas y galopes de centauros.

Cientonce es un paraíso que existe en otra dimensión onírica.

Una dimensión que es un poema soñado en un remoto pasado y cuya música no ha cesado de cantar, anidando en las ramas de árboles añosos. En Cientonce, las cortinas son como alas que se agitan cual las de mariposas que cosquillean en el estómago de una esquina iluminada. Una esquina de un barrio de una ciudad que es una imagen con vasos de gintonic mezclados con orégano, sembrado por unicornios.

Cientonce es un paraíso que existe en otra dimensión onírica.

Un poema que flota, fluyendo en las aguas de un río lleno de nenúfares flotantes que salpican de lágrimas emocionadas los recuerdos, gotas dulces que brotan del arañazo de los pinchos de una maternal flor seca de cardo. En Cientonce, los suspiros gimen sobre las almohadas poniendo ritmo al regalo del silencio enamorado como si siguiesen la batuta que guía hacia el cielo donde no se distingue la vida de la muerte.

Cientonce es un paraíso que existe en otra dimensión onírica.

Un paraíso en el que los amantes no usan reloj y el tiempo se detiene entre nubes que salen de puntillas cuando su propio tiempo se cumple. Un tiempo que se encuentra como el algodón de azúcar de las ferias y se derrite y saborea, hasta que las luces anuncian el final de la jornada y el comienzo de la espera añorante, contando segundos cuya muerte se celebra mientras se escribe poesía al ritmo de los días. Recordando con impaciencia el regreso a Cientonce.

Cientonce es un paraíso que existe en otra dimensión onírica.

Una dimensión llena de agua para navegar, sorteando escollos y reposando en islas de arenas blancas como nalgas virginales que se encienden al beso del deseo. En Cientonce todo es perfecto y se intercambia, se combina y completa, como la tuerca con el tornillo que todos llevan en el alma. Todo se ensambla y perfecciona al completarse como se completan el pincel, el color y el lienzo que espera, deseando ser mancillado.

Cientonce es un paraíso que existe en otra dimensión onírica.

En Cientonce, las muertes son pequeñas y de ellas se resucita. La fugacidad no importa, porque todo renace, se repite y perfecciona. En Cientonce, existe lo inexistente, se explica lo inexplicable y se renace de la muerte. Las penas yacen en una tumba de abrazos y Cientonce vuelve a brillar para siempre... eternamente inolvidable. Cientonce es un lugar que no existe, pero sabemos hacerlo existir porque lo llevamos dentro.

FRM [20/05/2019]

domingo, 19 de mayo de 2019

Melancolía

La caída de la tarde alarga las sombras. Mirada metafórica desde mi ventana

Es muy difícil aceptar
que, recibiendo todo lo que vida da,
otra vida lo arrebate
cuando más se necesita.

Aire, agua...
calor y alegría,
sol que quema e ilumina,
sombra que acoge y alivia.

Caminando entre recuerdos,
saboreando momentos pasados,
ansiando otros por vivir,
cayendo en un hoy, vacío y hondo.

Mirando el pozo negro
desde el vértigo en el filo
de los más elevados ayeres,
más altos cada vez.

No hay mayor dolor
que sufrir la amputación
de los más amados miembros
que se siguen sintiendo.

Añoranza que araña el alma
y arranca enormes pedazos
cuando lo imprescindible
se encuentra ausente y lejano.

Melancolía que oscurece el día,
llenando de sabor acre la boca
que, de los besos fogosos,
sólo conserva cenizas.

Paciente desatino que no atisba
el camino de deseada libertad
que conduce a la puerta
del inevitable y señalado destino.

FRM [19/05/2019]

viernes, 17 de mayo de 2019

¿Quién soy?

"El yo líquido". Mirada metafórica

Estaba intentando escribir un relato en cuya trama convivo con otros personajes de ficción. Y, de pronto, uno de ellos, cobrando vida independiente, se dirige a mí y me pregunta: "¿Quién soy yo?".

Detengo la escritura sorprendido. Procuro permanecer en mi propio papel de personaje de la narración, con intención de responder en ese contexto al otro personaje. Me tomo un tiempo y, al cabo, sólo puedo responder:

«Si no sé quién soy yo... ¿cómo esperas que sepa quién eres tú?»

Y, a ti, que formas parte de mi historia, te pido que, si llegas a conocerme, no dejes de decirme quién soy...

FRM [24/08/2018]

Fuego dentro

Fuego en el aire
palpita bajo el vientre
arde en el cuerpo.

FRM [02/07/2018]

"Fuego, así en la tierra como en el cielo". Desde mi ventana.

Flores de cardo y nenúfar

Flores de nenúfar flotan evocando recuerdos. Foto propia

Emociones incipientes
entre cardos y nenúfares,
flotando ingrávidas y cómplices,
sobre recuerdos y magnética belleza.

Maternales y secos, los unos, a contraluz de la memoria.
Discurriendo lentos y en silencio, los otros,
sobre el agua dulce que fluye renovada
empapando el tiempo casi estancado
con un olvidado y suave color.

Vuelven sensaciones no recordadas...
o, quizá, nunca sentidas.
Presentidas, sí.
Soñadas, tal vez.
Deseadas sin esperanza, acaso.

Rejuvenece la torpeza adolescente
llena de húmedos sabores,
de distracciones y ausencias,
del deleite de miradas perdidas,
de desviada atención
y concentración extraviada...

Se renueva el juvenil brillo
que encuentra un hombre sin buscarlo
Memoria filial
como Diógenes sin su candil.
Suceso inesperado y trascendente
locura que potente eclosiona,
inexplicable e inevitable.

Locura que une bocas sonrientes.
Locura dulcemente saboreada.
Locura cultivada entre las flores secas
de maternos cardos regalados
y bellos nenúfares evocados.
Locura perpetuada en una rosa disecada.

FRM [10/01/2019]

Altar pagano

Foto propia, paseando entre metáforas

Lo miro y veo
el ara del altar
donde se inmola
incruentamente
el cansancio...
Sacramento
que salva
los cuerpos.

FRM [17/05/2017]

Mariposas negras

Dejé caer una piedra blanca en agua limpia,
se removió la contigua agua estancada
y salpicó de cieno mi alma.

Volaron remotas las gotas esparcidas,
como enlutadas mariposas invisibles,
arrojando sangrientas lágrimas negras a la madrugada.

Aleteo oscuro que aguijonea
y desvela el alba,
si acaso su alma encontrase otro refugio.

Limpia de fango está hoy la piedra blanca,
remansada el agua vuelve a quedar
y dos almas se fusionan, en furtivo y compartido anhelo.

FRM [08/11/2018]

"Aguas removidas". Mirada metafórica

jueves, 16 de mayo de 2019

Íntimos caminos

La vida me ha cansado la vista
pero aguzado la mirada.
Tacto, gusto, olores y quedos sonidos
llenan mi alma cuando miro.

He acortado mis palabras
ampliando contenido a los silencios
que inundan mi morada
de sonoros gritos callados.

Saboreo más los besos que las viandas,
con jugosas lenguas, en vino bien mojadas.
Mientras, buscando mil destinos,
naufragan mis dedos por esos ocultos caminos.

Y, por pudor y recato, quedo suspendido y discreto,
imaginando el recuerdo de lo sentido
en esos dulces momentos
que encierran unos puntos suspensivos...

FRM [31/10/2018]

"Abriéndome caminos". Mirada metafórica

La Rosa eternizada

"Rosa eternizada". Mirada metafórica

Bajo la influencia de todo lo que ya sabía y lo aprendido acerca de la momificación, gracias al gran trabajo de investigación histórica de mi hija Helena que se ha publicado en un libro con el título de "CSI Momias", ahora contemplo todo lo muerto y conservado con otros ojos y una mirada más proclive a la comprensión profunda de los significados que entraña.

Está clara la vocación de trascendencia y eternización de lo que implica la pretensión de conservación de lo que estuvo vivo, para mantenerlo en existencia eterna. De mantener para siempre, y más allá, la intensidad de las emociones y las relaciones. La perpetuación de lo amado, deseable y deseado...

Por ello, conservar momificada una rosa roja, una Rosa concreta, con nombre y fecha, símbolo de amor apasionado... probablemente sea la mejor metáfora del deseo de prolongar lo simbolizado más allá del tiempo y la edad.

Vida eterna a la rosa.

FRM [16/05/2019]

Me acuerdo

Foto propia. "Noches de despedida"

Me acuerdo de ti
y de cómo la tarde al caer
se pegaba a tu cuerpo
para decirme "amor" al oído,
susurrando,
de puntillas,
ante mis ojos cerrados
al sueño
que se abre a la fantasía.

Sin heridas,
con deseo,
me acaricia el recuerdo.
Y tú.
Y tu afán de amante consentida,
queriéndome como siempre
he querido.

Tu nombre viene a mi boca
y me sabe a fiesta compartida.
A repetidas risas.
A vuelo de mil vidas,
contenidas y liberadas
entre idas y venidas.

Todo se mueve en mi cuerpo,
alborotando mis días.
Ya no hay más salida
que esta luz cristalizada,
en mi lágrima temblona que grita
a la llama que encendiste
en los días que renacían.

Ya sólo hay
aromas de satén arrugado
entre placer,
en el hoy,
en el ayer,
en los surcos de mi adeudada piel
y en el sabor amargo de las noches
de nuestras tristes despedidas.

FRM [08/03/2019]

miércoles, 15 de mayo de 2019

Cuando...

Cuando la vida fluye flotando. Mirada metafórica

Cuando todo fluye, flotando inevitable. Cuando la emoción llena el pecho e impide respirar. Cuando la piel se eriza al sentir. Cuando se humedece la mirada. Cuando no se puede pensar en nada. Cuando el estómago se llena de vacío. Cuando el otro te inunda. Cuando se estremecen las entrañas. Cuando te impregna otra fragancia lejana. Cuando la voz tiembla y el aire falta. Cuando se siente inmensa la almohada. Cuando sueño y vigilia se confunden. Cuando la risa arraiga en el alma. Cuando un nombre embarga. Cuando la utopía se alcanza. Cuando la pasión se dispara. Cuando la ausencia es presencia. Cuando la presencia no es distancia. Cuando un abrazo invade la cama. Cuando las horas juntos no son tiempo, sino interminables momentos intensos. Cuando las horas separados son tormento...

Cuando eso vivas... Cuida, aumenta y perpetúa esos sentimientos.

FRM [15/05/2019]

lunes, 13 de mayo de 2019

La muralla abierta

Foto propia, muralla de Urueña. Mirada metafórica

Y yo que soy experto en amurallar...
Me amurallaba.
Escondía mi palabra hasta lo más profundo.
Bebiendo la agonía contenida en mis lágrimas de sal y hiel.
Me dejé la piel, entre críticas indulgentes.
Y guardé en baúl de silencio mis deseados versos.

Me conformaba, reprimiendo letras de sentimientos,
mientras desenredaba mis pensamientos con las púas
de un peine desdentado que destrenzaba emociones.
Deseando un estímulo constructivo,
inesperado, para resucitar
de la muerte creativa a mi poesía amortajada.

Llamándote, sin saber tu nombre,
alisando inhibiciones lentamente,
con inconsciente petición de auxilio,
desde un rincón de mi exilio, con gritos de silencio,
para que escuchases mi lamento,
para que, desde dentro, me oyeras.

Para que, descabalgando de tu ausencia,
subieses a lo alto de mi almena
para raptarme, al fin, de la sequía del olvido.
Y rescatándome de aquel mundo entristecido,
me llevases, en el blanco y amoroso corcel de tu piel,
allí donde estaba la esencia de mi potencia.

Ahora sé que no eres una princesa
ni pintas de fresa tus labios,
pero sé que soy y seré también,
el que, entre todos, más amaste,
el que tú buscaste siempre
y tú sabes que, como a ti... jamás a nadie amé.

FRM [13/05/2019]

Metafísica erótica

Deseo el cuerpo
porque es bello y es suyo...
Y amo su alma.

FRM [20/04/2019]

Viendo más alla entre la bruma. Miradas metafóricas

Fusión plena

El alma llena,
con la sagrada entrega
vacía el cuerpo.

FRM [09/05/2019]

Se derrama el géiser en el empapado estanque. Mirada metafórica.

domingo, 12 de mayo de 2019

Pájaros negros... sin ti

Foto propia. Mirada metafórica

Sobre mi cabeza, pájaros negros vuelan de nuevo.
Mi mente chorrea hasta morderme.
El sordo crujido que escucho
desgarra y rompe a jirones mis oídos.

Graznidos que regresan,
de urraca que se cree águila,
sin saber que las aves poderosas
nunca cantan su fuerza, porque saben cazar.

Falta el aire en mis árboles internos,
llenos de ausentes pájaros muertos.
Restos, desguaces, revueltos residuos.
Gravita como losa una ausencia.

La garganta se hunde en pozos oscuros.
En sufridos silencios compartidos.
El corazón es sólo un hueco vacío.
En este desierto todo es inerte.

Sin ti, todo es frío.
Sin ti, no tengo estrellas en las manos
ni teje mi cuerpo alegre hiedra en tu vereda.
Ya no cantan cascabeles en tu risa
ni acunan mis brazos tu alejarte de la tierra.

Sin ti, no soy nada apenas.
Solo tú me piensas,
alegre primavera,
arco iris,
miel, lluvia
o canto de sirena.

FRM [12/05/2019]

Quisiera

La vieja paleta del Nómada. Foto propia.

Quisiera pintar de nuevo
y para siempre el color de tu sonrisa.

Barnizar tu mirada
al contraluz de un sueño.

Acariciar tus lágrimas heladas
con la cálida brisa de mi aliento.

Beber de tu pecho
la leche que ya no mana.

Enmudecer tus lamentos,
acunando el dolor de tus miedos.

Saciar todas tus ansias
en un tiempo sin tiempo.

Abrir las ventanas
de tus pensamientos al viento.

Aquietar tu alma
de compasivos tormentos.

Borrar con risas
tus peores recuerdos.

Enamorar cada día
las entrañas de tus emociones.

Darte la vida otra vez
para volver a caminarla sin prisa... juntos.

FRM [11/05/2019]

Otra mañana

Foto propia. Un día más, desde mi ventana

No sé si despierto o aún dormido,
paso de soñarte a pensarte.

Nueva luz cierra mis párpados,
reteniendo la imagen de tus gestos.

Me levanto estremecido y torpe,
porque siento tu piel en la mía.

Hago café sin café
y me tiemblan las manos.

La luz del reloj parpadea
en un tiempo añorado.

Otra vez me llegó el alba
con los ojos no cerrados.

Conmovido, mis lágrimas llegan aprisa,
dejando mi estómago encadenado.

Intento recordar tranquilo
mientras mi memoria entierra los cigarros.

Camino sin saber adonde voy,
ando, mas no avanzo.

Mis ojos parecen ver todo,
pero no saben lo que están mirando.

Escucho mil veces nuestros holas y adioses
y a su ritmo mi corazón va palpitando.

Mis pensamientos corren hacia ti
y no consigo alcanzarlos.

No sé qué vendrá mañana,
después del tiempo pasado.

Solo sé que te amo
y que las tostadas se me han quemado.

FRM [12/05/2019]

sábado, 11 de mayo de 2019

Nosotros

Nosotros es más.
Más que tú.
Más que yo.

Más que un mechón de tu pelo dorado.
Y la sonrisa que juguetea en mi cara.
Más que el amor en tu boca jugosa.

Y las manos que a mí me atrapan.
Y esos ojos de niña
que se sabe mimada.

Y la dulzura de tu mirada.
Y el ser que más allá de tu cuerpo avanza.
Y tu gesto travieso al quitarte la ropa.

Más,
siempre más,
mucho más.

Más en tus labios
y en tu cuello
y en el sabor que nos empapa.

Más la pasión eterna
y el amor que de grande se escapa.
Más.

No,
no eres tú ni soy yo,
es más, es todo.

Somos nosotros
y más,
con el infinito que nos desata.

FRM [18/04/2019]

Fotografía propia. "Dos es más". Mirada metafórica.

Mis límites

Foto propia. Monumento a la Rosa de los Vientos. Coslada, Madrid

Una querida amiga me ha dicho que mi imaginación no tiene límites. Y, se lo agradezco, aunque se equivoca...

Mi imaginación limita al Norte con la prudencia y la sensatez,
al Sur con el pudor de la intimidad,
al Este con una mano traviesa,
y al Oeste con otra mano curiosa.
Y, en el centro del mapa, el corazón de mis abrazos.

Si bien, es cierto que,
ante fuertes magnetismos,
mi brújula enloquece
y suelo "perder el Norte"...

FRM [17/04/2019]

Éxtasis y transfiguración

Lo he visto.
He sido testigo de privilegio.
Ya sé lo que significa el milagro
de un rostro transfigurado...

La hermosa y relajada
luminosidad
de una expresión
indescriptible.

La mirada arrobada.
La piel renovada y tersa,
con más e inesperada belleza,
llenando de dulzura las comisuras.

Una suave y melosa sonrisa,
húmeda de felicidad.
El deslumbrante brillo
de dos pupilas encendidas.

El milagro del éxtasis
en plenitud enamorada.
Sosegada intensidad.
Paz de otra dimensión.

Placer compartido.
Sobrevenido goce epidérmico,
en trance sublime
que transforma carne en alma.

Y eleva a los cielos,
inasequibles a los paganos
que no conocen la gloria bendita
del amor pleno.

Lo he visto.
He sido testigo emocionado.
porque he presenciado el milagro
de un rostro transfigurado.

FRM [11/05/2019]

"El éxtasis de Santa Teresa". Metáfora de Bernini

viernes, 10 de mayo de 2019

Flujo imparable

Corriente inevitable y sensual. Foto propia.

Aromas de ausencia contiene el aire
que llena el pecho,
cargado del olor de ayeres
cálidamente congelados en la memoria.

Soledad impregnada de presencia
añoranza conjugada en esperanza
que recuerda, cuenta y descuenta
días, horas, minutos y segundos por llegar.

Caminos de piel y suspiros,
tiempo contenido,
espacios eternizados que se besan en penumbra,
interminables, aun conscientes de su fin.

Derroche de fe inquebrantable
que es más un deseo imperioso que esperanza,
bálsamo de añoranza triste
llena de melancolía en amputadas horas.

Plenitud invasiva evaporada,
compartiendo palabras, alientos,
tactos sin fronteras...
entre almas, cuerpos y vida renacida.

Nada existe, salvo el momento
de hacer camino que fluye
como aguas por sus cauces eternos,
torrenciales, tranquilas o remansadas.

Hasta la desembocadura ignorada,
por ojos cerrados y ciegos,
porque no quieren ver el océano
en el que los ríos mezclaban sus aguas.

Y el flujo, rumoroso, susurra y se pregunta,
en su imparable corriente desbordante,
entre meandros e interrumpido por antiguos escollos...
"¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo?"

FRM [10/05/2019]

martes, 7 de mayo de 2019

De ayer a hoy

Generoso jardín inundando la pradera. Foto propia, Jardín Botánico de Madrid

Comenzó en una primavera
como un brote nuevo que no se espera...

Se alimentó y creció
durante la distante gestación
en cálida y veraniega estación,
llenando de luz
un congelado invierno
vivido como otoño sin retorno.

Hasta un mes nueve,
nuevo... huevo...
en caja que sube y baja,
entre el arte de otra Caja,
el huevo eclosionó,
pariendo sin dolor,
alegría, sorpresa
y estupefacción...
compartiendo alientos
de convicción.

Un padre sonriente, un bebé durmiente,
cómplices testigos,
inesperados e ignorados,
en un instante privilegiado.

Sincronicidad imprevisible,
la primera de otras muchas
que señalan, sin dudas,
un camino inevitable,
marcado con la certeza
de lo evidente e inexplicable.

La flor inesperada que nació
sigue resistiendo
cada cambio de estación
y, en una nueva primavera,
ha inundado, como un generoso jardín,
cada rincón de la pradera.

FRM [17/04/2019]

lunes, 6 de mayo de 2019

Sólo es Amor

Una mirada tierna,
un beso suave que acaricia los labios,
un abrazo intenso y prolongado,
un hombro disponible,
un cabello que se apoya,
un pecho receptivo, unos senos acogidos.

Un imposible separarse,
un sentir hasta asfixiarse,
un pálpito desbocado,
un latido acompasado,
un dulce toque con caricia de ternura,
un silencio que se besa,
un deseo contenido,
un sabor reconocido,
un mundo ajeno que no existe,
un universo pleno estallando sin sonido.

Dos manos que se entrelazan,
dos pieles que se mezclan fundidas,
dos alientos que se confunden,
dos suspiros aspirados,
dos besos en los párpados,
con los vellos erizados.

Ver con los ojos cerrados.
Contenidos sentimientos descontrolados.
Olvido del pasado.
Instante eternizado.
Embriagados de pasión.
Bebiendo en la misma copa
el vino compartido...

No hay sexo en la fusión,
sólo es... Amor.

FRM [05/05/2019]

"Reflejos en la memoria". Fotografía propia en Cafetería CaixaForum Madrid