El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)
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martes, 6 de agosto de 2019

Regalo con causa y casualidad

"HOMBRE SOLO". Antonio Mingote

Muchos han sido los regalos que he recibido en mi reciente cumpleaños. Todos preciosos, bien elegidos y afortunados, aunque el más valioso ha sido sentir el cariño de quienes me han rodeado y hecho inolvidable esa efemérides del día que hace de puente entre un año y otro de la existencia... El mejor y más memorable en muchos años.

Y ha sido gracias a uno de ellos que me he reafirmado en mi convicción de que las casualidades no existen.

Alguien que me quiere mucho y me conoce más, o viceversa que tanto monta..., me ha regalado una joya del admirado e inigualable maestro Mingote. Su libro "HOMBRE SOLO" que me está deleitando, instalado en filosóficas sonrisas, en los ratos de ocio que me regala mi ausencia en este momento de la participación en la red social facebook.

"EGOCÉNTRICO". Tercera viñeta citada
Lo cito por la relación con el asunto de fondo que me ha traído hasta esta línea de mi texto, con la mención de mi postura frente a las "casualidades".

Resulta que uno de los motivos por los que me he tomado un descanso en mi presencia en la citada red, han sido el hastío y hartazgo que me producen las posturas patológicamente narcisistas, ególatras y egocéntricas de algunos miembros, favorecidas por todos los que lo fomentan "bailándoles el agua" y tolerando la más flagrante, prepotente y reiterada falta de cortesía y educación.

Pues, he aquí, que la tercera viñeta del libro mencionado, aborda con la magistral sencillez del pincel de Mingote que reduce, con un genial trazo sencillo, todo un discurso inmejorable sobre ese tipo de personajes y su inestable equilibrio.

Seguramente, de niños, sólo jugaron con el "Yo-Yo" y el antropocéntrico "Hula-Hoop"...

FRM [06/08/2019]

miércoles, 12 de junio de 2019

HAWA

"Hawa", la última novela de Diego Armario López

Diego Armario López es un maestro, aunque no ejerza como profesor. Es un maestro porque cada una de sus obras literarias enseña algo importante a quienes estén dispuestos a aprenderlo. Y es que nada como el ejemplo de rigor, documentación y emoción con los que es capaz de crear sus novelas que van más allá de un mero relato de ficción para disfrute de momentos de ocio.

Hawa, su última y apasionante novela es buena prueba de lo afirmado. Hawa no se lee, se vive. Se siente, se sufre, alegra, entristece, emociona en suma; provoca sentimientos, evoca sensaciones táctiles, auditivas y visuales, olores y colores, en una suerte de sinestesia literaria.

«Hawa tenía unos ojos grandes, una sonrisa sincera, dientes muy blancos y labios gruesos, y esa carta de presentación facial la convertía en alguien que le inspiraba un montón de cosas buenas. Parecía sinceramente interesada en escuchar lo que él decía, y le transmitía con esa mirada una sensación de confort que no quería que desapareciese. Su condición de solitario vocacional no estaba siendo violada porque lo que no soportaba era que alguien se metiese a fisgonear en su vida, pero esa noche Hawa se había convertido en un ser inocente que parecía haberse prendado de su voz, su palabra, su experiencia y su inteligencia. Esa era una sensación nueva para él, que no alcanzaba a recordar ningún momento similar en su vida».

El entrecomillado párrafo precedente pertenece a la citada última novela de Diego Armario, "Hawa", la cual, además de ser una buena muestra de su maestría literaria, me ha recordado alguna de las charlas privadas que hemos mantenido al amor de una buenas cervezas, hablando de sus "trucos" para elaborar los temas y tramas de sus obras y, sobre todo, de la cuidada y creíble creación (construcción) de sus sólidos y seductores personajes.

Y, la verdad, es que no hay truco alguno. Lo que Armario posee es una capacidad de observación analítica prodigiosa que le permite almacenar en la despensa de sus materias primas los diversos perfiles humanos que se cruzan en sus variadas singladuras. Memoria y técnica.

Así, cuando se pone a los fogones de su creatividad, va sobrado de materiales para cocinar esos geniales platos de ficción, sabrosos, diferentes y deliciosamente nutritivos. Diego es un verdadero "master chef" de la literatura.

No es la primera vez que tengo ocasión de valorar ese "algo" que me fascina de este autor que, si no lo estaba ya, se consagra con esta 13ª obra. Es, como he mencionado, esa capacidad asombrosa de dotar de vida propia, sólida y creíble, a todos los personajes de sus novelas. Hawa es la cuarta novela que he leído de este serio escritor y, como es habitual, no me ha decepcionado. Todo lo contrario.

Cada uno de los personajes de Hawa, son seres humanos que existen más allá de las páginas impresas. Personajes que se encarnan en el alma del lector. Con ellos, recorremos escenarios que la rigurosa documentación y capacidad descriptiva de Diego Armario nos hace descubrir, conocer y comprender. Estamos, nos sitúa, frente a un grupo humano cuyos perfiles psicológicos y comportamientos son brutalmente descritos con enorme riqueza de matices y, por ello, empapados de la más incuestionable lógica en sus comportamientos y reacciones, tanto en su grandeza como en sus miserias.

Su principal protagonista Juan López Astudillo comparte escenario con un conjunto de interesantes personajes que ponen en evidencia descarnada sus conflictos internos y complejas contradicciones que le llevan a colaborar, codo con codo y arriesgando su vida, con quienes representan lo que más odia y desprecia, y entre los que, paradójicamente, encuentra las únicas tres personas a las que llegará a valorar y apreciar sincera y hondamente.

Y, llegado a este punto, abro un paréntesis en esta crónica de un lector, profundamente apesadumbrado por la reciente noticia que he recibido mientras la escribía y que, por desgracia, no pertenece a la ficción novelesca. Ayer leía con horror al propio autor de la novela, las palabras que reproduzco a continuación, respetando la autoridad de quien conoce muy bien los tormentos a los que está sometida Mali, la tierra de Hawa:

"Ayer sonaron en mi mente gritos, disparos y el ruido de los machetazos que en el pueblo de Sobane-Kou, se llevaron por delante la vida de un centenar de hombres, mujeres y niños a manos de gente sin alma que en nombre del odio, de la droga o de un Ser en el que creen y al que utilizan como coartada para justificar sus maldades, sembraron la muerte en Mali. [...] ese (es el) ambiente de un pueblo que espera sin motivo que un día algún dios se fije en ellos y les bendiga con una lluvia leve de suerte y bondad, porque solo conocen el olor a pólvora quemada, los llantos de las madres sin hijos y los cantos funerarios de sus ancianos [...]."

Contengo el dolor para regresar al contenido de la novela comentada y subrayar que ese ambiente se percibe y masca en el texto de Diego Armario que retrata a la perfección el sabor acre y cruel de la presencia del terrorismo yihadista en una tierra dejada de la mano de cualquier dios.

Porque en la novela, el terrorismo de un grupo de Al Qaeda del Magreb islámico, es la argamasa que une las piezas de un puzzle "a priori" inverosímil, formado por un viejo comunista resentido, con los miembros del CNI y altos cargos políticos y eclesiásticos, además de otros personajes que se juegan la piel por la única retribución del amor al prójimo.

En definitiva, una sólida historia apasionante que emociona y atrapa al lector desde la primera a la última página.

FRM [12/06/2019]

domingo, 26 de mayo de 2019

El cuaderno de los cuadernos

Foto propia. "El cuaderno de los cuadernos". Pedro Crespo Refoyo

Parece un libro
aparente novela
y es vida plena.

Comienzo este intento de reseña literaria del libro que le da título, con la impúdica transcripción de la dedicatoria personal de su autor, desproporcionadamente halagadora en su primer párrafo y por el carácter premonitorio, profético, tal vez, del segundo. De su puño, letra clara y tinta, reza así:

"Para mi amigo Francisco Rodríguez Mayoral, que nació ya iluminado por las antorchas todas de las Musas y se ha de despedir enamorado.

Nunca, hermano Francisco, recuerda, volverás a leer un libro como éste que ahora tienes entre las manos: ni tú ni él seréis los mismos... Ni siquiera los personajes."

Pedro Crespo
Madrid, miércoles 8 de mayo de 2019

Y, añadiendo honestidad al impudor, debo admitir lo pretencioso del enunciado inicial; puesto que, careciendo de la experiencia y formación para hacer una auténtica reseña literaria, mis escasas capacidades quedan pulverizadas ante el reto de describir mis vivencias y sentimientos como simple lector y, en esta ocasión, coprotagonista y personaje involuntario de una narración que se define como novela y no lo es, aun siéndolo.

En adelante, seguiré utilizando como convención la palabra "novela", a pesar de que, repito, no he sentido este libro estrictamente como tal, pues más que leerlo, lo he vivido.

¿Realidad ficcionada? ¿Ficción realizada? ¿Metaficción? No me atrevo a encasillarla, no soy capaz o no se deja. Estamos ante una obra literaria con vida propia, magistralmente construida en lo narrativo e inusual rigor gramatical, con riqueza de léxico infrecuente y una medida estructura que construye con fluidez una arquitectura compleja en su sencillez, haciéndola sencilla en su complejidad.

Novela coral, con más de una docena de personajes, entre los que acaba encontrándose el lector, bajo la tutela permanente del autor, compartiendo la conflictiva y desgarrada experiencia de un muerto muy vivo y algunos vivos casi muertos. Porque la historia narrada absorbe, abduce al lector con una suerte de mecánica cuántica que eleva un ámbito cotidiano a la categoría de multiversos pluridimensionales en lo que todo es posible, todo es interpretable.

Metáfora en la que, lo potencialmente punible, representa y simboliza el rescate y resurrección de los generosos valores subyacentes en la bondad y el amor.

Humanidad por arrobas, con todas sus luces y sombras. Tensiones humanas en las que la emoción se impone a la razón, más allá del sentido común y de la fe en la religión.

Estamos ante un obra literaria diferente, sin precedentes, en lo que a mi experiencia de lector respecta. Una delicia que subyuga sin estridencias, con la serena fluidez de una paradójica naturalidad en la osada utilización combinatoria de espacios y tiempos, tejiendo redes sorprendentes con las vidas de personajes y lectores.

Una novela culta sin pedantería, con pocas y bien traídas citas. Un alarde de animismo que otorga vida a ese cuaderno de los cuadernos que le da y justifica su merecido título.

Después de degustar este plato, que se me ha antojado escaso al terminar, me queda en el paladar el buen sabor de la redención de las miserias humanas, con la renovada esperanza de que la generosidad del auténtico amor todo lo puede, cuando se antepone al enquistado egoísmo cultural.

Gracias, fraternal amigo, maestro, escritor y poeta, Pedro Crespo Refoyo.

FRM [25/05/2019]

domingo, 20 de mayo de 2018

Escribiendo cosas

Pienso que, por lo general, los escritores escriben desde la tribuna soleada de su balcón por y para los demás que los contemplan desde abajo y admiran con embeleso, si el talento y la fortuna no les son esquivos.

Yo lo hago por y para disfrutar, superando el vértigo de la página en blanco, asomándome al patio interior de mi consciencia en la serena soledad de la noche.

Quizá por eso no soy escritor; aunque escriba cosas de vez en cuando... mientras cabalgo sobre unicornios alados.

FRM [20/05/2018]

Una de mis plumas de ave nocturna.

viernes, 18 de mayo de 2018

Corto Maltés

Corto Maltés, el gran personaje creado por Hugo Pratt

Corto Maltés, la fascinante criatura del gigante Hugo Pratt, ha seguido a Asterix en la interminable labor de limpieza y organización de mi mermada, pero aún desbordante, biblioteca.

Corto, el marino solitario y aventurero, pragmático y romántico en peculiar simbiosis; héroe creíble —o increíble antihéroe— que todos los que lo hemos conocido hemos soñado ser, viviendo sus inagotables viajes a través de los guiones y dibujos del gran maestro del cómic y maestre masón, el veneciano Pratt.

Muchas son las claves ocultas que se introducen en cada título, gracias a los profundos conocimientos esotéricos de Hugo Pratt. Ello añade un interés adicional a la belleza del limpio dibujo de las viñetas y su admirable forma de colorear, a la brillantez de la planificación narrativa y al interés de la historia contada que, gracias a ello, admite varios niveles de lectura... Siempre entre líneas.

Para leer y releer, descubriendo algo nuevo cada vez. Genial y eterno, Corto Maltés.

FRM [09/05/2013]

sábado, 5 de mayo de 2018

Munición para almas del nueve largo

Qué bien se explicaba el inolvidable maestro José Luis Alvite, con una de sus irónicas metáforas de las eternas historias del Savoy —en boca de una de sus memorables personajes femeninos—, cuando describía el afilado retrato de esas mujeres que prefieren el estable TENER de la seguridad tranquilamente aposentada en las convenciones impuestas por la sociedad, frente y antes que el SER del auténtico amor apasionado que hace sentir y volar...

«Reconozco mi codicia, Al, pero no creo que haya hecho nada que pueda extrañarle a nadie. Seguí los consejos que de niña me dio mi madre. Me casé con el hombre que pudo pagarme el jarrón para las orquídeas que me había regalado el hombre al que verdaderamente amaba. En la vida raras veces coinciden en la misma mano la poesía y el dinero, la caricia y las llaves del piso, de modo que hice lo que tantas hicieron antes, me volví loca por un hombre lleno de plantas y de sueños y casi sin darme cuenta lo dejé por el tipo del "Cadillac" fucsia.
Puede que me haya equivocado y lo mío sea hasta cierto punto inmoral, pero de cría me inculcaron la idea de que al final quien decide tu vida es el destino, y en ese sentido, cielo, no creo que haya nada malo en que una chica como yo se decidiese a echarle una mano al destino. [...] Ya sé que los bienes materiales pierden encanto a medida que echas de menos la inocencia, pero en una ocasión me dijiste que nada en nuestra vida es verdaderamente memorable y que el recuerdo del ser amado se esfuma a medida que se extinguen lenta e inexorablemente las moscas de su cadáver.»

José Luis Alvite (en su libro "Almas del nueve largo" - Historias del Savoy)

FRM [05/05/2018]

Libro citado. Foto de mi ejemplar.

viernes, 4 de mayo de 2018

Confesiones de un hombre raquítico

Portada del libro comentado

Hace ya varios días que acabé de leer un libro diferente. Empieza con una frase que me hizo meditar en el acto, por el mismo acto en el que me pilló la meditación. Dice la frase: «Uno es lo que hace». Y, en ese momento, me hizo sentir como una mierda. Pues me encontraba felizmente acomodado en el glorioso e íntimo lugar donde más he leído en mi vida.

A partir de ese instante de suprema lucidez, inducida por el escritor Alberto Masa, me sentí trasladado al trascendente territorio de la escatología. En sus dos profundas acepciones que, en mi caso, están inseparable y respetuosamente vinculadas. Y deseo destacar, con gran énfasis, el concepto de respeto para evitar juicios equívocos sobre las imágenes evocadas por la lectura de un libro que me ha gustado mucho... "Confesiones de un hombre raquítico" de Alberto Masa... Escritor, lector, persona, protagonista y personaje en su peculiar trayectoria literaria.

He compartido lugares, situaciones, estados de ánimo y mucho más con ese "hombre raquítico". Con la omnipresencia de Ella, un loro, el té que se calienta y enfría con vida propia, muchos cigarrillos, el techo leproso de la cocina, la promiscua Rosa... y el héroe inconsciente del cuento, el recién parido Marco.

Me he sentido sumergido en un libro sencillo de leer, pero difícil de contar por su extrema y compleja sencillez. Ligero de forma y de fondo denso. Un libro, para mí, raro de comentar... aunque puede que el raro sea yo. Porque me ha parecido una especie de abanico de pareidolias que pueden sugerir diferentes lecturas según la mirada de cada lector. No es divertido ni triste, aunque de ambas cosas pueden encontrarse huellas en las manchas crecientes del techo que no termina de desplomarse, a pesar de su amenaza recurrente. En el texto, todo es como una metáfora existencial del jubilado prematuro que se refugia bajo su precaria protección. Siempre con Ella, el pájaro que no da cuerda al mundo pero destroza paquetes de tabaco, con el té que tiene vida propia y los cigarrillos. A veces llaman a la puerta. Unas veces abre y otras no. Fuera hay un pueblo. El bar, un pastor con los pies a la sombra de un árbol, una tía generosa... y también Dios, a quien, en ocasiones, el hombre raquítico concede una generosa limosna.

Un surrealismo abarrotado de realidad... "Su-realidad". Muchas verdades ficcionadas... o mucha ficción muy verdadera, o creíble al menos. Y, a la postre... ¡Qué más da!

Lo que cuenta es el rato de lectura placentera. Porque eso ha sido. Un buen rato con un libro muy bien escrito.

Alberto Masa
Y retorno a la respetuosa y positiva escatología expuesta al comienzo de esta crónica personal. Porque leyendo este libro he sentido la satisfacción incomparable de vaciar la vejiga, orinando después de un prolongado tiempo de retener su contenido hasta el límite de la resistencia. Tal era la intensa curiosidad que tenía por leer este libro, después de pasearme por la web de su autor, así como por su muro y su grupo en facebook "La Semejante Criatura".

El resultado de esa metafórica micción, ha sido la visualización involuntaria de una curiosa imagen mental que se ha formado en mi mente al compás del suave ritmo impuesto por la lectura.

En la narración no hay altibajos abruptos ni disonancias. Parece que no pase nada y no dejan de pasar cosas. El tono del humor —hipocráticamente entendido— es constante en sus fluctuaciones, como el humo de los abundantes cigarrillos consumidos.

Leyendo, me he visto en un paraje de asilvestrada naturaleza como la que imagino que rodea el pueblo del libro. Allí, en la cima del declive de un terraplén agreste, lleno de piedrecitas, yerbajos y florecillas de temporada, vaciaba relajadamente mi vejiga mientras contemplaba el efecto hipnótico del reguero que, naciendo entre gorgoteos a mis pies, descendía lenta e inexorablemente por la cuesta. Fluyendo imparable, con la paciencia infinita de un tiempo suspendido entre los círculos que se dibujan en sus páginas.

Un flujo reposado que no me permitía apartar la mirada, atenta a sus vericuetos y la natural habilidad con la que sorteaba las piedras, cubría y empapaba los yerbajos, sin dejar de respetar las flores naturales de los personajes entrañables que componen el micro universo del hombre raquítico. Un raquitismo que no lo es, en cuanto a riqueza de lenguaje y construcción de imágenes literarias.

El protagonista deambula, en la relativa inmovilidad de un péndulo, entre la realidad de una existencia onírica soñada en la vigilia, siempre con Ella, y la nebulosa semi insomne de las evocaciones obsesivas de su mente, cuando duerme o lo intenta... Siempre con Ella, con la insalvable presencia de su ausencia.

Es posible que expertos más doctos en materia literaria, se rasguen las vestiduras ante lo expresado (avisado estabas, querido Alberto). No obstante, confío es que el autor valore en su justa medida mi escatológica percepción. Con ella, hago la mejor referencia posible a la nula indiferencia que este libro me ha producido. ¡Hay pocas cosas mejores que una buena meada con ganas contenidas!

Un gran placer que estoy deseando repetir con otras obras de este autor... y amigo, al menos hasta hoy.

FRM [04/05/2018]

lunes, 9 de abril de 2018

En memoria de José Luis Sampedro

José Luis Sampedro

Ayer se han cumplido cinco años desde que te fuiste dejándonos a la sombra de los días con el mejor de los legados, tu obra y tu ejemplo.

Querido, respetado, y, sobre todo, admirado Sr. Sampedro, ahora eterno vivo desencarnado que dibujas en mi rostro una sonrisa etrusca mientras recuerdo cuando me convertiste en amante lesbiano de una vieja sirena.

Hoy navegas para siempre, dejándonos a la cálida sombra de un drago, en cuya senda grabaste el testimonio inequívoco de que ciencias, letras y humanidades sólo alcanzan la perfección cuando se hermanan lúcida e inseparablemente.

Casi centenario, mientras la tierra gira y fluyendo con el río que nos lleva, has llegado a tu real sitio, en la cima del Monte Sinaí, con el mar al fondo y sin esperar a octubre, octubre...

Hoy, querido e irrepetible maestro José Luis, despido tu cuerpo para conservar tu honesta alma encuadernada y lo hago con tu Credo personal, convertido en oración que comparto y compartiré, en esta sala de espera, como himno vital, hasta que te pida que me cuentes tus bellas historias entre las nubes.

«Creo en la Vida Madre todopoderosa
Creadora de los cielos y de la Tierra.
Creo en el Hombre, su avanzado Hijo
concebido en ardiente evolución,
progresando a pesar de los Pilatos
e inventores de dogmas represores
para oprimir la Vida y sepultarla.
Pero la Vida siempre resucita
y el Hombre sigue en marcha
hacia el mañana.
Creo en los horizontes del espíritu
que es la energía cósmica del mundo.
Creo en la Humanidad siempre ascendente.
Creo en la vida perdurable.
Amén. J.L.S.»

Hasta siempre. Un agradecido abrazo.

FRM [08/04/2013]

domingo, 8 de abril de 2018

Mujeres de otoño

En los últimos días he pasado ocho ratos deliciosos en la grata compañía de otras tantas y diferentes mujeres otoñales muy interesantes y atractivas. Una auténtica orgía de emociones que debo y agradezco a otra encantadora y sensible mujer que ha oficiado de "Celestina" en esos fugaces pero intensos momentos; mi querida amiga la escritora Isabel Martínez Barquero.

Son ya varios los libros que he leído procedentes de la fertilidad de su pluma, boli o teclado, que tanto da el instrumento que sirve a su creativo talento. Y lo único que se repite en todos es su aguda mirada al corazón humano, su cuidada prosa y rico léxico, y el amor que rezuman las interesantes y amenas historias que nacen en su imaginación para estimular la de sus lectores.

Tal y como sucede en los ocho relatos que componen el capricho de su libro "Mujeres de otoño". Ocho retales de vidas femeninas en esa etapa que se ha dado en llamar de madurez, y que puede ser tan variada y diversa como los árboles cuyas hojas alfombran la estación que precede al invierno. Hojas de diferentes colores, tamaños y formas como lo son las mujeres que pueblan las que encuaderna este libro breve que se hace más corto en su cautivadora lectura.

En "Mujeres de otoño", Isabel Martínez Barquero disecciona con ternura, agudeza y buena letra, ocho cuentos que muestran el trasfondo de ocho mujeres dueñas de sí mismas, para permitirnos compartir su evolución en las miradas, los comportamientos cotidianos, el amor y el sexo, los paisajes urbanos misteriosamente cambiantes, el proceso de envejecimiento y decrepitud irremediable y, en definitiva, las emociones sentidas en las últimas casillas del tablero del juego de vivir.

Una delicia en píldoras que se lee fácil y se piensa con complejidad. Otro motivo de gratitud a esta maga de las letras que es la "murcianica" Isabel Martínez Barquero.

Y, como prueba de sinceridad que avale las palabras precedentes, que nadie debe atribuir al afecto y admiración que siento hacia la autora, debo dejar constancia de lo único que no me ha gustado. Se trata del diseño de la portada de este breviario, casi obligado catecismo por su formato. Sinceramente, creo que no le hace justicia a la seriedad y calidad del contenido, con el mayor respeto a su autora y a quienes puedan pensar lo contrario.

Sea como sea, lo que importa es lo que se cuenta... Y eso es más que recomendable.

Para quien desee conocer mejor a esta genial escritora, sugiero una visita a su blog "EL COBIJO DE UNA DESALMADA" que no tiene desperdicio.

Gracias, Isabel.

FRM [08/04/2018]

Libro comentado

jueves, 5 de abril de 2018

El desierto de la rutina

Hace unos días, mantuve una larga e interesante conversación con un buen amigo íntimo sobre ciertas cuestiones que nos conciernen a ambos, así como a terceras personas muy cercanas. Después, cuando la inmediatez de las palabras concretas cedió paso a una reflexión más amplia y enriquecida con otras referencias, no pude evitar que algunos matices de la tertulia me evocasen ciertos recuerdos de Carl G. Jung, recogidos en su recomendable libro "Recuerdos, sueños, pensamientos".

Por lo que creo que tiene de interesante para todos, como quiera que cada uno lo desee interpretar y aplicarlo, cómo y a quién considere oportuno, extraigo la enseñanza contenida en un párrafo del libro citado de la edición de Aniela Jaffé que he estado releyendo no hace mucho (Biblioteca Breve - Seix Barral, Barcelona, 1996). Cito textualmente:

«Con el trabajo en el Burghölzli (*), se inició mi vida en una realidad unívoca, hecha sólo de propósitos, consciencias, deber y responsabilidad. Era la entrada en el convento del mundo y el someterse al voto de creer sólo en lo probable, en el promedio, en lo banal y lo pobre de sentido, renunciar a todo lo extraño y significativo, y reducir todo lo desacostumbrado a lo habitual. Sólo había superficies que nada ocultaban, sólo comienzos sin continuidad, contingencias sin causalidad, conocimientos que se circunscribían a círculos cada vez más estrechos, definiciones que pretendían ser problemas, horizontes de agobiante estrechez y el inmenso desierto de la rutina.»

Salud y reflexión para seguir aprendiendo a caminar.

FRM [05/04/2018]

(*) Burghölzli era el manicomio de Zurich en el que, el 10 de diciembre de 1900, C. G. Jung ocupó puesto de ayudante para especializarse en psiquiatría, al término de sus estudios de medicina.


Carl Gustav Jung (Imagen de archivo)

miércoles, 4 de abril de 2018

Éxito literario

Los dioses del Olimpo librero.

En la actualidad, el éxito comercial de un escritor de novelas y su ascenso a la máxima categoría del Olimpo de los más vendidos ("best sellers", en lenguaje cotidiano) se refleja y hace evidente en el hecho de que su editorial diseña las portadas destacando su nombre en mayor tamaño de letra que el título de cada nueva obra.

Si yo fuese escritor, exigiría que en las portadas de mis obras se aplicase el mismo criterio, aunque no me conozca nadie. Pero... si cuela, cuela.

FRM [04/04/2018]

viernes, 30 de marzo de 2018

Sabrosa gastronomía literaria

Tito López Álvarez y este nómada lector con los libros reseñados.

No es la primera vez que recurro al símil de la gastronomía como metáfora, para tratar de comentar lo que algunos libros hacen disfrutar a mi paladar de lector insaciable. Al fin y al cabo, alimentos para la mente y el espíritu son, aunque algunos produzcan pesadas digestiones fruto del empacho que ocasionan, y otros puedan ser hasta tóxicos, dependiendo de sus contenidos. No es el caso de los hallazgos que comentamos aquí hoy.

Ni lo uno o lo otro son los tres sabrosos libros que han compuesto el menú que he tenido ocasión de paladear, gracias a la habilidad culinaria de la pluma de su autor, mi amigo y antiguo colega de oficio Leoncio López Álvarez (Tito, en la intimidad).

Inicialmente, había pensado dedicar un comentario a cada uno de ellos, pero eso me habría obligado a los incómodos equilibrios de hablar de sus contenidos sin desvelar sus sorprendentes tramas y la pereza de ese esfuerzo, multiplicada por tres, unida a la detección de lo que tienen en común —a pesar de sus enormes diferencias—, me han conducido a lo que ahora intento resumir, saltándome las supuestas reglas de la crítica literaria que no ejerzo, para salir por la tangente de la crónica del lector curioso para la que siento más capacitado.

Como ya he mencionado, tres platos componen este buen menú literario, cuya paradójica mejor virtud es que sacian pero dejan con hambre de seguir degustando otros de los que contiene la carta del chef.

El mencionado menú que recomiendo sin la menor duda, consta de un primer plato, ligero y divertido; un segundo, más consistente; y el remate de un delicado y artístico postre de exquisita presentación. Y, precisamente, ha sido en ese orden como los he leído sin premeditarlo...

Primero: "El viaje del Neandertal".
Segundo: "La tabla de Prim".
Postre: "La dama del lienzo".

¿Qué tienen en común?

En primer lugar, ninguno puede negar la paternidad, tal y como sucede con algunos bebés de delatores parecidos paternales. En todos los casos, se aprecia el estilo del autor, reconocible de inmediato para los que llevamos tiempo leyendo los artículos, narraciones y cuentos que publica en su blog "La tertulia perezosa". En mayor o menor grado, dependiendo de la trama y el momento de cada novela, se percibe el fino sentido del humor, impregnado de un cierto sarcasmo e inteligente ironía que caracterizan a este lúcido publicitario devenido en escritor de novelas y cuentos.

Otro detalle que me ha sorprendido gratamente es la amplia formación e información de la que Tito López Álvarez hace gala amplia y generosamente. Porque, por lúdico que sea el tema que desarrolla en cada obra, no hace la menor concesión a la falta del rigor documental con el que construye el andamiaje de sus ficciones literarias. Y eso demuestra dos cosas muy valorables que este lector agradece; su serio trabajo de búsqueda previa a la redacción y el hecho de que sabe bien lo que tiene que buscar, cuando está en la fase de concebir los estimulantes enredos de sus tramas novelescas.

Por ello, "El viaje del Neandertal" es una divertida ensalada que combina con precisión elementos de física cuántica, con conocimientos históricos y antropológicos y una satírica visión de la psicología humana —desde la más cotidiana a la patológicamente criminal—, con dominio de la geografía territorial y urbana de los lugares en los que transcurre la acción, aderezado todo ello con unas dosis de bienhumorada mirada crítica a los mecanismos de funcionamiento de los servicios de inteligencia que no siempre sirven ni son inteligentes.

Pero no se queda en eso... Tito también también nos sorprende en "La tabla de Prim", novela histórica en la que hace gala de sólidos conocimientos sobre la masonería internacional, sus logias y ritos en el convulso contexto sociopolítico de la España del siglo XIX y las luchas clandestinas por el poder, así como de ciertos códigos esotéricos con frecuencia encriptados con secretos complejos en antiguas obras de arte. Todos sabemos que, como bromea el autor de la novela, "al final muere Prim". Pero ello no merma un ápice el interés y sólida credibilidad de la trama y los hechos hábilmente narrados.

Y, llegando al postre, "La dama del lienzo" sólo tiene un defecto para mi gusto, se acaba demasiado pronto, dejando un cierto sabor a frustración insatisfecha. A cambio, nos deleita con un recorrido fascinante por algunas de las más importantes pinturas de la Historia del Arte, reinterpretadas con buena mano para el libro por el pintor, ilustrador y diseñador gráfico Marcos Carrasco. Una novela de intrigante misterio, con recursos literarios que me han recordado a Javier Cercas y que bucea en los laberintos de la mente humana con sorpresas inesperadas. El conjunto es una delicia para paladares refinados y amantes del arte y la intriga.

Otras obras de Leoncio López Álvarez:

"El ladrón de nubes". Novela ganadora del IX Premio Onuba.

"El astrofísico que era poeta y otras cosas peores". Historias reales que jamás ocurrieron.

"Muerto 2 veces". Su última novela que pronto leeré... O eso espero.

FRM [29/03/2018]

lunes, 22 de enero de 2018

Las mentiras inexactas

Portada de la novela de Justo Sotelo comentada

Hace algún tiempo que sentía gran curiosidad por leer la novela de Justo Sotelo "Las mentiras inexactas", por tres motivos: La imagen virtual previa del autor y su obra, conformada y transmitida a través de la red social facebook. El contraste de esa virtualidad con el contacto personal, unido a la lectura de su último libro "Cuentos de los otros", en cuya presentación nos conocimos. Y el comentario de una amiga común que había leído dicha novela y me transmitió su sensación de que se le había ido el tiempo y las páginas esperando a que "pasara algo" que, en su opinión, no llegaba ni al final del libro. Cabría añadir el seductor hechizo de un título que encuentro magistralmente atractivo.

Por fin he podido leer la novela, gracias a la generosidad de mi amiga Almudena Mestre que me la ha prestado "bajo chantaje", con la condición de que asuma la responsabilidad a la que ahora me enfrento, escribir una reseña sobre la misma. Difícil encargo porque solo soy un aficionado a la lectura, sin la menor pretensión de ejercer de crítico literario.

Así que, heme aquí, con absoluto impudor, intentando ignorar lo que mentes y plumas más sabias ya han dicho sobre "Las mentiras inexactas", para tratar de exponer unas opiniones que solo aspiran a ser eso, sin mayores pretensiones.

Pero no puedo seguir sin dejar claro de antemano que no coincido con la opinión de la amiga mencionada al inicio, pues la sensación que me han producido las historias de esta historia es que no dejan de "pasar cosas", desde la primera hasta la última línea de sus páginas, aunque puede que no sean las que algunos lectores esperen encontrar.

Ya avisa uno de los principales protagonistas, Sergio Barrios, cuando le dice a la profesora Nora Acosta: "Aquí podrás vivir historias más próximas a la ficción que a la realidad", refiriéndose a la librería que regenta, tras la desaparición de su padre al que dan por muerto, en la madrileña Plaza de Santa Ana.

Nora busca respuestas para una investigación sobre el futuro de la novela y el reencuentro con su no recordado alumno Sergio, notablemente más joven que ella, le aportará muchas en clave de sus propias experiencias compartidas en una historia de amor tan apasionada como inesperada.

Como inesperadas son las sucesivas y mágicas presencias de la panoplia de personajes vinculados a la librería y que, en su desfile, nos abren el abanico de otros mundos de los que forman parte, sin dejar de pertenecer a ese útero literario cuyo cordón umbilical los mantiene homogéneamente unidos en su compleja y atractiva heterogeneidad.

Porque, al entrar en la librería que alberga las páginas de "Las mentiras inexactas", descubrimos todo lo que allí existe. Mundos posibles para otras tantas novelas, cuyo futuro no corre peligro mientras haya cosas que contar y alguien que lo haga, sin importar el medio ni el soporte. Esas cosas que solo existen si se cuentan y que Justo Sotelo nos cuenta; tal vez porque hay que vivir la vida antes que contarla y, a mí me ha dado la sensación de que hay mucha vida del autor entre las paredes de la vieja librería y en las entretelas del alma de sus personajes.

Y es que, de igual forma que he vivido la lectura de "Cuentos de los otros" como una suave aventura sobre la que deslizarse sonriendo con placer, también me he sentido muy concernido al pasearme por los pasillos entre estantes de esa librería, observando y escuchando al coro de interesantes personajes que la pueblan habitualmente, confirmando el principio de la Poética de Aristóteles que afirma: "Lo imposible verosímil es preferible a lo posible pero no convincente".

Justo Sotelo no disimula su pasión por el escritor Haruki Murakami y sus fascinantes mundos paralelos, llegando a jugar, en complicidad con el lector, con su propia dualidad como autor y personaje de la novela para conducirnos a los diferentes mundos posibles que se interconectan en el creativo vórtice vital del recinto librero. De ese mágico local dice el pintor Miguel Ángel Andés —uno de los personajes habituales que a Nora le recuerda a Jesucristo— que: "La librería de Sergio es diferente de las demás. Cuando uno entra en ese lugar, ya no vuelve a salir, o al menos no lo hace de la misma forma." A mí me ha recordado en inevitable evocación al pozo de "El pájaro que da cuerda al mundo" o al aviso de advertencia del taxista a Aomame en "1Q84", dos libros muy recomendables, ambos del autor japonés citado.

Justo Sotelo, autor y personaje
Dado lo tardío de mi lectura de este libro, publicado en 2012, otras reseñas críticas han sido previamente escritas por plumas profesionales más cualificadas, por lo que me limitaré a facilitar los enlaces (*) para quienes sientan la curiosidad de ampliar información sobre esta peculiar novela. Una interesante obra en cuya edición he echado de menos algunas notas a pie de página para acercar al común de los lectores el elitismo intelectual de Justo Sotelo que, a veces, parece olvidar que no todos poseemos su ingente acervo de conocimientos en casi todas las áreas de la cultura y las artes.

Ante "Las mentiras inexactas" es difícil emitir opiniones, porque lo más rico en matices e intensidad son las sensaciones... Al menos en mi caso. Por ello, me apropio de las palabras de Nora cerca del final de este resumen de sensaciones para comprender a la amiga citada al principio y que sintió que no pasaba nada: "Muchas novelas se refugian en el mito, sus historias no tienen finales cerrados y hablan de la nueva realidad que se mezcla con la ficción."

Y dejo abierto el final de esta crónica de un lector deseoso de conocer más a fondo a la persona que hay detrás de ese interesante y popular personaje que es Justo Sotelo.

FRM [22/01/2018]


(*) Reseñas mencionadas:

domingo, 20 de agosto de 2017

Prosa y poesía

De vez en cuando, me gusta reabrir libros ya leídos en busca de esos pequeños retazos que dejaron en mí un poso de grato recuerdo. Lo he hecho, una vez más, con "Los Alucinados" del gran Paco Umbral. Y, en el sabroso prólogo del filósofo José Antonio Marina, me reencuentro con la perla de una cita del inolvidable José Hierro que deberíamos tener siempre muy presente los aficionados a esto de juntar letras para contar algo:

«Cuando se dice menos de lo que se dice, no hay literatura. Cuando se dice lo que se dice, hay prosa. Cuando se dice más de lo que se dice, hay poesía». (José Hierro)

Todo un alarde de prosa poética que cumple lo que el propio Umbral escribió sobre González Ruano: «Lo importante es dar más por menos, y que no se note el esfuerzo».

Y, sin el menor esfuerzo, me han venido a la mente dos admirados amigos que siempre dan más: Javier del Prado Biezma (poeta y maestro) y Justo Sotelo (profesor y escritor). A ellos dedico esta reseña con mi sincero afecto y toda la gratitud de un fiel aprendiz.

FRM [20/08/2017]

Este nómada con los amigos citados, en la presentación del último libro de Justo Sotelo

lunes, 27 de marzo de 2017

Poesía antigua

Rig Veda

Mucho se ha hablado de los poetas muertos e inolvidables, especialmente desde que se popularizó su "club" en una famosa película... De lo que no se sabe tanto es que, desde hace más de 3.000 años, existen unos versos contenidos en el sabio poema indio Rig Veda, colección de himnos dedicados a los dioses y escritos en antiguo sánscrito védico. Éste se considera el más antiguo de los cuatro libros conocidos como Vedas.

Los versos a los que me refiero me parecen preciosos, interesantes y quizá enigmáticos, por lo que he decidido conservarlos en el refugio de este rincón. Dicen así...

Oh tú buscador de la verdad
tú que no tienes limites para encontrar al ser
atrévete con lo inconcebible
atraviesa el velo de lo humano
despierta el sol que mora en las tinieblas
sé inmortal...

Pensemos en ello...

FRM [19/03/2015]

sábado, 18 de febrero de 2017

Los dioses en París

Relatos de Alfonso Blanco Martín

Se ha dicho reiteradamente que lo que diferencia al ser humano del resto de los animales es la capacidad de comunicarse por medio de un lenguaje articulado y, más tarde, reglado y estructurado, aunque maltratado con frecuencia.

Podrían añadirse algunas diferencias más —no siempre favorables a los bípedos pensantes—, pero eso me llevaría por derroteros que no deseo seguir en esta ocasión. Volviendo al lenguaje, parece evidente que la facultad para la expresión verbal, sea oral o escrita, es una capacidad de la racionalidad de la que se supone carentes a las bestias.

En consecuencia, disponemos de una herramienta de la razón que la mente humana maneja para tratar de expresarse en los procesos de pensamiento y comunicación con sus aparentes y supuestos semejantes.

Y, sentada esa premisa, me planteo la enorme dificultad de cómo usar una herramienta racional para satisfacer la necesidad o el deseo de transmitir sentimientos... Siendo éstos fruto de la emoción, tan ajena y, por lo general, tan distante de la razón.

La salida a ese callejón parece estar solo al alcance de los poetas, tanto cuando se expresan en prosa como cuando lo hacen en verso. Ellos tienen la clave que resuelve ese aparente oxímoron de plasmar con la razón sus emociones o de provocar las de sus lectores. Aunque puede que también sea un patrimonio de los dioses. De esos mismos dioses que pasean impasibles por las miserias y pasiones de los humanos al recorrer casas, calles, plazas y rincones de París.

Así, la mirada de los dioses se convierte en la más pura abstracción del lenguaje verbal, aunque el hábil narrador se sirva de esa herramienta con un depurado y personalísimo estilo. Mirada que resulta tan discursiva como la que se dedican recíprocamente dos enamorados, sin necesidad de articular ni una sola sílaba... Los labios quedan para otras cosas, también cargadas de palabras sin pronunciar.

Es algo similar a ese proceso de abstracción de la racionalidad verbal en lo emocional que tan fácilmente reconocemos y experimentamos en la música y la pintura... así como en los acariciantes silencios que se sienten como besos.

Y eso, exactamente eso, es lo que he podido experimentar leyendo con especial deleite los relatos de "Los dioses en París"; un libro indefinible de Alfonso Blanco Martín que me ha sorprendido a pesar de que no me ha resultado inesperado, conociendo un poco al padre de la criatura y su especial sensibilidad, así como su inteligente  talento en el cuidadoso manejo de las letras.

Amor, desamor, humor, comedia, drama, tragedia, vida, muerte... todo lo que nos atañe y afecta está presente en este paseo parisino. Fluye suavemente, con la mayor naturalidad hasta en lo insólito, con curiosas concatenaciones que conectan a algunos personajes de ciertos relatos con los de otros, sorprendiendo pero no extrañando. Porque todo y nada extraña en este libro que acaba siendo nuestro propio paseo con esos dioses que abandonan el Olimpo para contemplarnos y hacer que nos contemplemos.

"Los dioses en París" es un libro diferente, cautivador y, para mí, difícilmente clasificable. Historia de historias repletas de interesantísimos personajes con nítidos y apasionantes perfiles que nos involucran en su trayectoria vital creada por la impresionante y sutil imaginación de Alfonso Blanco.

Un libro que dice mucho en silencio, con aromas y resonancias que. a veces, se me antojan evocadores de los grandes... Borges, Cortázar... Porque está repleto de emociones, las que contiene y las que hace sentir en su rico imaginario.

Un libro para ser leído y, sobre todo, sentido. Por eso no soy capaz de expresar esas emociones con la racionalidad de mis limitadas palabras. Porque me siento como dice el autor de uno de sus personajes (pág. 107): «...había recuperado una vieja y pura curiosidad [...] hacia el ansia de una sensación, de un conocimiento que no se transmite con la palabra, que exige la experiencia.»

Al fin y al cabo... no soy poeta. Alfonso Blanco Martín, sí. Él tiene el don de poner verbo a la emoción; deseo que disfrutes "Los dioses en París" tanto como yo.

FRM [17/02/2017]

lunes, 13 de febrero de 2017

Linaje oscuro

"Linaje oscuro" de Isabel Martínez Barquero

Con los libros me ocurre lo mismo que con las comidas. Al fin y al cabo, alimento son, con la ventaja de que el resultado de la ingesta no se deposita en antiestéticos michelines abdominales, aunque hay algunos que demandan lenta masticación y reposada digestión y otros pueden llegar a empacharme.

De tal forma se da esa similitud que, sin dar títulos concretos, seguro que todos encontraremos en la memoria algún libro-fabada, otros ligeros como sabrosas y sazonadas ensaladas... e incluso los muy sesudos que son ideales para combatir el insomnio más pertinaz.

El abanico es muy amplio y hoy no tenemos el objetivo de hacer un catálogo de nutrición literaria. La pretensión perseguida es centrar la metáfora en aquellos libros que son como una atractiva y apetecible caja de bombones variados que nos tientan hasta el extremo de no poder limitarnos a degustar solo uno, cada vez que abrimos su tapa.

"Linaje oscuro" de Isabel Martínez Barquero es así. Un regalo para el paladar del lector que contiene un variado surtido de los bombones literarios que son los relatos breves con los que te encuentras al abrirlo. Unos exquisitos bombones que comparten el linaje oscuro del mejor chocolate estilístico que los hermana, al margen de sus muy diferentes y apetitosos rellenos que denotan el mayor y más delicado mimo puesto en su cuidada elaboración artesanal. Los hay dulces, menos dulces e, incluso, alguno con un armonioso regusto amargo que refuerza y potencia el del noble cacao original. Pero ninguno decepciona ni defrauda a las papilas... o pupilas más exigentes.

Cuando se saborean, no resulta fácil dejar para más tarde el seguir degustando esas delicias, después de acabar uno, dos... o tres, de una vez, con gula incontenible.

Sin duda alguna, "Linaje oscuro" es un libro maravilloso para "picar entre horas" que yo he lamentado terminar.

Gracias, Isabel Martínez Barquero, por tu prodigiosa imaginación y buen hacer en el obrador de la deliciosa repostería de las letras.

FRM [13/02/2017]

jueves, 5 de enero de 2017

Saber observar

Edgar Allan Poe (Imagen de archivo)

No basta con "ser" observador...

Si leer siempre ha sido uno de mis grandes placeres, releer libros que se pierden en la memoria de mi adolescencia y, a veces infancia, me aporta el exquisito regusto de volver a saborear platos ya gozados, hallando nuevos y más delicados matices o percibiendo mensajes cuya profundidad pudo haber pasado desapercibida a mi capacidad de observación y reflexión de otro tiempo.

Edgar Allan Poe fue, sin duda, uno de mis cocineros favoritos y volver a él y sus recetas algo más de cincuenta años después, me permite profundizar en brillantes textos y lúcidos conceptos que podían haber sido escritos ayer, tal es su certera frescura en el presente.

Entre la trama de una de las historias favoritas de mi infancia, "Los crímenes de la calle Morgue", encuentro esta perla que no me resisto a compartir por su calado:

"Lo importante es saber lo que debe ser observado"

Porque, tanto o más importante que observar, es la capacidad de aislar el foco de atención de lo que requiere y merece ser observado sin distracciones equívocas.

FRM [06/01/2014]

lunes, 26 de diciembre de 2016

Aroma de vainilla

Portada de la novela de Isabel Martínez Barquero

Aunque no soy goloso en absoluto y la vainilla nunca ha sido uno de mis sabores favoritos, debo admitir que el aroma que impregna la novela de igual título que el que encabeza esta reseña, escrita por Isabel Martínez Barquero, me cautivó cuando la leí hace dos años y me ha vuelto a seducir embriagadoramente con su relectura en el presente.

La prosa de rico léxico y exquisitamente cuidada de la autora, es un delicioso lubricante para que la historia se deslice con suavidad, fluyendo a un ritmo adictivo, de principio a fin, que produce una grata sensación de paradójica intensidad relajante.

Con enorme mimo y riqueza de detalles, "Aroma de vainilla" narra el recorrido de la memoria de Mercedes Ortega Abellán que, ya anciana, realiza un prodigioso y pormenorizado viaje al pasado de tres generaciones de su saga familiar, durante el que siempre está presente la fragancia del título como protagonista de fondo permanente e inalterable.

La mirada retrospectiva de la protagonista narradora desvela los secretos de tres generaciones familiares; las vivencias de una estirpe nunca rendida ante las desgracias. La fiel memoria de Mercedes se desarrolla en el marco espacio temporal que se delimita, desde los últimos años del siglo XIX, hasta los años sesenta del siglo XX. En el cuadro resultante, se perfila con gran riqueza cromática la epopeya de una familia que se extingue en una provincia del sur de España, con la presencia sólida de mujeres fuertes, hombres sabios y tiernos, hijos con filiaciones muy diversas e inclinaciones muy distintas, y mentes alteradas por las circunstancias políticas y sociales de aquella época histórica.

El fresco familiar se pinta con los colores del deseo amoroso y sexual, el amor insatisfecho, el amor no correspondido y el traicionado, los celos, el adulterio, los conflictos generacionales, los estigmas de una educación estricta e intolerante, el orgullo, la tozudez, las murmuraciones sociales, la fascinación por la cultura, la ferocidad de la guerra y sus nefastos efectos posteriores, el perdón, la generosidad, los sueños no cumplidos, las expectativas rotas, el oscurantismo religioso y su antítesis descreída e iconoclasta, la locura, la muerte y la lucha por la existencia en una España llena de rencores y de atmósfera opresiva.

Como me ocurrió con la lectura de "El perfume" de Patrick Süskind, al sumergirme en este hermoso libro, no he podido evitar la vívida percepción del omnipresente "Aroma de vainilla", acompañado también del olor a canela, romero, a un sinfín de especias y, como no, a esos guisos deliciosos que salen de la cocina de Mercedes.

En "Aroma de vainilla" convivimos con unos personajes cercanos, de una gran carga emocional que me han provocado muchas sensaciones, envolviéndome con complicidad en su propia vida, como testigo desde la cautivadora lectura. He sentido impotencia y coraje con algunas de las situaciones planteadas y también felicidad por ver como los protagonistas conseguían sus propósitos. Lo cierto es que la autora maneja muy bien los sentimientos humanos, como el amor o el orgullo, quizá porque es muy humana ella misma, dicho sea en el mejor de los sentidos.

Otro buen libro
Para quien desee conocer mejor a esta genial escritora, sugiero una visita a su blog "EL COBIJO DE UNA DESALMADA" que no tiene desperdicio.

En resumen un libro que me ha encantado, evocándome a García Márquez, por lo que lo recomiendo sin temor, porque pone de manifiesto la calidad literaria de una autora que se merece un gran recorrido lleno de éxitos, como el que está obteniendo con su última novela "Diario de una fuga", muy diferente aunque no menos aconsejable.

Gracias por los buenos ratos que me has proporcionado, Isabel Martínez Barquero.

FRM [26/12/2016]

domingo, 18 de diciembre de 2016

Un búnker con mucho tráfico

Confortablemente instalado en la intimidad de mi rincón, estoy asistiendo, estupefacto y gratamente sorprendido, a un verdadero aluvión de visitas completamente inesperadas, en un fenómeno sin precedentes en toda la vida de este blog que inició su andadura el 30 de agosto de 2014 y acumula ya 701 publicaciones con ésta.

Con lo expuesto, deseo destacar que, a estas alturas, el Rincón del Nómada dispone de suficiente experiencia estadística como para fundamentar objetivamente lo insólito del fenómeno al que he hecho alusión y seguidamente se explica.

Hasta el día de hoy, 17 de diciembre, cuando esto escribo, la columna con mayor cantidad de visitas era el obituario "Nos vemos en el Savoy" publicada en recuerdo dolorido a mi admirado y querido José Luis Alvite que nos fue arrebatado demasiado pronto, en enero de 2015. Esta entrada ha llegado a alcanzar las 548 visitas paulatinamente, por acumulación de las obtenidas en la fecha de su publicación y por las recibidas posteriormente, en su aniversario y otras menciones. Lo que es lógico, gracias al numeroso grupo que le seguía en facebook y en sus populares intervenciones, tanto en la radio como en prensa, también publicadas en forma de libros. Sin duda, era un entrañable personaje muy querido, admirado y de una tremenda popularidad, por lo que nunca me extrañó el goteo de los resultados cuantitativos de visitas en este rincón, a lo largo del tiempo.

El libro de Lucho
Pero, he aquí que llega nuestro amigo Lucho González-Aller, publica su primer libro, lo que difundimos el día 8 precedente con la columna "El búnker de Babel", que también anunciaba la presentación en sociedad que tuvo efecto el día 15, o sea, anteayer.

Pues bien, tras la presentación, publicamos al día siguiente la crónica con la reseña del acto y sus felices resultados, titulada "El búnker de Babel se abre en un búnker de papel" y... ¡¡24 horas más tarde!! Repito, sólo 24 horas más tarde, Babel y Lucho han pulverizado el liderazgo previo mencionado y establecido un nuevo récord, acumulando un total de 1.147 visitas... Sí, no es una errata, 1.147 visitas en total para el búnker más transitado de la Historia... y siguen llegando.

  • "El búnker de Babel"(08/12/2016).............................................................. 387 visitas
  • "EL búnker de Babel se abre en un búnker de papel" (16/12/2016).......... 760 visitas

No se precisan más comentarios; sólo añado toda mi gratitud a los amigos y admiradores de Lucho que nos están honrando con su numerosa presencia en este modesto rincón, que ya se le queda muy pequeño a nuestro querido y popular amigo.

FRM [17/12/2016]

Imagen capturada de pantalla como testimonio de los datos expuestos