Llegó la ocasión. Se acercó tímidamente al recuerdo de aquellas palabras y acarició uno de sus muslos. La ocasión le ofreció sus labios y su momento...
Ella eligió otra cosa, al menos esa vez. Era otro tiempo o un destiempo.
Y lo más probable es que, de las abundantes y encrespadas ganas, sólo quedasen escasas y lacias canas.
FRM [29/05/2018]
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| Mirada metafórica desde mi ventana. |
