El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)
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viernes, 23 de octubre de 2020

Cansancio

Estaba agotado. Había pasado todo el día recorriendo, una y otra vez, la calle en la que se levanta la casa de ella. Mirando su balcón con las flores apagadas. Caminando arriba y abajo. Desde abajo, media vuelta y, otra vez, arriba. Cómo cuesta la cuesta... Incansable. Sin otro deseo que hacerse el encontradizo. Verla de nuevo, aunque fuese de lejos, o volver a escuchar su voz. Tener alguna noticia. Sentir su presencia de algún modo. Incluso un poco del aroma de su sombra a hurtadillas.

Inasequible al desaliento y lleno de esperanza, pasó el día dejando mensajes y notas pegados en los muros de la calle, con la vana ilusión adolescente de que llegasen a ella. A su alma. A la lucidez de su recuerdo. Un ciego le pidió limosna o un cigarrillo... lo siento no fumo. Se cruzó con un mendigo, oliendo a derrota y vino rancio, rogaba ayuda por una compasión que ya ni él mismo sentía. Mirando sin ver los guiños cómplices de mujeres ajadas con marido ausente y libido presente. Tiempo otoñal incapaz de hacer caer las hojas de la ventana añorada. Arriba y abajo; pisó sobre sus pasos y pasó el tiempo inerte. Hasta que el espeso silencio y la nula respuesta demostraron, sin margen ni resquicio para la duda, lo inútil e infructuoso del intento.

Cansado, muy cansado, triste y decepcionado, se alejó sin apartar la húmeda mirada de las cerradas ventanas. Ciegas y calladas, sordas ante el último gesto de ilusión esperanzada, convertida en lección inesperada. Calló la palabra. Cayó la noche. Se encendieron las luces, se apagaron las ganas. Siempre se aprende algo.

Caminando siempre se hace camino... que acerca o aleja. No hay mascarilla que proteja del miedo.

FRM [28/09/2020]

Foto propia, Alcalá de Henares

lunes, 9 de marzo de 2020

Redescubriendo

Redescubro tu piel.

Y después de haber caminado tanto por tu cuerpo...
siempre el camino me es nuevo.

Tus fragancias, tus flores, tus verdes y sombras... todo nuevo.
Tus palabras, tus silencios... todo nuevo,
hasta los besos.

Todo nuevo en ti...
Y yo, eterno peregrino,
en tu infinito siempre nuevo.

Sumando recuerdos.

FRM [09/03/2019]

Foto propia. Camino a Covalagua, Montaña Palentina

domingo, 8 de marzo de 2020

Almas en el río

En cada alma yace un poema que vuela en el viento o fluye flotando entre las aguas de un río.

Muy próximo a mi refugio discurre el río Tajuña que, a su paso por el pueblo que marca el límite de la provincia de Madrid, hace el amor con él entre los muslos acogedores de un puente enamorado.

Acudo a ese tranquilo y cercano lugar, pasando ante los portones del cementerio local situado junto al puente. Allí reposan las almas de generaciones de lugareños que acumularon vivencias para toda la eternidad.

En mi mochila, un cuaderno y una de mis plumas. Me acodo en el pretil con el cuaderno abierto y escucho atento...

Escucho y oigo el susurro de la brisa entre los árboles y el pálpito de las aguas rumorosas bajo la mirada de los ojos del puente en el que mis pies se asientan. Y me emociono cuando los sonidos se convierten en sílabas y éstas en palabras que me van calando el alma.

Son las voces de los recuerdos que no borra la tierra ni enmudecen las lápidas. Me llegan nítidas y elocuentes cuando sus infinitas vivencias me narran. Historias cotidianas, de amores, desamores, traiciones, decepciones, abnegación, esperanza, tristeza y felicidad... Tantas y tan diferentes como las propias almas; algunas, serenas y en reposo, y otras, sin paz, con desgarro alteradas. Todas cargadas de la poesía que la vida misma entraña. Vidas recorridas entre alegrías y dramas.

Llega el ocaso, se apaga la luz y se encienden las luciérnagas. Tapo mi pluma, cierro el cuaderno, el blanco lleno de notas con historias de almas desencarnadas... Y regreso a mi casa.

FRM [24/05/2019]

Foto propia, puente sobre el Tajuña

viernes, 24 de enero de 2020

Cenotafio sin epitafio

Mirada metafórica. El cadáver de una ilusión

Una lápida sin epitafio. Sobre ella, no hay palabras de despedida; sólo una flor muerta. Pozo enfangado con sucio lodo de enfermiza confusión. Allí se entierra un patológico autoengaño imaginado que podría haber sido explicado. Pero no se ha querido ni permitido dar paso a la verdad de la realidad, porque no era lo deseado por quien se nutre de mentiras.

Ombliguismo
En la tumba no hay cadáver, sólo una verdad sepultada por la deshonesta y ególatra coartada, buscada y necesitada. Lastre helado que pretende ocultar recuerdos imborrables de generosidad entregada sin límites. De sinceridad no correspondida, bajo el pacto oscuro de íntimas apariencias con otras complicidades lacerantes y ofensivas. "Sepulcros blanqueados por fuera"... son palabras cristianas que deberían remover, si existiera, la farisea bondad de ciertas conciencias que juzgan y condenan a dúo unido y bien conjuntado. Náusea... por la santa y luenga comunión.

Irónico regalo premonitorio
No hay felicidad sin paz. No existe la paz con supuesto amor fugaz e inestable. No hay estabilidad ni amor con quien da la espalda, huyendo en silencio y bloqueando toda comunicación sin explicación. Hay silencios que dicen mucho. Por sus obras los conoceréis, y se entiende que muchos años de mentiras e infidelidades reiteradas, imprimen carácter y definen estilo. A pesar de todo, la quiso creer... Hasta que le enfermaron sus reconocidos e inmisericordes egoísmo y cobardía. Alma amputada. Otra página pasada. Fuera máscaras, fin de las mentiras alucinadas.

FRM [24/01/2020]

Fría mentira

"Nieves traicioneras". Mirada metafórica

Sensual belleza que engaña... Seduce, divierte, ciega, abraza, quema, besa, entierra, congela y mata entre rictus de aparentes sonrisas.

Así ha sido siempre, así es y así será. Porque así es su naturaleza, intensa, delicuescente, fútil y fugaz.

FRM [24/01/2020]

viernes, 3 de enero de 2020

Se hace camino al andar

Se suele hablar de la vida como una circunstancia abstracta que nos envuelve; como si fuera un contexto general que nos transciende y por el que se transita, con más o menos acierto o fortuna. Nada más equivocado.

La vida no es algo ajeno al individuo. No existe, si no es la de cada uno.

La única vida es sólo nuestra propia vida. Es la forma que damos a nuestra existencia individual. Como nuestras son las decisiones que la construyen y constituyen. Todas la que tomamos, por acción u omisión, desde la responsabilidad de la libertad individual que nos permite elegir ante y entre los diversos caminos posibles o construibles.

Porque la inmovilidad es imposible, salvo cuando se extingue la vida de cada uno. En consecuencia, no se debe olvidar que, si decidimos no decidir, otros lo harán por nosotros y dejará de ser "nuestra vida".

Será "otra cosa"... Será la vida de otros, por mucho que nos engañemos "dejándonos llevar".

Caminante no hay camino...

FRM [02/01/2020]

Foto cedida por cortesía de Pilar Cuenca

domingo, 22 de diciembre de 2019

Dormir es morir

Hace mucho que leí que dormir es como morir o viceversa...

Yo disfruto la vida. Deseo sentirme vivo. Experimentar esa intensidad palpitante del silencio. Esa espesa y sedante atmósfera que me rodea e invade en la soledad callada de la madrugada. Cuando se alargan las jornadas, robando horas al día que viene, para prolongar el que se ha ido del reloj cayéndose del calendario. Entonces, me embarga el contacto con el cuerpo ausente y añorado. Siento el aliento y la respiración sosegada y durmiente del pecho amado. Sabores y olores se mezclan táctiles en la memoria de mi almohada.

Y escribo; porque, si leer es soñar, escribir es hacer realidad inolvidable los sueños. Así, entiendo que, si no me duermo, no es por insomnio. Es sólo porque me gusta vivir en eterna y amante vigilia. Estoy vivo. Y lo vivo un poco más al escribirlo en este presente avaro, restando horas al futuro para aumentar mi pasado cuando me leas.

Hasta mañana que ya es hoy, viviendo. Construyendo puentes entre el pasado y los sueños.

FRM [07/12/2019]

La mirada desnuda aumenta el silencio de mi pluma.

lunes, 11 de noviembre de 2019

El paso del tiempo

Algunos lo temen, yo lo deseo.
Empujo las horas del calendario en intento esperanzado de acelerar el paso del tiempo.
Algunos huyen, inconscientes de lo inútil del gesto.
Yo lo deseo; por eso no escapo, acudo a su encuentro.
Algunos no lo conocen; no saben que es real en un sueño.
Yo lo deseo.
Vuelvo a Cientonce, un lugar que existe, porque lo llevo dentro.
Quienes temen envejecer con el paso del tiempo, desconocen que, en unas horas, se pueden recuperar años dichosos de plena juventud.
Cientonce es un lugar que existe en las agujas de un reloj, girando al revés.
Yo lo deseo, con todo mi ser.

FRM [06/06/2019]

Foto propia. Mirada metafórica con los ojos del alma

miércoles, 30 de octubre de 2019

Insomnio y saber

(Imagen de Internet. Autor desconocido)

En mi luenga juventud consumí creencias sin conseguir calmar mis angustias; aumenté la dosis y provoqué que naciera en mí el insomnio del espíritu.

No avancé; me engañaban el tiempo y el movimiento. Sólo di muchas vueltas en laberintos sin salida que siempre me devolvieron al punto de partida. Hasta que comprendí que el único camino estaba en mí y mis objetivos.

Desde entonces, soy un ave nocturna que busca el conocimiento y la causa profunda de las creencias ajenas.

FRM [30/10/2013]

jueves, 19 de septiembre de 2019

Siempre unidos

"Amor sin tiempo". Mirada metafórica. Foto propia en el pantano de Aguilar de Campoo

Un antiguo e íntimo amigo me comentó que había leído en mi blog la publicación cuyo enlace incluyo aquí mismo, y que le había dado la idea clave para escribir a su pareja el texto que reescribo a continuación, con su autorización y la de su mujer, y la única condición de respetar su anonimato. Lo que hago encantado, porque lo que importa es el "Qué" y no el "Quién". Aunque me parece significativo decir que, entre los dos, suman casi 140 años. Es evidente que el AMOR, con mayúsculas, no tiene edad ni tiempo.

Sin más preámbulos, la carta de mi amigo a su mujer:

«¿Sabes una cosa, querida? No estoy enamorado de ti.

Estar enamorado es un estado de idiocia carente de equilibrio y sustentado por pasiones irreflexivas que provocan irracionales reacciones. No, no estoy enamorado de ti.

Yo te amo, te quiero, te deseo, te respeto, te admiro, desde el amor más maduro, convencido, buscado, perseguido, soñado y acariciado toda mi vida como una aparente utopía inalcanzable. No es una pasión que me ciegue y enloquezca de forma irracional. No es deseo por tus atractivos sexuales que me rejuvenecen. No es el deleite de verme reflejado en tu mirada. No, no es todo eso... únicamente.

Es, simplemente, Amor. Ese amor profundo creciente y duradero que evidencia y me convence de que, vivamos los años que vivamos, compartiéndolos y compartiéndonos, siempre reiremos juntos y tendremos algo que contarnos, algo que hacer juntos, porque únicamente juntos lo desearemos y disfrutaremos... En ese eterno "nosotros".

Te amo, te quiero, te deseo, te respeto y te admiro... Hasta cuando discrepamos en el enriquecimiento intercambiado de la comunicación abierta, total, fluida, sincera, franca y leal, con plena confianza recíproca. Me siento un privilegiado y estoy orgulloso de ti.

Eres mi pareja, mi compañera, mi amiga, mi confidente, la mujer que adoro como es, la que me quiere como soy y con la que deseo y necesito compartirlo todo, empezando por mí mismo. Porque no hay nada mejor en mi vida que estar contigo, hagamos lo que hagamos en cualquier momento, siempre juntos, para siempre unidos.

Y porque nunca, nunca, había sentido nada ni parecido. Y te lo agradezco infinitamente, amada mía.

Con nadie como contigo... Siempre unidos.»

FRM [12/09/2019]

martes, 20 de agosto de 2019

No es

Mirada metafórica a una ausencia olvidada. Foto propia

Si te aburre.
Si no te hace reír en su compañía.
Si su recuerdo no te hace sonreír cuando no está a tu lado...

No importan otros atractivos. No pierdas más tiempo. No es.

FRM [20/08/2018]

jueves, 13 de junio de 2019

Tótem y tabú

Un tabú impuesto como limitación de la comunicación abierta y fluida que demanda la salud del amor, es un tumor maligno que puede ser silenciado y exigirse el acatamiento de la ley del silencio, pero eso no lo convertirá en aceptado ni comprendido.

Siempre será una dolorosa herida infectada e infecciosa que se ha cerrado en falso por exigencia impuesta, pero mantendrá intacta o creciente su capacidad de dañar gravemente el resto del organismo. Permanecerá viva y supurante, con el riesgo de extenderse en metástasis irreversible en el futuro, aunque se finja la pretensión de ignorarla. Negar la realidad no la evita ni modifica.

Ocultarse y ocultar la imperiosa necesidad sanadora de abrir y limpiar profundamente la peligrosa herida es la forma de provocar que empeore con consecuencias siempre más peligrosas que su existencia inicial.

Limpiar a fondo para cicatrizar adecuadamente es la única solución saludable y constructiva que asegura la salud de lo que realmente importa y más si se supone que la causa de la perniciosa herida, no importa en absoluto (por muy totémica que pueda ser) o debería importar menos que la salud global de un gran amor que se desea mantener a salvo de todo daño y hacer perdurable.

En toda relación que pueda sufrir perturbaciones indeseables, no hay medicina ni terapia más eficaz que la sincera, serena, honesta y transparente comunicación sin límites ni limitaciones.

FRM [13/06/2019]

"Símbolo totémico". Mirada metafórica, recordando a Freud

martes, 11 de junio de 2019

Un ocaso y una posibilidad

Pedro Crespo Refoyo, filólogo, profesor y escritor

Para mi fraternal amigo Francisco R. Mayoral, entre OTROS

POSEEN PARA MÍ LOS OCASOS una dulcedumbre especial.

ACASO se deba a mi inclinación nocherniega de natural. El atardecer, manso como una cordera joven y virgen, es la antesala de lo oscuro y el despliegue de lo neutro luminoso. Cuando atardece, el día se entrega en cuerpo y alma a su mortaja delicuescente, almidonada, preñada de inquietudes y rumores: poblada de seres y tinieblas invisibles.

ES LA hora que más quiero. La hora en la que todo mi ser inició la partida, desde el seno materno, hacia este mundo: a finales del invierno de 1955, un atardecer, roto en nieves y fridoliento, de un miércoles 9 de marzo, en el que llegué a ver la luz, muy al borde de la media noche. En ese meridiano nocturno y noctívago. De esos atardeceres, con querencia nocturna, vengo yo. Y mi mundo es este de crepúsculos, de melancolías encendidas, muy a flor de piel; melancolías que invaden el alma y hacen nido propio en ella, entre rubores y ópalos, al amparo del cromatismo difuso y confuso.

IMAGINO, a veces, que es la hora de amar y del amor. Que en esa fusión de luz y sombra, las almas se entrezuzan y se encuentran, se fusionan, se hacen una sola; una sola sombra, una sola sombra anímica, dulce y larga: interminable, inconmensurable. La sombra de la luz que acaba y se entrega al seno de la noche oscura para ser una en ella. Esa sombra que renacerá multiplicada y limpia: con la renovación de lo resucitado y revivido. En ese ser y no ser. En ese ser para ser y dejar de ser en pura entrega, en la celebración de su autoinmolación. Sacrificio incruento de la luz y la sombra... ¿O es sangre, postrimerías cromáticas, esos regueros de luz menstrual, de arábigo atambor, ese sortilegio de fuegos encendidos con que se pinta los labios lucidos la tarde cada día: entre el naranja y el berenjena, entre el rubí y el bermellón, entre el carmesí y el almagre o el malva y el nazareno oscuro?

Y, A VECES, imagino --más bien veo, entreveo-- una pareja de la edad de los crepúsculos, con el corazón de los albores, paseando quedamente entre beso y beso. Mirándose a los ojos, entresoñando, en silencio, y comprendiéndose: lo dicho y por decir... Y volviendo a unir sus bocas como la luz entrega su alma a las palmas de la sombra del asombro asombrado. ¡Ah, tiempo de entretiempo y de penumbra entre dos luces, luz de ocaso y sombra de anhelo incierto! Oh, luz de mis dolores y de mis plenitudes.

♧ pedrocrespo, madrid, sábado 8 de junio de MMXIX

miércoles, 15 de mayo de 2019

Cuando...

Cuando la vida fluye flotando. Mirada metafórica

Cuando todo fluye, flotando inevitable. Cuando la emoción llena el pecho e impide respirar. Cuando la piel se eriza al sentir. Cuando se humedece la mirada. Cuando no se puede pensar en nada. Cuando el estómago se llena de vacío. Cuando el otro te inunda. Cuando se estremecen las entrañas. Cuando te impregna otra fragancia lejana. Cuando la voz tiembla y el aire falta. Cuando se siente inmensa la almohada. Cuando sueño y vigilia se confunden. Cuando la risa arraiga en el alma. Cuando un nombre embarga. Cuando la utopía se alcanza. Cuando la pasión se dispara. Cuando la ausencia es presencia. Cuando la presencia no es distancia. Cuando un abrazo invade la cama. Cuando las horas juntos no son tiempo, sino interminables momentos intensos. Cuando las horas separados son tormento...

Cuando eso vivas... Cuida, aumenta y perpetúa esos sentimientos.

FRM [15/05/2019]

sábado, 11 de mayo de 2019

Mis límites

Foto propia. Monumento a la Rosa de los Vientos. Coslada, Madrid

Una querida amiga me ha dicho que mi imaginación no tiene límites. Y, se lo agradezco, aunque se equivoca...

Mi imaginación limita al Norte con la prudencia y la sensatez,
al Sur con el pudor de la intimidad,
al Este con una mano traviesa,
y al Oeste con otra mano curiosa.
Y, en el centro del mapa, el corazón de mis abrazos.

Si bien, es cierto que,
ante fuertes magnetismos,
mi brújula enloquece
y suelo "perder el Norte"...

FRM [17/04/2019]

jueves, 21 de febrero de 2019

Disfruto con la lengua

"El pozo de Murakami". Metáfora de mil puertas.

Aunque no soy filólogo, amo las palabras y, sobre todo, gozo y me divierto jugando con ellas. Mantenemos una antigua, íntima y fiel relación erótica y sensual.

Las busco, persigo, alcanzo, acaricio, saboreo y me revuelco revuelto con ellas, algunas me fascinan y otras me repelen. Siempre atraído por sinónimos y antónimos. Rebusco curioso en su génesis etimológica que aclara, deforma, recuerda y olvida o enmascara conceptos. Viajo apasionado en el diccionario. Me deslumbran los neologismos brillantes. Leo con avidez y escribo con timidez... Nunca inmóvil...

Ante la R.A.E., jamás sedente y, con frecuencia, disidente. Pero siempre disfrutando.

FRM [20/02/2019]

miércoles, 20 de febrero de 2019

Olvidar

El suave vuelo de los recuerdos. Mirada metafórica.

Cuando la vida enfrenta a situaciones de pérdidas dolorosas e irreparables —a veces, varias diferentes y concentradas en breve espacio de tiempo— acostumbra a aparecer alguien, siempre bienintencionado, que te ofrece consuelo con el clásico consejo de "olvidar lo malo y recordar sólo lo bueno". Como si fuese posible separar lo agrio de lo dulce en el conocido plato de pollo de la gastronomía china, una vez condimentado. No, no es posible.

Recordar es inevitable. Y olvidar no es fácil. Nunca lo fue. Ni lo será. Para olvidar es imprescindible recordar qué hay que olvidar, así como recordar lo que no hay que olvidar.
                                 
Pero es difícil. Muy difícil este aparente trabalenguas paradójico con el que, en ocasiones, nos despierta y agita la existencia.

Arrancar un pedazo del alma siempre deja heridas. Y duele.

El olvido pelea con lo más profundo de nuestro ser y se abre paso en forma de cristales rotos que se clavan al resbalar por las mejillas, hiriendo de sal. Disparando a quemarropa al presente. Haciendo inútil el silenciado adiós que quemó los labios y acuchilló la comprensión.

Y uno se queda así, intentando entenderlo para poder olvidarlo, con el pecho encogido. Sin salida... En el estruendo del silencio.

Olvidar es desear el cielo de un libro nuevo para dejar atrás historias viejas. Decoloradas. Muertas. De las que dicen que nunca se olvidan... porque "eran para siempre". Y es cierto. Es sentir el fuego implacable de un infierno donde se queman las alas del alma. Devorándonos.

Olvidar es mirar al infinito. Y no ver nada. Dejar en un pozo profundo y oscuro lo vivido. Mientras ahoga. Vaciar lo que ayer nos llenaba.

Olvidar es arrancar. Rabiar. Golpear. Gemir. Desgarrar. Congelar. Horadar. Aplastar. Caer. Caer. Caer... Y en esa caída. Dejarse la piel a tiras; desgarrada. Sin aceptar. Sin entender. Absurdo, porque, mientras, si se intenta entender, se impide el olvido.

Olvidar es convertir el todo en la nada. Y la nada en despedida aceptable, asumible. Y renacer, si ello es posible. Porque olvidar es muerte. Muerte en vida. Y la muerte no se olvida.

Por eso, prefiero recordarlo todo y, con lo aprendido, enriquecer la experiencia para el resto de mi existencia.

FRM [30/01/2019]

miércoles, 6 de junio de 2018

La puerta de dios

El concepto de dios es la puerta de salida de la curiosidad científica para huir de las preguntas incómodas.

FRM [06/06/2018]

Mirada metafórica. "Puerta de salida".

sábado, 2 de junio de 2018

Ocaso de un crepúsculo

"Deseo gozarlo en persona, al menos una vez." —Había dicho ella—.

Llegó la ocasión. Se acercó tímidamente al recuerdo de aquellas palabras y acarició uno de sus muslos. La ocasión le ofreció sus labios y su momento...

Ella eligió otra cosa, al menos esa vez. Era otro tiempo o un destiempo.

Y lo más probable es que, de las abundantes y encrespadas ganas, sólo quedasen escasas y lacias canas.

FRM [29/05/2018]

Mirada metafórica desde mi ventana.

viernes, 25 de mayo de 2018

Estación del olvido

Mirada metafórica. Estación del olvido.

Si se ignoran y marginan las mentiras y presencias dañinas.
Si te alejas de quienes las evocan y disfrutan con ellas.
Si abonas con indiferencia el vacío del olvido.
Si olvidas la tibia relación que no apoya tu razón.
Si aprendes que la confianza está en obras y no en palabras que danzan.
Si enfocas la atención en otras cosas más valiosas.
Si tomas tu propio tren en la dirección correcta, poniendo distancia hacia otro destino.
Si tu rumbo se orienta hacia la verdad de la auténtica reciprocidad...

Las estaciones del pasado quedan silenciosamente desiertas, desdibujadas.
Sólo el grato presente cuenta y un nuevo futuro se acerca.

FRM [16/07/2017]