El Rincón del Nómada

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La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)
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martes, 1 de mayo de 2018

Mi dormitorio en Arlés

Mi copia facsímil de "La habitación de Arlés" de Vincent van Gogh. Acrílicos sobre lienzo, 55x38 cm

Recuerdo una vieja costumbre de mi infancia, adoptada como hábito por la influencia de mis hermanas mayores. Era una especie de huida, consistente en buscar refugio solitario en el propio dormitorio cuando se producía algún incidente ingrato o una situación sentida como de incómoda hostilidad en el mundo exterior.

Encuadre preliminar
Me ha sobrevenido inevitable esa evocación, sepultada en remotos estratos de mi memoria infantil, por la sorprendente coincidencia de que una buena amiga me encargaba la realización de un cuadro, en las mismas fechas en que me sentía muy maltratado como miembro de la red social facebook. Y lo más curioso es que el cuadro cuya copia facsímil me encomendó mi amiga fue, precisamente, el "Dormitorio de Arlés" del genial Vincent van GoghAsí pues, puede decirse que he sido llevado a recuperar la olvidada costumbre de antaño, con la única diferencia de que, en esta ocasión, mi refugio solitario no fue mi dormitorio, sino la habitación del maestro neerlandés.


Manchas básicas
Van Gogh pintó tres versiones de esta obra, con mínimas diferencias en pequeños detalles y más acentuadas en cuanto a las tonalidades de color, de las que aún se encuentran más diferencias según la fuente que se consulte, tanto impresa como en Internet.

A mí siempre me ha encantado la tercera, pintada en 1889. Y ha sido ésa la que he ido recreando, desde el encuadre preliminar abocetado a lápiz, y en la que me he sumergido para envolverme entre luz y color durante varios días.


Seguimos manchando
Pero no he estado solo en ningún momento. Vincent me ha acompañado... El maestro me ha ayudado a superar temores por la lejanía de mi práctica; me ha sugerido mezclas de color de osadía impensable; me ha animado a aplicar mi propio criterio para hacer una cuarta versión con mi punto de vista personal... con mi luz y mis colores.

Me ha estimulado su confesión de que en la pintura él también fue autodidacta, como yo... Y poco a poco, paso a paso, mancha a mancha, hemos ido avanzando.

Sumando colores
También hemos conversado mucho. Sobre las injusticias e hipocresías de un mundo que a ambos nos resulta con frecuencia incomprensible y muy ajeno; sobre los egoísmos de quienes dicen amarnos y nos causan dolor conscientemente; sobre la admiración, el respeto y el valor que se nos concede cuando faltamos...

Y, sobre todo, hemos hablado acerca de la inmensa importancia y plenitud que regala el sentimiento de la auténtica amistad que él vivió, grandiosa e inalterable, con su hermano Theo y de forma convulsa y posesiva con Paul Gauguin. Algo que llena de calidez y yo disfruto generosamente, ese sentimiento especial al que debo el haber gozado de una maravillosa estancia en esta habitación de Arlés.

Acercándonos al final
Por ello, agradezco muy sinceramente a mi querida amiga Ana "Pe" que, con su plena confianza (superior a la mía) en mi capacidad y aptitudes, me haya obligado a desentumecer mis dedos y retomar los pinceles, después de demasiado tiempo sin pintar nada... en casi nada.

Como siempre,  desde hace años, besos... todos, Ana.

FRM [30/04/2018]