El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)
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miércoles, 4 de enero de 2017

Aquellos KALKITOS

Recuerdos... 1978. Montaje digital sobre foto inesperada.

De vez en cuando, la noche me atrapa con una mágica red de hermosos recuerdos, tejida con risas infantiles entre los hilos que usé, hace unos 40 años, para hacer felices a millones de niños que aprendían de todo, jugando y estimulando su participativa creatividad.

KALKITOS fue, sin duda, uno de mis "hijos" profesionales favoritos, parido en el Departamento de Marketing de Gillette que, en aquella época, afeitaba a los adultos y divertía a los imberbes.

Con Félix R. de la Fuente
Con especial orgullo conservo atesorada la memoria de la realización de dos series de KALKITOS basadas en las de TV del inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente, con el que trabé una entrañable y enriquecedora amistad personal a raíz de aquellos trabajos, mantenida en frecuentes contactos privados y profesionales hasta su prematuro último viaje en aquel trágico y absurdo 15 de marzo de 1980.

Por cierto, la última colección que guardaba de los KALKITOS realizados con los contenidos del talento de Félix, han sido recientemente heredados por mi nieta mayor, Daniela que los ha disfrutado mucho por su amor a los animales, pues aún funcionaban perfectamente a pesar de los años transcurridos desde su edición.

Una etapa de mi vida de la que guardo intensas experiencias de todo tipo y aún conservo algunas afortunadas relaciones humanas, inolvidables y maravillosas, que sigo agradeciendo alrededor de cuarenta años después.

FRM [04/01/2013]

lunes, 5 de enero de 2015

Amigo Félix Rodríguez de la Fuente

Un divertido momento profesional compartido en enero de 1978

A lo largo de la andadura de mi existencia he tenido la fortuna de conocer y trabar estrecha amistad con grandes personajes muy queridos que me han hecho sentir que yo también podía ser grande, algo muy infrecuente en una sociedad de cultura envidiosa y cainita.

Lamentablemente, muchos han dejado de caminar a mi lado por estos terrenales senderos y han tomado el que conduce directamente al cielo. Al pensar en algunos de ellos, no he podido dejar de rememorar a mi entrañable, recordado y llorado amigo y maestro Félix Rodríguez de la Fuente. Me honró con su demostrado afecto y amistad y con él tuve el privilegio de disfrutar mucho trabajando y compartiendo comidas y cenas con prolongadas sobremesas de gratas y enriquecedoras tertulias.

Porque Félix, como otros buenos amigos anónimos, era una de esas personas que tenían su propia grandeza haciendo destacar la ajena, con cariño constante y sin citar jamás las limitaciones e inevitables errores de los que ningún humano se libra y, cuya reiterada mención, sólo es un obstáculo y un lastre para el desarrollo de quienes queremos de verdad.

Félix nos dejó absurda y prematuramente el 15 de marzo de 1980, al día siguiente de cumplir sólo 52 años. Y a la mitad del último proyecto profesional que compartimos y que tuve que finalizar triste y solo en homenaje a su memoria entrañable.

Querido amigo Félix Rodríguez de la Fuente, te envío mi cariño allí donde te encuentres, sin duda narrando tus muchas anécdotas y compartiendo tus extensos conocimientos con miles de ángeles hipnotizados por tu pedagógica, personal e incomparable capacidad de comunicación improvisada que no necesitaba nunca de guiones escritos previamente.

FRM [04/01/2014]