El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)

sábado, 31 de diciembre de 2016

Crónicas de amor negro (29) - Verdades con esfuerzo

La seductora y engañosa máscara de la sonrisa congelada. (Imagen de archivo)

Le costaba tanto parir una verdad completa que, al final, optó por recurrir a una solución más cómoda y fácil con la cesárea.

FRM [07/10/2016]

Crónicas de amor negro (28) - Desapego

"Como hay que cultivar el sano desapego, no importa si te la pego".

FRM [23/12/2016]

"Dos caminos". Foto propia, paseando bajo  mi ventana.

Carta a los Reyes Magos

(Imagen de archivo)

Queridos Reyes Magos:

Ya sé que hace muchos años que no os escribo y que las últimas veces que lo hice fue en nombre de mis hijas, aún pequeñas y casi a su dictado. Hace tanto, tanto, que no sé si seréis capaces de recordarme o de disculpar mi distanciamiento imperdonable.

En mi descargo sólo puedo deciros, majestades Melchor, Gaspar y Baltasar, que no ha sido falta de cariño ni de respeto, tampoco el olvido o la desidia que pueden aparentarse ni que os haya abandonado por el gordo vestido de rojo... En realidad, los motivos no importan y seguro que a vuestra sabiduría milenaria no se les escapan y con mayor precisión de lo que yo, humilde y torpemente, podría intentar justificar. A pesar de que, a fuer de ser sincero, la idea de escribiros esta carta ha partido de mi hermano, con una firme sugerencia que he sido incapaz de ignorar.

Os confieso lo precedente, mágicas majestades, porque de otra forma no podría decir que "este año he sido un chico bueno", lo cual, de por sí, ya es más que dudoso. Pero, al menos, no deseo comenzar esta misiva con alguna de las complacientes mentirijillas "piadosas" que yo denosto y me harían merecedor del mayor y más negro pedazo de carbón que se halle en vuestras alforjas.

Así pues, aquí me tenéis nuevamente... a mis años, tratando de cocinar una epístola que se me antoja realmente complicada, si nos atenemos a la tradición de que su contenido es o debe ser la petición de los regalos más deseados. Porque eso de los años mencionados a vuelapluma pesa mucho ante tan ilusionante objetivo.

Claro que podría pediros alguno de los libros que abarrotan mi lista de pendientes interesantes, por ejemplo. Pero me parecería un gran desperdicio ante la oportunidad de apelar a vuestra mágica generosidad para tratar de obtener regalos más valiosos y, sobre todo, más alejados de mis posibilidades de consecución individual, a pesar de que poco hay tan valioso como el contenido de un buen libro.

Sin embargo, centrando mi atención en todo aquello que escapa y escapará a mis limitadas capacidades personales, me parece que puedo, y hasta debo, ser un poco más ambicioso, si habéis llegado hasta aquí en la lectura de esta carta tardía y largamente demorada.

En consecuencia, os antepongo que no deseo abrumaros ni hacerlo conmigo mismo con peticiones de objetos o enseres, que sobrado estoy con todo lo que de material tengo, pues, aunque no dispongo de todo, no siento necesidad de nada. No ocurre otro tanto con lo que soy, ante cuyo arqueo y balance echo muchas cosas de menos, por carencia o por ser sensiblemente mejorables.

Trataré de ser razonablemente breve en mis deseos, aunque sólo consiguiendo uno o alguno de ellos me haréis muy feliz a partir de la mañana del 6 de enero. Dicho lo cual, paso a la obligada e ineludible relación peticional.

  • Os pido toda vuestra magia para que mejore la situación de todo lo que produce desasosiego e infelicidad allí donde están mi sangre y mis recuerdos de infancia.
  • Os pido el mejor presente y futuro para mis hijas y nietas.
  • Os pido el don de aportar alivio y consuelo a quien, estando a mi alcance, pueda necesitarlo.
  • Os pido la felicidad de quienes quiero, porque eso me hace feliz, aunque yo no forme parte de ella.
  • Os pido la capacidad y madurez para aceptar sin tristeza ni sufrimiento todas las pérdidas que he sufrido en el pasado y pueda sufrir en el futuro, así como mantener mitigado el recuerdo del dolor, agradeciendo la enseñanza recibida.
  • Os pido la sabiduría necesaria para saber elegir correcta y certeramente las personas en las que confiar en el mañana.
  • Os pido que alejéis de mí todo egoísmo y sentimiento de envidia, tanto propios como ajenos.
  • Os pido que mantengáis en mi alma la infinita gratitud y amor por quienes han estado a mi lado en los momentos más difíciles.
  • Os pido que eliminéis en mí toda reactividad para sustituirla por ilimitada proactividad.
  • Os pido la más generosa capacidad para perdonar y que todo rencor y resentimiento se torne aceptación e indiferencia, en mí y en quienes no me quieren, sea porque nunca me han querido o porque han dejado de quererme.
  • Os pido que no se vea mermada y aumente mi capacidad de amar, aunque pueda no recibirlo con la deseable reciprocidad.
  • Os pido ser siempre capaz de entender lo inaceptable, aunque nunca pueda llegar a comprender lo intolerable.
  • Os pido cambiar postergación por diligencia.
  • Os pido seguir sintiendo como un niño, pero actuando como un adulto.
  • Os pido no perder nunca la curiosidad insaciable.
  • Os pido aumentar mi paciencia y mejorar mi asertividad.
  • Os pido vivir y ser vivido.
  • Os pido sentir y ser sentido.
  • Os pido desear y no necesitar.
  • Os pido amar y ser amado.
  • Y, por último, os pido que hagáis realidad la utopía de que reinen la justicia, la paz y la solidaridad, sin limitaciones individuales ni colectivas.

Perdonadme si mi lista supera con mucho los méritos que han podido justificarla, pero me acojo a vuestra magnanimidad e  ilimitada capacidad de indulgencia y comprensión, tanto como deseo que a vuestro mágico alcance esté su mayoritaria satisfacción.

Recibid mi gratitud y el más cariñoso y entrañable recuerdo por los momentos de intensa e inmensa felicidad que me habéis deparado en mi infancia y en la de mis niñas.

Hasta siempre en mi memoria. Larga vida a vuestras majestades.

FRM [31/12/2016]

Utopía y metas

(Ilustración de archivo)

La utopía deja de serlo cuando te planteas metas a tu alcance. No la conviertas en esperanza, convierte la esperanza en tu objetivo.

Los fracasos no deben frustrar ni lastrar. Son sólo experiencias de las que aprender para iniciar nuevos caminos con mayor sabiduría y más conocimientos. Y, sobre todo, sin olvidar que, a igualdad de acciones, recogerás los mismos resultados... Aprende, no repitas los mismos errores. Acepta la mano de quien te ama. No confíes en desleales ni inestables que no lo merezcan. Modula y modera tu ambición y no te instales en la incertidumbre indefinida, es muy tóxica.

FRM [31/12/2012]

jueves, 29 de diciembre de 2016

Ni "facha" ni franquista

Bandera rojigualda de la Armada española, 1785

Cuando determinados individuos o grupos, fanáticos o fanatizados y pretendidamente "progres", interpretan, consideran y reniegan de la bandera de España por considerarla un símbolo "facha" o franquista, están cometiendo un lamentable error histórico y demostrando inconscientemente dos importantes y significativas carencias culturales, fácilmente subsanables con un mínimo esfuerzo.

La síncopa lingüística "facha" en el uso que nos ocupa,  se utiliza de forma despectiva e intencionalidad insultante como sinónimo del concepto político "fascista"; por cierto en tercer y último lugar de las acepciones académicas que se refieren principalmente al aspecto o apariencia. Y quienes más lo emplean en su pretensión de ofender o definir al contrario, suelen hacerlo creyendo que es sinónimo de "derechona".

Tales "antifachas" olvidan, no saben o no reconocen que, como adjetivo político, se aplica a un extenso rango de personas y grupos que en el espectro político no se sitúan únicamente en la extrema derecha, sino a cualquier dirigente y/o gobierno que demuestre su carácter totalitario, autoritario, xenófobo y nacionalista, sean de derecha, centro o de izquierdas, y siempre desde la perspectiva del que utiliza el término como forma de denigrar y que casi nunca está en situación de "tirar la primera piedra". Recordemos, pues es Historia objetiva, que el fascismo moderno y reconocido como tal, nace en el siglo XX promovido por dos partidos pretendidos como socialistas y de fervorosa y populista izquierda nacionalista, tanto en la Italia de Mussolini como en la Alemania de Hitler. Y, si la memoria no me es infiel, todos los regímenes políticos dictatoriales y antidemocráticos que sobreviven en el mundo del presente siglo, derivan de totalitarismos de supuestas izquierdas, al margen de las banderas identitarias de sus Estados.

Pero mucho más grave es el error de considerar "franquista" a nuestra bandera, cuya existencia debemos a la curiosidad anecdótica de ser la consecuencia del primer concurso de diseño gráfico de la Historia o, al menos, del que se tiene constancia.

Los doce modelos propuestos a Carlos III
Concurso que fue promovido por Carlos III, nada menos que en 1785. O sea, 154 años antes de que Franco tomase el poder en 1939. El motivo de la real decisión fue el problema que representaba para la Armada la identificación de banderas propias y ajenas en alta mar, pues todos los pabellones eran blancos con el escudo de cada procedencia en el centro y algunos muy similares, con gran dificultad por ello de reconocimiento a larga distancia, lo que era arriesgado en el caso de encontrarse ante navíos potencialmente enemigos.

Bandera española de guerra, arriba el gallardete y a la derecha la mercante. (Foto Museo Naval Madrid)

Así pues, a instancias de los mandos de la Armada, Carlos III decidió convocar el mencionado concurso del que salió elegida la bandera roja y gualda que todos conocemos y que, a partir de 1843, bajo el reinado de Isabel II se convirtió en el símbolo nacional, abandonando definitivamente la blanca precedente. Ésa es la bandera española que aún perdura, respetada o no, con la excepción del breve período (1931-1939) en que fue sustituida por la tricolor de la Segunda República que, a las franjas rojas y amarilla, añadió la de color morado, pretendiendo representar daltónicamente el color carmesí del pendón de Castilla; pero eso es... otra curiosa historia.

Como otra historia es que el denostado "aguilucho" imperial sea "facha" y "franquista"... que tampoco, pues desplegó sus alas mucho antes de 1939.

En respetuosa conclusión, antes de pretender ofender o identificar a otras personas o símbolos con determinadas asociaciones, conviene leer un poco, porque la cultura no daña a nadie y cura muchas manías obsesivas e indeseables.

FRM [29/12/2016]

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Arturo o Lancelot

Viñeta de Harold Foster para la saga de "El Príncipe Valiente"

Tenía yo en mi mochila vital poco más de 25 años, o sea, que ya ha llovido como para llenar el triple de los pantanos excelentísimamente inaugurados en el NO-DO. Ello significa que, en consecuencia y para muchas cosas, era entonces un "pardillo", como corresponde a las circunstancias históricas del contexto y a las personales de este nómada peregrino. Aunque debo admitir que, para algunas otras, sigo siéndolo... para qué engañarnos.

Pero, volvamos a lo esencial, porque me lío en íntimos devaneos de la memoria y no es esa la cuestión que me ha puesto a escribir sobre algo con pretensiones de más trascendencia.

Pues eso, que tenía yo poco más de 25 años, cuando ya desempeñaba un cargo profesional de responsabilidad directiva en el Departamento de Marketing de una gran multinacional que combatía el mal aliento con rima y sigue haciéndolo en prosa. En aquella empresa era costumbre habitual perfeccionar la formación de los mandos intermedios y su hermanamiento en la causa común, con períodos de entrenamiento ("training", decían) durante unos meses en otros países para ampliar fronteras y conocimientos sobre las diferentes aplicaciones locales de la estrategia comercial compartida en todo el mundo.

Fruto de esta política, me correspondió tutelar a una entrañable compañera filipina en el tiempo que convivió profesionalmente con el equipo de Madrid. Lamento sinceramente no recordar con seguridad su nombre en este momento, creo que era Nora, pero nunca olvidaré el afecto sincero y la complicidad que aquella etapa generó entre nosotros. Me deleitaba oírle hablar en tagalo, sin entender nada pero disfrutando de la melódica lengua, y me hacía esforzarme en nuestras largas conversaciones en el inglés que ella dominaba mucho más que yo.

La verdad es que nos hicimos muy amigos. Era un alma grande y sincera en un cuerpecito muy pequeño. Y, el día que nos despedimos, me hizo un regalo que he tardado años en comprender plenamente, a pesar de lo mucho que lo he podido constatar en todos los órdenes de mi vida, paso a paso, a lo largo de todo el camino.

Me dio un fuerte abrazo y con un beso portador de su gratitud, me dijo mirándome a los ojos: "Con tus cualidades, siempre serás un brillante e insustituible segundo para todo, pero nunca el mejor primero. Eres demasiado romántico, idealista y buena persona".

Tenía razón en lo fundamental. Lo tomé como casi un cumplido y en realidad era un aviso. Lúcida advertencia de la certera analista o visionaria profética que fue mi amiga y rememorada ex compañera filipina, como he podido constatar a lo largo de más de cuarenta años después.

Ambos roles me ha tocado desempeñar en el camino recorrido y me he percatado de que ha sido como fui avisado y no sólo en lo profesional. También en lo más íntimo y privado del terreno personal. En mis aficiones y en mis relaciones... En todo ello, recuerdo haber desempeñado siempre un más que digno "segundo lugar", pero rara vez un óptimo primer puesto. Algo deseado, más entendido como "ser lo primero para alguien" que como ser el primero en algo o de algo.

Pero es lo que hay y así hay que aceptarlo, es normal que un pez no trepe a un árbol. No se trata de considerarlo un defecto ni una virtud, aunque soy el menos indicado para valorarlo. Sólo sé que es una arraigada característica que podría resumirse y tener su origen en mis enormes dificultades históricas para decir "NO".

Ignoro si es egoísmo inconsciente o empatía extrema... o una curiosa y puede que inestable mezcla de ambas cosas, si es que ello fuese posible. Probablemente el lenguaje de los códigos actuales lo definiría como una asertividad "a medio cocinar". O, como dirían otros, será una cuestión de "karma".

En fin, al fin y al cabo, Lancelot nunca fue el rey Arturo y lo importante era el amor de Ginebra y la paz en Camelot...

Así que en la cola de la vida, sólo me queda preguntar...

¿Quién da la vez?

FRM [28/12/2016]

Conciencias de calendario

"Natividad". Georges de La Tour

Desde hace muchos años soy muy consciente de lo que las fechas navideñas son y representan. Ello ha modelado mi actitud personal ante sus fastos, sus ficciones y alharacas, sin que nada me impida sentir el más sincero y profundo respeto por cualquier otra actitud y comportamientos basados en creencias o inercias tradicionales que no comparto pero acepto en el prójimo e, incluso, me evocan nostálgicos recuerdos.

Sólo hay algo que me resulta más difícil de digerir que los tradicionales excesos gastronómicos de estas fechas: La hipocresía y el exhibicionismo de las que yo llamo "conciencias de calendario".

La necesidad que sienten ciertas personas de decir o hacer ciertas cosas "bonitas" para poder vivir una Navidad en su concepto personal de "PAZ". Para poder alegrarse de ello y sentirse llenas de AMOR y SOLIDARIDAD ante el espejo. Y, sobre todo... CONTARLO a todo el mundo, pregonarlo y ponerlo para que luzca en el decorado y edulcorado escaparate de su personaje social.

Porque, hay que reconocer que ni el AMOR ni la PAZ tienen el mismo sabor si no se exhiben públicamente como un atributo que distingue y enaltece a quien es capaz de la hazaña de decir y hacer lo que quiere para poder vivir una Navidad en PAZ... Hosanna!

Pasada la Navidad y fiestas aledañas, todo se reduce a deshacer lo hecho y desdecir lo dicho. Es sencillo, transcurridas 48 horas de PAZ, ya ha sido suficiente; aunque, claro está, esto último no se publica... por supuesto.

Porque lamentablemente la vida no es Amor, aunque se empeñen en reiterarlo los apóstoles de que "el bien entendido empieza por uno mismo"; es un lucha constante entre el egoísmo y la supervivencia como persona. Y en Navidad se recrudece porque la gran mayoría de los que tienen no comparten y los que no tienen envidian a los que tienen. Actualmente la Navidad es un manejo más para reactivar el consumo y hacer que soportemos analgésicamente lo que en otros momentos no tenemos ganas de tolerar ni estamos dispuestos a hacerlo: el victimismo y el lavado de conciencia familiar.

La auténtica Navidad no nació ni se instituyó pensando en el Amor, se estableció para celebrar el renacimiento de la vida asociado al solsticio de invierno, con el regreso del Sol, o la festejada conmemoración del nacimiento de una divinidad, llamárase Mitra o Jesús. A mí me parece bien que haya celebraciones navideñas, es una cuestión de respeto a las creencias, pero pretender mezclarlas con los sentimientos y vincularlos, sólo y enfáticamente en estas fechas, me parece muy hipócrita.

Debe ser porque únicamente los pobres seres humanos, pequeños y ácratas descreídos, no disponemos ni necesitamos de fechas concretas para casi nada en el calendario de la vida, tenemos que apañarnos con cualquier día del año para decir o hacer aquello que nos permite vivir en paz discreta y permanentemente, aunque no lo pregonemos con luces y mensajes edulcorados.

FRM [25/12/2016]

Los Santos Inocentes

Desde que empecé a pensar por mi cuenta, cuestionando todo lo que me rodeaba y contaban, me he venido preguntando en qué momento de la Historia convirtieron los cristianos la mítica, cruel y trágica leyenda de "la matanza de los inocentes", supuestamente ordenada por el rey Herodes, en una fiesta lúdica conmemorada con la aparente alegría y pretendidas carcajadas, que se persiguen popularmente en las ya tradicionales "inocentadas" del 28 de diciembre de cada año.

Aunque, sin duda alguna, lo más interesante no es cuándo sucedió esa extrema perversión de valores, sino los curiosos y, para mí, desconocidos motivos que lo impulsaron y transformaron.

Espoleado por mi sempiterna curiosidad, he dado en sospechar que la clave está en la zona oscura que subyace en lo más profundo del espíritu humano. Porque, es evidente y parece indudable que la hermosa cualidad de la inocencia ha sido transformada en una suerte de pretendida y risible estupidez del prójimo, digna de ser embromada, con "gracias", de muy dudoso gusto con frecuencia, que convierten la supuesta "broma" en burla, muchas veces triste por jocosamente humillante para el que la recibe. Porque no se trata de "divertirse con...", sino de "reírse de...".

Sospecho que estamos ante una proyección incruenta del malvado y egoísta "Herodes" que anida en nuestro interior y libera su insegura crueldad inevitable por esa vía, en una epifanía de autoafirmación menos sanguinaria que la bíblica, aunque igual de indeseable y aberrante, en mi humilde opinión.

¿Festividad conmemorativa o inconsciente catarsis purificadora?

FRM [28/12/2016]

Foto propia. "Matanza de los Santos Inocentes".
Joya de orfebrería en piedra de uno de los capiteles de la ermita románica de Santa Cecilia en Aguilar de Campoo.