El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)

jueves, 29 de marzo de 2018

La insoportable desnudez del ser

Aceptemos que es inevitable la llegada de un descarnado momento en que el fresco follaje, envolvente y encubridor, pierde su bello y frondoso protagonismo; se reseca, muere y desaparece. Entonces, sólo queda a la vista la cruda y vacía desnudez que exhibe impúdicamente su retorcida y decadente realidad.

FRM [28/03/2017]

Foto propia, paseando entre metáforas.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Impotabilidad

Foto propia, paseando entre metáforas.

El nómada peregrino que transita por las veredas de la existencia abrasado por una insaciable sed de amor y verdad, es el ser más vulnerable y expuesto a la oculta toxicidad de las aguas no potables. En su susurrante e hipnótico borboteo, se ofrecen atrayentes y con seductora inocencia, como una limpia, fresca y reconfortante tentación, a la que es casi imposible resistirse con grave y letal riesgo.

FRM [28/03/2018]

Dragón celeste

Mirada metafórica desde mi ventana.

Foto propia, bajo mi ventana.
Cuenta la leyenda que en los cielos habita un dragón colosal como un cocodrilo gigante que, en cada ocaso, intenta devorar el Sol. Pero, como el astro se oculta tras el horizonte, el monstruo se tiene que conformar con comer nubes, cuya sangre cae al suelo, derramándose sobre los campos para fertilizar amapolas.

FRM [28/03/2018]

lunes, 26 de marzo de 2018

Raíces

Mirada metafórica. Quinta de Los Molinos, Madrid

Siento, luego existo. Existo, luego pienso. Pienso y luego lo cuento...

Y cuento que siento y pienso que nada puede evitar que mis raíces envejezcan y afloren, pero tampoco que se hagan más firmes, fuertes y resistentes.


Eres mimosa
te nutren mis raíces
vida a tu flor.

FRM [26/03/2018]

sábado, 24 de marzo de 2018

Convivencia enriquecedora

Almendros en flor. Quinta de Los Molinos, Madrid

Existen maravillosos parques ajardinados que ofrecen belleza a la vista y sosiego al espíritu del paseante que los disfruta y contempla. Inspiradores lugares que contienen lecciones permanentes del orden milagroso que rige los ciclos y designios de la naturaleza viva, perpetuando las divinas pretensiones del legendario Paraíso Terrenal. Cuidados enclaves en los que la tierra fértil permite la equilibrada convivencia de toda una generosa diversidad de especies vegetales que comparten suelo y cielo en amoroso equilibrio y sin interferencias innecesarias.

Flor de almendro
En esos espacios vitales coexisten, sin conflicto alguno, los árboles de hoja perenne con aquellos en los que su verdor caduca y renace periódicamente. Arbustos que mantienen su belleza en todas las estaciones del año y las esporádicas apariciones florales que se exhiben lujuriosas y llenas de color en los momentos en que la temperatura y climatología lo fomenta y permite... Siempre leales al amor de sus propios ritmos y sin colisionar con el resto de moradores del paraíso, felizmente ajenos a las incompatibilidades prescritas por las normas de los humanos prejuicios.

Tal es la blanca floración anual del almendro, una maravillosa metáfora de la belleza latente y oculta en las venas del árbol hasta que se manifiesta, breve y espectacularmente, en la época primaveral para gozar intensamente de la explosión de vida que pone de manifiesto.

Muerte en Quinta de Los Molinos
Paseando entre almendros en flor, me pregunto si cualquier otra planta ganaría algo abortando la esporádica floración del almendro con la delirante pretensión de anular la ley natural que fluye, espontánea e inevitablemente, con su savia.

Y, si antinatural sería el crimen de impedir la floración, no menos demente sería la pretensión de que las flores sean de otra forma y color o la imposición de que broten en diferente momento del año.

FRM [23/03/2018]

jueves, 15 de marzo de 2018

El día que fui de doble entierro

Mirada metafórica, paseando entre reflexiones

Nunca había pensado que llegaría un día en el que me encontraría en el funeral y posterior entierro simultáneo de dos fieles amigas que me habían acompañado casi toda mi vida.

Hoy lloro desconsolado su pérdida irreparable e insustituible. Se me han muerto mis queridas Esperanza y Confianza. Dos hermanas, amadas compañeras que, en los últimos años de mi vida, no habían dejado de animar mi soledad, llenándola de luz, calor y color. Falleció Confianza, y Esperanza no pudo resistir su ausencia, siguiéndola en su viaje a la extinción.

Es cierto que anteriormente ambas habían sufrido dolencias y achaques e, incluso, alguna herida accidental de diversa gravedad, pero siempre habían conservado la suficiente salud como para recuperarse y continuar a mi lado aportándome la fuerza, ilusión, energía y apoyo que todos necesitamos en muchos momentos... o siempre, al menos yo.

Hoy me faltan y duele su ausencia. Han quedado sepultadas cuando más las necesitaba. Yacen en mis más profundos recuerdos y una fría lápida las cubre en la oscura fosa en la que han desaparecido. No me consuelan los bellos epitafios que adornan la losa. Son sólo palabras sin contenido que, aunque las dicte la sinceridad, se enfrían como el mármol en el que están grabadas... Y enfrían aún más mi alma, congelando las lágrimas que hieren la mirada como afiladas y gélidas cuchillas.

Ya no existe ni está conmigo la Esperanza en que la ley sea legítima y justa, además de supuestamente legal. Me equivoqué con una seguridad injustificada. Tampoco me queda ni rastro de Confianza en el género humano que ha olvidado y rechaza el amor por el prójimo distante y, lo que es peor, por el cercano. No queda un ápice de credibilidad en las dulces palabras que alimentaban mi Confianza y hacían crecer mi Esperanza.

Ya tampoco existen siquiera aquellas palabras... Hablaban de amor, de deseo, de futuro lleno de risas y alegría, de felicidad compartida, creando hermosa Confianza. Finalmente han sido siembra de dolor, engañando y dañando a una frágil Esperanza, con inestable mantenimiento de la salud, por las esfumadas y agostadas cosechas inviables, perdidas bajo la fría y dura costra de hielo de las nieves congeladas.

Ahora, caducada, se deteriora en la despensa la nutritiva reciprocidad que las hermanas muertas ya no necesitan ni saborean y, por ello, no requiere reposición. Otras prioridades requieren más atención y dedicación. Y lo peor es que lo entiendo, porque, en buena medida, me siento responsable... y ello me priva del magro, miserable y falaz consuelo de la queja victimista o el reproche.

Solo resta asumir el dolor de la irreparable pérdida y evitar que el sufrimiento se perpetúe, aprendiendo la lección recibida en la experiencia.

Descansen en paz mis amadas e insustituibles compañeras del alma, hasta que la mía se reúna de nuevo con ellas.

FRM [15/03/2018]

Ser o no ser

(Mirada metafórica, en el lago del Palacio de Cristal madrileño)

Por mucho que se intente forzar su educación; se le entrene a trepar; se le pongan deberes e, incluso, se le impongan castigos... un pato siempre será un mono mediocre. Pero podría llegar a ser un gran nadador.

FRM [15/03/2017]

jueves, 1 de marzo de 2018

Mi primer óleo

El cuadro citado en el texto. Óleo sobre lienzo, 1959

Gracias al romanticismo de mi madre, que siempre lo tuvo colgado en su casa con el orgullo de toda progenitora, conservo el primer lienzo que pinté al óleo, delator de la entrañable torpeza de mis escasos casi 13 años de edad. Un gran estímulo de tiernos recuerdos infantiles.

Visto con la esperable indulgencia, no me disgusta. Aunque casi prefiero el boceto previo que realicé con gouache, en cuyo manejo estaba un poco más ducho en aquellas lejanas fechas.

Se trata de la madrileña Calle del Conde, situada bajo el viaducto y adyacente a la calle Segovia.

FRM [24/02/2018]