El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)

sábado, 21 de abril de 2018

Más narices

Cyrano de Bergerac

Perra suerte la de Cyrano
que ganó la pasión de su amada
escribiendo con su mano
en favor y nombre del camarada.

Triste destino
el de su obsesivo amor
víctima del desatino
que sólo le dio dolor.

No hubo feliz final
ni se comieron perdices
pues la suerte fatal
dejóle con un palmo más de narices.

Incapaz de desvelar el engaño
a la reina de sus sueños
murió con un gran daño
sin llegar a ser su dueño.

La moraleja para ser felices
es que, en estas cuestiones,
hay que echarle aún más narices,
no basta escribir emociones.

Pues no es raro comprobar
que hay letras que despiertan sentidos
para que los pueda disfrutar
quien nunca provocó esos latidos.

FRM [01/04/2018]

miércoles, 18 de abril de 2018

Solar y fachada

Quizá no lo sepas o, tal vez, no lo quieras aceptar. Puede que lo veas lejano, aunque llega antes de lo que puedes imaginar... Pero hay un momento esperando voraz, cuando todo lo demás se desmorona, cuando el tiempo no perdona y se esfuma el relleno acogedor de la decoración y el techo protector de las obligaciones... Es entonces, cuando sólo queda un abandonado y triste solar tras la desnuda fachada, resistiendo el azote de los recuerdos.

FRM [18/04/2018]

Paseando entre miradas metafóricas

martes, 17 de abril de 2018

Amante fiel

Hoy brilla el sol en el cielo, iluminando nuestro paseo. Estás conmigo, fiel compañera, y te quiero. Amándonos en silencio entre miradas cómplices. Caminamos juntos en busca de la luz que matiza y enamora los contrastes. Cuelgas de mi brazo, segura y firme, como leal amante. Nos detenemos y rodeas mi cuello acercándote a mi rostro, a mis labios, a mis ojos ávidos y llenos de deseo...

Yo acaricio todo tu cuerpo, mis dedos recorren tu cuerpo con sensualidad mientras se encienden todos tus sentidos y acaricio el botón definitivo. Estremecida, retienes el momento y almacenas el instante. Uno más en nuestra relación nunca decepcionante. Llena de placeres compartidos. Fundidos en uno. En plenitud de emociones solitarias. Felizmente encerradas en la unión de nuestras inseparables miradas ligadas. Conservadora celosa de bellos segundos de vida robados a un tiempo inerte y eternizado.

Gracias por serme siempre infatigablemente incondicional. Por no decepcionarme nunca y cumplir todo lo que ofreces. Por darme tanto ilimitado placer. Siempre disponible y devotamente mía.

Te amo... mi querida CANON.

FRM [17/04/2018]

Mi pareja de miradas metafóricas

lunes, 16 de abril de 2018

Pasajero del tiempo

Mi hermano, Mariano Rodríguez Mayoral

Uno de los pocos buenos acontecimientos de una mudanza integral es que te reencuentras con fragmentos de un pasado poliédrico, casi intemporal, y ya olvidados entre los pliegues de la memoria.

En ese trasiego de gratos recuerdos, limpieza de desapegos y reencuentros inesperados, me he tropezado de improviso, como al doblar una esquina de mi presente, con un poema que me escribió mi querido hermano como regalo de mi cumpleaños de 2005, año en que se gestaba mi anterior muerte iniciática y renacimiento renombrado, cumpliendo un inevitable y reiterado ciclo, recientemente repetido, en el continuo devenir del permanente aprendizaje en mi nómada destino.

La dedicatoria, con la que Mariano firma su emotivo y poético regalo "Pasajero del tiempo", puede resultar críptica para muchos, pero no me resisto a recogerla porque complementa perfectamente el obsequio versificado. Hoy (*), camino de su octavo aniversario, cobra para mí nuevo e intenso valor con la emoción que sólo supera el cariño y admiración que siento hacia su autor. Gracias, querido hermano, poeta, escritor y, a ratos, dibujante y pintor.

La dedicatoria dice, dijo, así:

«Con todo el cariño y admiración de siempre.

Eres el único que me hace asomarme a viejos ventanales
y el "trágico" evento de esta fecha,
bien merece el intento de arrimar el ascua a un fuego
que afortunadamente mantiene su rescoldo.

Muchas felicidades (21-07-2005)»

PASAJERO DEL TIEMPO

Pasajero del tiempo desbocado
que engarzas emociones y cordura
mientras la suerte, itinerante y dura
fustiga con espueslas tu costado.

Dime acaso si hallaste en la locura
de tanto ir y venir a cada lado
la pérfida señal de haber estado
solo en la soledad de tu montura.

Sabes de haber nacido por recado
depositado en tu cárcava inmadura
por otras voluntades. Hoy perdura
la vieja sensación de amamantado.

Sirve entonces, a modo de armadura,
la sombra del recuerdo aprisionado
en no se sabe que arcón abandonado
de ensueños, personajes y andadura.

Y nuevamente solo te ha encontrado
la dama de alma negra y amargura
que busca de la luz la más oscura
para hacerte sentir que has terminado.

Mariano Rodríguez Mayoral

FRM (*) [16/04/2013]

domingo, 15 de abril de 2018

Montaña rusa

Lentas subidas, prolongadas sin pausa. Somos impulsados por la inevitable fuerza que se opone a la ley de la gravedad. Arrastrados por la potencia del motor de la innegable verdad. Emocionante ascensión hasta el clímax del punto de inflexión. Se supera la cumbre de la curva y comienza el vertiginoso descenso. Se pierden las referencias. Cielo y suelo se mezclan y confunden.

Estómago contraído, visión nublada y húmeda, pensamientos azotados por el viento, sabor agridulce del miedo asumido que alimenta el alarido. Pánico al vacío. Y placer masoquista que conduce al reposo excitado del siguiente ascenso. Se confirma la estabilidad, se reduce el riesgo, la mueca vuelve a ser sonrisa; voces audibles, presión en las manos que retornan a su caricia abandonada... Una y otra vez, durante todo el ensortijado enredo del convulso trayecto. Muelle que se estira y encoge, como el alma embarcada. Imposible y plausible. Entre pasiones contradictorias que mueven, conmueven y remueven. Sacando del fondo de las vísceras lo que se ignoraba que allí anidase...

Y vuelta a empezar... hasta el final del alterador recorrido, diseñado por una mente perversa que ignora la paz y el placer del sosiego. Esa malévola entidad que convierte las aflicciones en atracciones o viceversa.

Toda una metáfora de algunas relaciones que son indeseables atracciones. Tan hechiceras y paradójicas como cabalgar, entre gozo y sufrimiento, en una larga y retorcida montaña rusa. Gozosa y dolorosa tentación. Alternativamente, siempre... hasta el final.

Algunos se apean y se alejan en solitario, abandonando la compañía. Otros, mareados, revueltos y con náuseas, se caen desplomados. Sólo los más fuertes permanecen siempre unidos.

Para muchos, desapareció la emoción; nunca volverán a subir. ¿O sí? Nunca se sabe...

FRM [17/03/2018]

Mirada metafórica (Imagen de archivo público)

viernes, 13 de abril de 2018

El peso de la vida

«La vida pesa más cuanto más vacía está.»

Pero, cuidado, según con lo que la llenes, te puede pesar mucho más.

FRM [13/04/2016]

(Foto de archivo)

martes, 10 de abril de 2018

Cuando llora el cielo

Mirada metafórica, desde mi ventana

El dios de la lluvia se ha desgarrado en llanto convulso sobre mi techo. Triste es la melodía que han entonado sus lágrimas inconsolables, con sonido de cristales rotos. Y, escuchándola entre plañidos de gélido viento, como infantiles gemidos, me he preguntado... «¿Qué hemos hecho?»

Aunque sospecho que la pregunta correcta es... «¿Qué no hemos hecho?»

FRM [02/03/2018]

lunes, 9 de abril de 2018

Pintar

(Imagen de archivo digital)

En uno de mis retiros al refugio de este rincón, no pude evitar dejar aquí una antigua reflexión que hoy publicamos, estimulada por algunos comentarios que, a lo largo del tiempo, he venido recibiendo sobre los resultados de mi afición autodidacta a practicar la pintura.

Puede que esté equivocado, como en muchas de mis convicciones. Pero, al día de hoy, pienso que he aprendido un par de cosas fundamentales, como amante fiel de la pintura desde la infancia, tanto en el gozo de la contemplación como en la amena diversión de su práctica, sin otra ambición que la de aprender a mejorar mi trabajo artesanal para intentar que llegue a ser artístico.

Aprendiendo con Matisse
La primera es que se debe observar detenida y apasionadamente el trabajo intemporal de todos los artistas que, por uno u otro motivo, nos impresionen y aporten alguna enseñanza. Bien sea en lo emocional o en el uso de técnicas diversas. Luz, color, texturas, intencionalidad, mensaje, sensaciones, efectos... Todo es perceptible, diferente y enriquecedor. Desde las escuelas más clásicas a las más radicalmente modernas. Desde la mágica representación de lo real, lo onírico o lo imaginado, hasta la absoluta abstración que se dirige directamente a la más profunda génesis de la emoción.

Absorbiendo toda esa información que se transforma en una cierta formación, se consiguen dos resultados inevitables. La aplicación de lo aprendido en la propia obra de aficionado, como referentes permanentes; y la capacidad de ser honesta y constructivamente crítico con el propio trabajo. Sin pretender emular a quienes están en otra dimensión, con el riesgo de una injustificada frustración, pero sin engañarnos en la valoración de nuestros propios resultados, de cuyas limitaciones obtendremos la mejor enseñanza para mejorar y evolucionar.

Aprendiendo con Dufy
La segunda convicción es lo erróneo que es pedir opiniones ajenas como algo imprescindible para la propia evolución pictórica, exceptuando de quienes pueden ser considerados maestros en la materia. Principalmente, porque ninguna es tan válida como la propia que se desprende de lo anteriormente expuesto, y porque los demás siempre —o muy frecuentemente— estarán sesgados por aspectos diversos en función de nuestra relación personal con quien opine y su propia formación, criterios y puntos de vista sobre el arte en general y la pintura en particular.

Habrá quien se asombre sinceramente de lo que hacemos, por la sensación de su propia incapacidad de recrearlo. Otros serán demoledores por su exigencia u otras razones menos honorables. Y, finalmente, están los más peligrosos y nocivos... Aquellos que, gozando de crédito ante el aprendiz y movidos por una incomprensiblemente perversa actitud frente al autor y sus circunstancias, aplauden con desproporción injustificada y comentarios de alabanza que saben exagerados y contrarios a la realidad.

Aprendiendo con Van Gogh
Nada hay más peligroso que creerse estas últimas "ayudas".
Porque pintar, más o menos bien, es gratificante en si mismo, al margen de la calidad del resultado y de las opiniones que suscite, así como una excelente vía de exploración introspectiva para el desarrollo personal que va más allá de la habilidad manual y la expresión pretendidamente artística u objetivos mercantiles.

No saber discernir ante el resultado de nuestro propio trabajo ni sobre las opiniones ajenas suscitadas por el mismo, puede ser letal en muchos aspectos.

FRM [09/04/2016]