El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

domingo, 14 de septiembre de 2014

Amante sin amor

Tú me miras. Yo te miro. Se cruzan nuestras miradas. Se funden en una sola.

En el abrazo fluye intenso algo indescifrable, grande, indescriptible. Poderoso, incontenible... profundo. A través de los ojos, penetra muy hondo en las almas. Y los cuerpos responden, estremecidos y ansiosos.

Manos ávidas recorren la piel erizada. En silencios que llenan las lenguas de humedad compartida, intercambiada.

No hay rincón que se rehuya, ni pliegue que se retraiga... Pasión arrebatada. Cada milímetro de cuerpos se empapa, se saborea, se chupa, lame y mordisquea con golosa gula desenfrenada.

Muslos que se abren, vientres y nalgas que se aprietan. Sed insaciable que arroja al caudal de miel que segregan tus más íntimas entrañas y arrima la boca al caño ardiente de la fuente vital... Cuerpos que se estremecen, vacían y danzan.

Hablan sonidos inarticulados. Llueve sobre mojado. Globo de luz que estalla y miríadas de estrellas inundan la más luminosa oscuridad de los ojos finalmente cerrados...

Paz infinita. Dulce muerte fugaz de eternos instantes suspendidos... inolvidables...

Si esto no es amor; me pregunto... ¿cómo será cuando lo haya?

FRM [14/02/2013]

(Foto de archivo)

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