El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, 2014. Isleta del Moro, Almería)

martes, 22 de mayo de 2018

Lo que se pueda con lo que queda

"Maceta". Óleo sobre tabla. Capricho aprovechando restos de paleta.

“Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puede llegar a hacer con lo que le queda”.

La cita está extraída de la anécdota vivida por el violinista Itzhak Perlman. Este músico tocó magistralmente su instrumento, a pesar de haber perdido una cuerda al comienzo de un concierto en el Lincoln Center de Nueva York.

Con sincera modestia y ninguna pretensión de atribuirme la condición de artista —a lo sumo, artesano—, la verdad es que el recuerdo de la frase que antecede, me ha evocado de inmediato el pequeño cuadro que ilustra esta reflexión (aunque la foto es infame) y que pinté, como otros de pequeño formato, sólo como consecuencia de aprovechar los restos de color que habían quedado en mi paleta, después de acabar otra obra con mayores dimensiones y pretensiones.

"Yo pecador..."
Cito en este regreso del exiliio impuesto la anécdota publicada hace cinco años, porque el recuerdo de la lectura del artículo mencionado —cuyo enlace incluyo—, unido a las aportaciones impagables de buenos amigos, ha tenido el efecto pretendido, con consecuencias realmente balsámicas, ante el estupor y la indignación por un exagerado castigo nunca justificado y con evidente agravio comparativo.

Y es que, como es sabido, toda pérdida produce un dolor inevitable y proporcional al valor de lo perdido; pero, debidamente canalizado como experiencia y con la aconsejable aceptación, convierte en aprendizaje el posible sufrimiento posterior, en cuyos brazos solemos abandonarnos con frecuencia, embargados por la pseudocomplacencia de la peligrosa autocompasión. Sufrimiento que, en este caso, es mínimo ante la censura y sanción a que he sido sometido —y agradezco— en facebook.

Así pues, heme aquí de nuevo, después de 30 días de silencio impuesto, con la intención de que este regreso al ágora donde nos reunimos sirva para no olvidar que la toalla no es para tirarla, sino para enjugarse la sangre, sudor y lágrimas que, en ocasiones, nos provocan los más íntimos deseos de que las cosas y algunas gentes sean como aparentan y distintas a como demuestran ser.

En cada momento de la vida, estamos donde estamos y recogemos el fruto de lo sembrado, consciente o inconscientemente. Aceptarlo, aprender de ello y hacer lo mejor posible con lo que nos queda —como con los restos de pintura—, es el primer paso para conseguir que los siguientes nos conduzcan sucesivamente por senderos de mayor satisfacción, sosiego y felicidad. Y de eso se trata.

En consecuencia, me aplico a que miremos serenamente en nuestra alma —mejor que compasivamente a nuestro ombligo— durante el tiempo justo y necesario para comprender que todo efecto tiene su causa, aceptar ambos y tomar las decisiones que nos permitan recuperar el sentido epicúreo de la existencia, convirtiendo los sueños en metas alcanzables o viceversa.

Ello me ha permitido dedicar el tiempo extra obtenido por el "castigo", a otras actividades no menos atractivas que, sin ser exclusivas ni excluyentes, no han gozado de tanta atención por mi parte en otras ocasiones.

Además, esta etapa me ha aportado la grata conciencia de que soy más apreciado de lo que pensaba y, seguramente, más de lo que merezco. Por ello, mi más sincero agradecimiento por el cariño y lealtad que muchos me habéis demostrado y el inmenso apoyo recibido por quienes ya sabéis que lo habéis hecho, tanto públicamente en mi muro como en privado por otros medios. Eso ha sido el sol más cálido para derretir el simbólico y frío hielo de los inquisidores.

Porque, la verdad es, que creo que yo he salido ganando, pues he tenido la mayor presencia de mi historia en facebook con el mínimo esfuerzo de dedicación y atención. Incluso ha aumentado el promedio de visitas en mi "Rincón del Nómada". Gracias por ello, doy a los inquisidores del Santo Oficio de la red social... Tanto es así que me estoy planteando seriamente volver a "delinquir", o publicar sólo elegantes imágenes de niños y animales destripados, mucho más gratas a las normas políticamente correctas, que las de ofensivos cuerpos humanos amorosamente desnudos. No más "Coito ergo sum". Porque, para ese chico vampiro que succiona nuestros datos y trafica clandestina e inmoralmente con ellos, es más grato el derramamiento de sangre que el de saliva y semen... No me extraña su sospechoso aspecto.

En lo relativo a mis beneficios y ganancias, debo una mención especial de gratitud a Cris Muchos DatosMarlene Revilla, María José de Miguel, Teo Revilla Bravo, Mati Sanchiz, Andrada Tomescu, Sergi Font y Almudena Mestre que, con su amistad desinteresada y la generosa dedicación de su tiempo, han mantenido mi voz más sonora y viva que nunca, durante la ausencia por mi condena y reclusión en el purgatorio merecido por mis imperdonables pecados en esa red social con reglas tan hipócritas e insaciables como poco sociables.

Volveremos a vernos por estos pasillos entre muros, aunque limitado por otras ocupaciones urgentes y mi retorno a los pinceles; pero, en todo caso, con el mejor de los ánimos.

Besos y abrazos sin límite que, pase lo que pase en la citada red social, siempre encontraréis aquí, en mi "Rincón del Nómada".

FRM [22/05/2018]

lunes, 21 de mayo de 2018

Pido al cielo

Me asomo a mi ventana y le pido al cielo que te diga lo que yo no puedo...

FRM [21/05/2018]

Mirada metafórica, desde mi ventana.

Escribir y ser feliz

La vida sorprende con toques de belleza. Paseando bajo mi ventana.

El escritor Justo Sotelo siempre dice que escribe porque es feliz. Sin embargo, yo lo hago porque es una de las cosas que me hace feliz.

Es posible que mi diferente e inversa percepción de causas y efectos, se deba a que no me considero un escritor; a lo sumo y parafraseando al maestro Umbral, alguien que "escribe cosas".

Y hago mía la declaración de John Boyne: "Escribo porque me encantan las palabras. Escribo porque leo. Escribo porque siempre quiero saber qué ocurrirá a continuación."

Tampoco me concedo la experiencia y el talento para que se me defina como poeta, aunque me arroje impúdicamente a la osadía de intentar gozar con la poesía que extraigo de mis pensamientos, emociones y sentimientos. Al fin y al cabo, pienso que tenía razón Hermann Hesse cuando afirmaba que:

"Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos."

Porque, de vez en cuando, la vida puede sorprender con un feliz toque de belleza en la mirada, donde nadie lo esperaría. Y entonces... lo hago mío, lo disfruto en silencio, lo fotografío, lo pinto o intento describirlo con palabras, simplemente por el mero placer íntimo de gozar con ello y conservarlo.

FRM [21/05/2018]

Amando

Al amar, te entrego mi alma.
Al soñar, lo hago con tu amor.
Las sombras se las lleva el alba
que se abre como una flor.
Y tus caricias me las quedo yo,
sea cuál sea tu humor.

FRM [08/04/2018]

Sensual mirada metafórica en el Jardín Botánico de Madrid.

Vivero de egolatrías

Musitas tus delirios
vomitando hazañas
de soledades y ausencias
que rasgan ajenas entrañas,
poniendo a dios y al diablo tus cirios.

Vanidosa engreída,
de falsa humildad ungida,
con la adulación llenas tu vida
mientras recitas la letanía
de que el amor es sólo poesía.

Envuelta para regalo
no conoces amante malo
mientras rendido a tu halo
halague tus oídos
y te llene con su falo.

FRM [23/04/2013]

Mirada metafórica. Planta carnívora en el vivero del Jardín Botánico de Madrid.

domingo, 20 de mayo de 2018

Alas con sed

Mirada poética en el Real Jardín Botánico de Madrid.

Cito de nuevo a Matsuo Basho, el poeta del Zen, que definió certeramente al haiku como ver y sentir la poesía de... «sencillamente lo que sucede en un lugar y en un momento dado».

No busca árbol
el ave que no vuela
si tiene sed.

FRM [10/04/2018]

Cíclopes indiferentes

Pasean farolas
ciclópeas y pasivas
ante personas.

La odisea de ser "Nadie".

FRM [20/05/2018]

Mirada grecojaponesa. Viendo un haiku homérico.

Escribiendo cosas

Pienso que, por lo general, los escritores escriben desde la tribuna soleada de su balcón por y para los demás. Yo lo hago por y para superar el vértigo de asomarme a mi patio interior en la serena soledad de la noche.

Quizá por eso no soy escritor; aunque escriba cosas de vez en cuando... mientras cabalgo sobre unicornios.

FRM [20/05/2018]

Una de mis plumas de ave nocturna.