El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

jueves, 13 de julio de 2017

Don Diego y tú

Me asomo al balcón y recorro el prado con la mirada. Busco tu belleza, entre bullicio y turistas varada. Y, desde esta altura, necesito conservarte en mi pintura. Tú que me aprecias en el museo, eres la modelo que deseo. No te alejes, no me dejes... Me dueles en los pinceles. Y, si no te llega mi amor, que lo haga mi color. Confío en tu paciencia para aceptar con indulgencia la osadía de adornar mi pobre prosa con algo de poesía.

FRM [13/07/2017]

Foto propia. Escultura de Velázquez asomada al Paseo del Prado, frente al Museo.

lunes, 26 de junio de 2017

Confesiones involuntarias

Foto propia, canecillo medieval de la ermita templaria de San Bartolomé (Soria)

"Excusatio non petita, accusatio manifesta" es una locución latina de origen medieval, cuya evidente traducción literal es ‘excusa no pedida, acusación manifiesta’.

Con buen criterio, esa certera sentencia se aplica a aquellos casos en los que alguien insiste en defenderse de algo, de lo que no ha sido acusado, con prolijas y reiteradas explicaciones no pedidas que suelen denotar la culpabilidad que se intenta eludir, con el efecto contrario al perseguido.

En ciertos aspectos, mucho del contenido de ese aforismo es primo hermano del famoso refrán "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces", entendido como sospechoso alarde de pretendida inocencia.

En consecuencia, no puedo evitar que me llame la atención y resulte muy curioso leer en las redes sociales como facebook las almibaradas publicaciones y comentarios de esos individuos que siempre, sin excepción, necesitan proclamar, reiterada y recurrentemente, lo muy felices que son y lo mucho que les sonríe la vida... sean o no preguntados al respecto.

Y, como es lógico, tales personas siempre recuerdan la innegable sabiduría contenida en las tradicionales frases comentadas al principio.

FRM [25/06/2017]

miércoles, 21 de junio de 2017

Criaturas y retratos

Francisco Lezcano, "El niño de Vallecas", 1636 (óleo de Diego de Velázquez)

Desde hace unos días me ronda por la cabeza la presencia del legendario mito judío del Golem, novelado en 1915 por Gustav Meyrink, que se ha emparejado en mi cabeza con el personaje de la criatura humanoide del Dr. Frankenstein creado por Mary Shelly en 1816.

Sabido es que entre ambos seres no existe otro vínculo ni relación que el hecho de tratarse de dos personajes de ficción, creados y animados por la mano del hombre, aunque con diferentes materiales, motivos y finalidades. A pesar de ello, comparten una moraleja simplificada, ninguno de los dos "acaba bien" en sus historias respectivas.

Y es precisamente esa coincidencia la que motiva mi reflexión presente que considero de especial relevancia en el contexto de una red social como facebook o cualquier otra, cuyo alcance llega mucho más lejos que el que podemos suponer. No creamos que está limitado a amigos, conocidos y seguidores, puesto que no existe ningún profesional de Recursos Humanos que se precie, u otros responsables empresariales, que deje de consultar y analizar la presencia e imagen en estos espacios de escaparate, más o menos público, de cualquier candidato a lo que sea. Sobra la oferta de mano de obra, escasea la demanda y hay mucho para escoger.

Porque, consciente o inconscientemente, somos artífices creadores de la criatura que nos representa en cada uno de nuestros llamados "perfiles". Con nuestras publicaciones y comentarios de todo tipo, vamos añadiendo miembros, rasgos, personalidad e identidad a eso que, de manera inevitablemente real —se acepte o no como tal—, va configurando lo que sin duda consideran real cuantos nos ven. Tanto por las acciones como por la omisiones. Por lo planteado "en serio", como por lo que se pretende que sea "en broma". Por las críticas, por los aplausos. Por las afinidades y los rechazos. Por la música y por la letra. Por las aficiones y las relaciones. Por las ausencias y las presencias. Por las permanencias o las indiferencias... Porque, guste o no, se cuestione o no, todo configura lo perceptible y, en ciertos casos, lo fácilmente analizable, con más o menos acierto.

Consecuentemente, no debemos dejar de tener conciencia de que, como sentenció Pirandello, "así es si así os parece" y, en este caso, más que nunca y más que en ningún otro.

Olvidarlo o ignorarlo comporta el riesgo de caer en la trampa tentadora de crear un seductor personaje con "el encanto del monstruo" al que se cede con histrionismo, osadía y atrevimiento, el propio protagonismo y acaba fagocitando a la persona que lo creó... Muy arriesgado, incluso aunque sea eso lo que se persigue y pretende de manera intencionada y casi nunca bien medida.

No recuerdo ningún caso histórico en el que un bufón llegase a ministro. Aunque muchos que se postulan para ministros serían excelentes bufones.

FRM [20/06/2017]

sábado, 10 de junio de 2017

Espiritualidad inmoral

En estos tiempos, es una moda recurrente la defensa de pretendidas actitudes que pretenden perseguir la búsqueda y desarrollo de la más elevada espiritualidad. Sin embargo, es igual de frecuente comprobar la conducta desviada de muchos de aquellos que lo preconizan, desconcertados y con comportamientos alejados y demencialmente incoherentes y contradictorios.

Y la cuestión es que no puede existir auténtica espiritualidad en ausencia de moralidad. La supuesta libertad como argumento justificador de actos reprobables es solo pretensión de imponer dogmas egoístas procedentes de la máscara elaborada por el ego.

Nunca las mejoras materiales han sido retribución del progreso espiritual.

Cambia tú y cambiará tu entorno; pero nunca cambiarás, por mucho que lo intentes, si pretendes conseguirlo con el cambio de tu entorno, por bello que sea el paisaje.

FRM [21/05/2017]

Foto propia. Ocaso ante las aguas

sábado, 20 de mayo de 2017

Vuelo y vino

Foto propia. Monumento a la uva

Durante mucho tiempo ahogué mi vida entre tinta y ceniceros.
Sintiendo las alas de la noche en nuestro negro vuelo
hasta desplomarnos en silencio, desde la luz sonora
que llega de nuevo con el cotidiano estruendo.

Hoy paladeo el agridulce sabor de la paz solitaria
llena de fragancia de libertad y sosiego
que inunda el paladar con sereno desenfreno,
desgranando momentos sin orden ni concierto.

Pliegues, repliegues, avances, retrocesos,
subidas y bajadas, saltos con sobresaltos
rectas y revueltas, repeticiones y cambios...
y todo lo que olvido, la vida es todo eso.

Porque una existencia viva no es una vida
son muchas y diversas, con sus idas y venidas,
llenando rebosante el baúl de los recuerdos
con memorias que no comprenden los cuerdos.

No son los años de vida lo que cuenta,
es la vida de los años cuanto importa
y la curiosidad insaciable es el abono que alimenta,
mantiene y hace florecer la siembra.

Con ilusión renovada, riego día a día
las raíces de mi planta que podo y limpio
de hojas muertas y algunas plagas
que pretenden devorar la savia mía.

Muchas vides he plantado, no te miento,
y sus cargados racimos recogido
pisando firme, con fuerza y entusiasmo,
para obtener el mejor vino del retorcido sarmiento.

De dulce néctar barriles, tinajas y odres
he degustado y por cientos regalado.
He volado embriagado de intensos sabores,
aunque también alguno se me ha avinagrado.

Y la fortuna me premia con el regalo presente
de jardineras manos en vendimia paciente
que extreman inmerecidos y cuerdos cuidados
para que el dulce mosto siga fluyendo demente.

Aquí y ahora yo te bendigo,
porque es mucho más lo que me callo
que lo que, por incapaz, te digo,
acabando este fértil mes de mayo.

FRM [20/05/2017]

miércoles, 17 de mayo de 2017

Grifos y asociaciones

Foto propia. Moderna representación de grifos mitológicos en desagües de la Calle Mayor de Alcalá de Henares

Decididamente los vericuetos del mecanismo asociativo de la memoria son algo complejo, con frecuencia inesperados e, incluso, sorprendentes en ocasiones. Al menos, en mi caso... o eso me parece.

Acabo de vivir una de esas experiencias en la que ciertos resortes de mi cabeza deciden "ir por libre". Resulta que he ido a poner una lavadora y debo vigilar la entrada de agua, porque parece que el grifo que controla el paso de la misma se atasca; probablemente debido a la acumulación de cal en la que mi agua es muy generosa. Por fortuna, no me la cobran aparte.

Pues bien, estando con toda mi atención concentrada en el citado grifo, me ha venido al presente, desde un remoto cajón de mi memoria y de forma involuntaria, el recuerdo infantil de que la palabra "grifo" me parecía muy graciosa y pintoresca, sin que terminase de entender el motivo de que ese artilugio se denominase de tal forma. Mi fascinación por la palabra, llegaba al extremo de que me divertía repitiéndola jocosamente de forma reiterada. Tonterías de crío que mantuvieron viva la curiosidad y tatuaron el recuerdo.

Algunos años más tarde, siendo aún pequeño, una de mis tías que era aficionada a la heráldica, me distraía contándome historias que yo encontraba apasionantes, sobre los significados de los símbolos que aparecían en los escudos nobiliarios y los estandartes. Gracias a ello, descubrí la flor de lis, los campos de gules, el unicornio... y ¡oh, hallazgo! los grifos mitológicos. Aquellos terroríficos animales con cabeza y garras de águila y cuerpo de león.

Inmediatamente, se me suscitó la gran incógnita que mi tía no supo aclararme. ¿Qué tenía que ver ese terrible y valeroso animal con el tubo torcido y con llave de paso por el que brotaba el agua en el lavadero de la casa de mis padres?

Y ahí quedó la pregunta incontestada; sepultada por otras que mi eterna curiosidad amontonaba, hasta que, mucho después, descubrí las gárgolas de las góticas catedrales medievales y supe que eran decorativas formas escultóricas de los desagües que alejaban el agua de las lluvias de las paredes y cimientos de las construcciones.

Desde entonces, estoy convencido de que los grifos domésticos deben su nombre a esos ingeniosos canalones medievales vomitadores de agua.

Puede ser que mi conclusión carezca de fundamentos científicos, filológicamente hablando. Acepto la posibilidad de que la correcta génesis del sustantivo que identifica a nuestros mecanismos hogareños, sea otra mucho menos romántica y personal. Pero no me importaría, si así fuese, siempre me quedaré con la aventura de mi memoria infantil y el regalo de su inesperado recorrido hasta el presente... al poner la lavadora.

FRM [17/05/2015]

viernes, 28 de abril de 2017

Esos "machos alfa"

Una buena amiga que goza del refinado sentido del humor de la sosa cáustica, me decía hace poco con ternura maternal:

— Fran, no te preocupes por ciertos personajes. El áspero color amarillo que muestran es porque no te soportan en su territorio de "machos alfa" donde pasta su manada y, cuando leen o ven lo que publicas, se les queda el aliento de color bicarbonato y el cutis como la piel de un escroto después de lavarse la cara en el agua del bidé.

FRM [28/04/2017]

Foto propia, metáfora epidérmica