El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

lunes, 29 de febrero de 2016

El YO reflejado

Hace falta decisión y un cierto valor para enfrentarse al espejo y mirar bien y con profundo detenimiento lo que él nos devuelve. Si uno es honrado en la observación del alma y los propios comportamientos, siempre se encontrarán detalles poco gratos y frecuentemente insatisfactorios. En ocasiones, incluso inesperados, sorprendentes, incomprensibles... posiblemente desconcertantes.

El objetivo es ser autocrítico y definir honestamente las vías para mejorar la imagen que nos es devuelta, para adecuarla a los propios deseos, intenciones y pretensiones.

Para ello, nada mejor que servirse de quienes conocemos y nos conocen en mayor o menor medida. Hace mucho que aprendí que el YO es la suma de todos los "tús", incluyendo los que nos autodedicamos.

Sin embargo, este ejercicio puede conducir a situaciones de contradictorio conflicto interno, cuando se producen diversos y muy diferentes reflejos en la imagen especular. El impacto puede ser muy desestabilizador, dependiendo del momento y condiciones en que se produzca. Y, tanto más, si coincide con circunstancias personales de intensa fragilidad emocional.

En ocasiones, se nos puede hacer sentir como tóxicos, cuando realmente estamos intoxicados por quien refleja o produce tal estado.

En cualquier caso, la última observación no resta validez al procedimiento ni eficaz utilidad a la práctica de su uso; siempre que no se olvide que la calidad y estado de los espejos también son determinantes para obtener una imagen nítida, fiable y no distorsionada.

FRM [29/02/2016]

(Foto de archivo)

Infierno y Paraíso

Foto propia. Monumento al "Ángel caído", Parque del Retiro en Madrid

Infierno y Paraíso no son mitos religiosos, son sólo las opciones vitales para transitar por la existencia. Ambos están en nuestro interior y en la mirada al exterior.

FRM [29/02/2016]

La curiosidad

La curiosidad es la llave maestra que abre las puertas de todo conocimiento.

FRM [29/02/2016]

(Foto de archivo)

domingo, 28 de febrero de 2016

Sapos y príncipes

Foto propia, paseando por La Castellana madrileña

Cuando la curiosidad insaciable repara en que todo tiene un significado oculto bajo la superficie de lo que se nos muestra como evidente y simple en apariencia, se descubren las fascinantes causas originarias de lo que nos ha llegado en forma de fábulas, cuentos aparentemente infantiles o legendarias narraciones mitológicas.

Tal es el caso del nacimiento de las tradiciones culturales en las que los duendes son presencias recurrentes en el imaginario colectivo tradicional. Duendes, gnomos o enanitos, han llegado hasta el presente de muy diversas formas y especialmente en forma de imaginarias narraciones infantiles que, tal vez, no sean tan imaginarias ni tan infantiles.

Amanita muscaria
Una constante de su iconografía es el que suelen habitar junto o dentro de setas u hongos... Sólo tenemos que observar las viviendas del conocido pueblo de los "Pitufos". El motivo es que tales personajes han sido "vistos" y asimilados como consecuencia de la ingesta del hongo enteógeno ampliamente conocido como "Amanita muscaria", costumbre antaño habitual en las zonas micófagas. Consumo tradicional y contribuyente a la génesis de las culturas de esas áreas que hoy está restringido y temido por la información difundida acerca de su supuesta y peligrosa toxicidad (*).

Resulta muy interesante saber que en ciertas lenguas, más o menos antiguas, el hongo citado recibe los nombres que se traducen por "sombrero de rana", "excremento de sapo", "escondrijo del sapo", "asiento de sapo", "pan de sapo" e, incluso, simple y directamente "sapo".

Ello explica por qué. tanto el hongo como el batracio, comparten la peculiaridad de ser tabú entre los pueblos esencialmente micófobos y causantes de una repugnancia irreprimible.

El motivo es que ambos —sapo y seta— producen alcaloides o sustancias enteógenas de efectos psicoactivos equivalentes. La bufotenina (derivado de la serotonina, importante neurotransmisor) de los sapos es muy similar a la muscimola que sintetiza la Amanita muscaria, en cuanto a sus efectos denominados alucinógenos en el ámbito médico.

En consecuencia, no resulta nada sorprendente que la ingesta o asimilación de esas sustancias, condujese a la "visión" de entidades tan sugerentes como los duendes y los príncipes encantados, como nos ha sido legado en la superficial y aparente inocuidad de las narraciones aludidas, llenas de doncellas esperanzadas y brujas en cuyos alquímicos obradores nunca faltan los sapos. Por no mencionar los efectos experimentados por Alicia, la heroina de Lewis Carroll, en su visita al "País de las maravillas". Y es que, como decía el chamán yaqui Don Juan Matus a su discípulo Carlos Castaneda, hay una "realidad aparte".

Lo cierto es que "hay otros mundos pero están en éste", tal y como afirmó certeramente Paul Éluard.

FRM [28/02/2016]

(*) Más información en el libro "El hongo y la génesis de las culturas" del Dr. Josep Maria Fericgla.

martes, 23 de febrero de 2016

Amor y color

Foto propia, caja decorada a mano para mi nieta Daniela

Igual que un haiku
con color delicado
en flor de amor.

FRM [23/02/2016]

Foto propia, cajas decoradas a mano para mis nietas Abrtil y Blanca

lunes, 22 de febrero de 2016

El honor de los muertos

Portada del libro de Diego Armario reseñado

Lo que más me apasiona del Diego Armario escritor de novelas es que no puede prescindir del Diego Armario periodista con muchos miles de horas de vuelo en su haber. Quizá por eso, sus historias de ficción novelada se fundamentan con rigor en hechos y fuentes reales y fidedignos y resultan tan verosímiles como lo son sus columnas y crónicas periodísticas.

El fino olfato de este dinámico escritor, siempre desplegado como una antena parabólica en incesante orientación de 360º, capta situaciones, comentarios, anécdotas y personajes que, solos o mezclados, constituyen los ingredientes de las pociones mágicas que sedimentan en los argumentos de sus novelas.

-"¡Aquí hay una novela!". Es una expresión que repite con entusiasta frecuencia en las conversaciones en las que capta algo para alimentar el insaciable interés de su voracidad observadora.

Y algo así debió exclamar al repasar ciertos recuerdos personales de sus vivencias en Chile, cuando empezó a urdir la mixtura de datos, imaginación y sentimientos que le han llevado a la creación de la que, hasta la fecha, es su última novela "El honor de los muertos".

Admito que conmigo como lector, Diego Armario tiene mucho camino andado pues hace años que sigo con admirada fidelidad sus excelentes letras periodísticas. Y. aunque sólo le he leído tres novelas con ésta, que se añade a "El club de las amantes impacientes" y a "La muerte de un Señor de Quinta", creo que puedo afirmar que su talento como novelista iguala su calidad como profesional de la opinón y la información... O tal vez la supere, en la medida en que la realidad condicionante del periodismo no somete a su imaginación en la que todo puede ocurrir...  y, de hecho, ocurre.

"El honor de los muertos" es una historia apasionante, una novela histórica basada en hechos y personas reales, en la que se tejen complejas personalidades distintas y circunstancias distantes que convergen en el nexo vinculante de dar sentido a sus vidas en un momento crítico de las mismas, a pesar de las diferentes motivaciones que conducen a ello a cada personaje.

Mario, el principal protagonista, pierde la virginidad moral cuando asesina al cacique rural que ha violado a su madre. El riesgo de ser detenido y sentenciado le hace huir de la España franquista y buscar refugio en Chile. Allí, con identidad falsa, prosperará desde la más absoluta amoralidad que le permite hacer negocios incluso con los tipos más abyectos sin el menor prejuicio. Hasta que siente la necesidad de regresar a su país de origen una vez que ha muerto el dictador y en posesión de una gran fortuna, sin poder imaginar lo que el destino le depara.

Las ambiciones personales, los remordimientos de conciencia, el odio más profundo, el aburrimiento hastiado, la degradación de la autoestima, la frivolidad de una vida fácil, el fanatismo, el miedo a la traición... Caminos que siguen cada uno de los protagonistas de una trepidante historia que mantiene en frecuente primer plano y permanente telón de fondo el horror espantoso de las desapariciones, muertes y torturas sufridas por miles de personas durante el régimen dictatorial chileno del general Augusto Pinochet sobrevenido al golpe de estado que terminó con la vida del presidente legítimo Salvador Allende.

Al honor de aquellos muertos inocentes se dedican las páginas de esta emocionante obra que se lee con avidez de principio a fin. Un canto a la venganza que hace sentir el dolor de las víctimas de la brutal represión y deja el sabor agridulce del reconocimiento de que, en ocasiones, puede estar moralmente justificada.

FRM [20/02/2016]



(El libro "El honor de los muertos" se presenta oficialmente el próximo 10 de marzo a las 19:30 h en el Salón de Actos de la Asociación de la Prensa de Madrid, C/ Claudio Coello, 98.)

domingo, 21 de febrero de 2016

Ese día

Foto propia, Palacio de Cristal del Parque del Retiro, Madrid

A veces llega ese día. Ese bello instante lleno de romántico encanto, suave y sutil, en el que lo que más sorprende es que no sea sorprendente lo inesperado, porque, en el fondo, se sabe que era esperable...

Ese día en el que lo conocido se ve igual aunque diferente y otra luz ilumina el entorno. Una especial luminosidad que añade la magia de los olores a los colores y sabores, superando cualquier expectativa.

Esos momentos en que el reloj se detiene y sientes que estás en el refugio sereno, descansado y feliz de un puerto cercano, tranquilo y protegido... Lleno de conocidos y presentidos recuerdos del futuro.

Una ensenada de sosiego y libertad en la que se recala después de navegar entre olas encrespadas y tempestades agotadoras que reclaman un silencioso retiro lleno de miradas cómplices, pensamientos y sensaciones compartidas sin palabras, y contactos de piel que fluyen y se expresan por sí mismos...

Ese espacio intemporal que manifiesta su deseo de tenerte y que tú reconoces compartir en fusión recíproca.

A veces llega ese día...

FRM [11/02/2016]

viernes, 19 de febrero de 2016

Otras dimensiones

Foto propia, desde ventana ajena

Hay otras dimensiones... Para volar en el agua, flotar en la tierra y nadar entre nubes.

En ellas, ingrávido, cierro los ojos para mirar en la dulce memoria y busco en mis labios el sabor tierno y jugoso de los tuyos.

FRM [19/12/2015]

jueves, 18 de febrero de 2016

Diario de una fuga

Portada de la edición impresa del libro comentado

He terminado de leer la última novela de mi buena amiga y extraordinaria escritora Isabel Martínez Barquero, titulada como esta reseña personal, en la que intento recoger y compartir las dos sorpresas que me ha proporcionado esta excelente novela.

La principal y primera sorpresa es la relativa a su inesperada y bien trabada trama argumental que, desde la apariencia de entornos normales y habituales, conduce al lector por insospechados vericuetos que transforman la inercia de las rutinarias situaciones cotidianas en una cadena de sucesos que se engranan y enmarañan día a día, hasta su desenlace, en su devenir casi a ritmo de "thriller psicológico", enganchando irremediablemente en el suspense al que nos aboca la tensión contagiosa de la insaciable ansiedad investigadora de la protagonista.

"Diario de una fuga" es una obra, como anuncia su título, escrita en clave del diario personal de Celia Viñas la profesora de literatura que comparte iniciales y sustituye a su antecesora Carmen Vidal, como profesora de literatura en un instituto murciano, debido al fallecimiento de ésta en circunstancias dramáticas que suscitan la curiosidad y toda clase de sospechas a la recién llegada sustituta. Con ritmo trepidante en los tiempos narrativos, aunque sosegado en los procesos de reflexión y análisis, se van desgranando las complejidades dramáticas de una existencia que ve rota su atonía y esquemas confortables al ser arrollada por la compañía invisible de la fallecida que se hace obsesivamente presente en su vida a través de ciertos textos privados que pocos conocen.

Historia cargada de sabias y profundas reflexiones, la narración está repleta de frases y pensamientos que inevitablemente pueden encontrar eco en el interior de cada lector, aunque se sitúen en contextos diferentes a los que propone la ficción novelada por Isabel Martínez Barquero. Como ejemplo de lo expuesto, no me resisto a transcribir uno de los párrafos que más me han gustado en ese aspecto, aunque hay otros muchos...

«La vida la había arrojado a ser una persona fronteriza, residente en un lugar que no era el elegido por sus deseos silenciados. A esas alturas de su existencia, no pensaba rebelarse contra los designios incontestables del destino. Quizá equivocó su enfoque, quizá erró en el anhelo, quizá acudió donde no debía. Pero el resultado estaba ahí y no podía cambiarlo.»

Sin ánimo de desvelar ninguno de los misterios que enriquecen la original trama, creo poder afirmar que, al amparo de ella, la autora nos ofrece un completo abanico de personalidades, emociones y circunstancias vitales, riquísimo en matices de colores, dolores y sabores.

Me resisto a hacer aquí la sinopsis literaria, porque ya está disponible en Amazon y porque en este espacio íntimo sólo tiene cabida lo que este nómada siente y piensa, sin pretensión de usurpar un papel crítico que no me corresponde y para el que no me considero cualificado. Aunque es muy posible que volvamos a hablar de esta obra cuando el papel permita que la pueda acariciar en una deseada relectura.

Así pues, paso a comentar la segunda gran sorpresa que este libro me ha deparado, a consecuencia de la advertencia que la propia Isabel Martínez Barquero ha venido repitiendo desde que anunció el nacimiento de esta novela.

Como consecuencia del más que justificado éxito de su novela anterior "Aroma de vainilla", la autora ha insistido en repetir que en "Diario de una fuga" estábamos frente "a otra forma" de expresión narrativa... Casi, casi, ante a un giro notable en su forma de trabajar. O así lo interpreté, tal vez erróneamente.

Sin embargo, yo no he percibido cambio alguno en la abundancia y riqueza del léxico que Isabel maneja. Ni en el perfecto y elaborado trabajo de definición de los perfiles de los personajes que se convierten en visibles y audibles... casi vecinos tangibles. Tampoco he percibido cambio alguno en ese tono intimista con el que impregna sus letras hasta convertirlas en el hábitat seductor en el que quedamos atrapados y nos movemos al leerlas. Ni qué decir tiene que su perfeccionismo obsesivo se sigue transmitiendo en todas sus páginas que, sin duda, habrá leído y releído muchísimas veces antes de darlas por definitivas... O sea, como la escritora de raza y trabajadora incansable que es, ha sido y será.

Lo evidente es que su última novela, es otra novela, nueva y diferente. Una novela de lectura apasionante, en definitiva; de esas que lamentas que se acaben. Un libro que enriquece la trayectoria de esta gran escritora que me ha hecho sonreír con nostalgia al resucitar la palabra "parágrafo", desplazada por el uso más frecuente de "párrafo", y me ha enseñado el término contractual "sinalagmático", cuando me ha obligado a buscar su significado en el diccionario.

Gracias por todo, querida Isabel. Sigue haciéndonos disfrutar con tu talento.

FRM [17/02/2016]

lunes, 8 de febrero de 2016

Reaprender



Alguno de los maestros que he tenido la fortuna de encontrar en mis "viajes a Ítaca" (en el sentido que le diera Kavafis), me enseñó que el aprendizaje que conduce a forjar los hábitos de conducta, consta de cuatro fases perfectamente definidas y diferenciadas que se ejemplifican con toda claridad en el proceso de aprender a conducir un automóvil.

1. Desconocimiento inconsciente: Cuando el individuo no sabe que no sabe. Un niño pequeño no es consciente de que no sabe cómo se conduce un coche.

2. Desconocimiento consciente: Cuando el individuo comprende que no sabe algo. Al crecer, en el niño se produce la toma de conciencia de que no sabe cómo se conduce el vehículo.

3. Conocimiento consciente: Cuando se requiere aplicar la conciencia al conocimiento que se aprende. Esa fase en que los que conducimos hemos pasado al comienzo de hacerlo, y que requiere de toda nuestra atención consciente para hacer lo que se debe hacer en cada momento, tanto con los mandos y señales como ante los sucesos externos a nuestro automóvil.

4. Conocimiento inconsciente: Cuando el aprendizaje adquirido se integra por la práctica en nuestro subconsciente y se convierte en hábito de conducta, sin precisar de la atención permanente. Es la etapa en que el conductor ha automatizado los gestos, el manejo, y la percepción y respuestas de la información, para actuar de forma inconsciente ante los eventos y requerimientos de la circulación conduciendo el coche.

Pues bien, es obvio que todos somos herederos de la educación recibida y de las normas de conducta que se nos inculcaron para conducirnos en la vida. Ello, nos guste o no, ha configurado inexorablemente nuestros hábitos de conducta y las respuestas inconscientes ante cada una de las situaciones a las que nos vemos enfrentados o inmersos.

Muchos se sienten cómodamente instalados en esa "zona de confort" que constituye el cumplimiento de las normas preestablecidas y la exigencia, tácita o expresa, de que los demás actúen igual. Otros, algunos entre los que me cuento, recorremos el camino cuestionando muchas de esas creencias y pautas de conducta heredadas, inducidas o provocadas por la educación recibida y diferentes vivencias.

Se siente entonces la necesidad de sustituir ciertos patrones por otros nuevos potencialmente más satisfactorios. Estamos frente a la necesidad imperiosa de reaprender.

No es fácil, porque nada ni nadie nos ha enseñado a ello. Es un proceso solitario y lleno de escollos. Pero, sin duda, imprescindible si se ha llegado a ese punto de invalidación de lo aprendido.

Se trata, nada menos que de modificar hábitos de conducta profundamente arraigados e inoculados con el virus del miedo al cambio. El terror innato al salto al vacío, de enfrentarse a la tribu. ¿Cómo actuar en esa situación?

El primer paso en comprender e interiorizar que los errores, culpas y juicios del pasado, no son otra cosa que experiencias acumuladas. Aprendizajes en sí mismos...

A partir de ese punto, convertidas esas experiencias en el mejor equipaje para el nuevo camino, se trata de volver a la fase segunda del proceso inicialmente descrito y, desde la humildad del aprendiz que es consciente de que no sabe, recorrer con firmeza y el mayor acierto posible la ruta marcada por las fases tres y cuatro. Con paciencia y constancia, sin desánimo. Aceptando que, al igual que cuando aprendíamos a conducir un coche, hacerlo resulta difícil y a veces llega a parecer imposible. Convencidos de que se pueden llegar a interiorizar y adquirir nuevos hábitos de conducta diferentes y más satisfactorios.

Es un proceso extremadamente sanador y gratificante en el que, como en el solitario caminar del peregrino, no importa tanto la meta del final del camino, como la forma en que se recorre y la firmeza de cada paso, por mucho que cueste darlos.

No es preciso convertirse en campeón de Fórmula I; pretenderlo podría ser frustrante e inhibitorio. Basta con reaprender a conducir con seguridad, para no tener accidentes ni provocarlos a los demás.

FRM [08/02/2014]

Mascaradas

(Foto de archivo)

Hubo un tiempo en el que durante las fiestas del Carnaval se liberaban las manifestaciones más íntimas y ocultas de ese "Don Carnal" que todos los seres humanos albergamos en nuestro interior más profundo y que las reglas de convivencia y la hipocresía moral mantienen escondido.

Para poder hacerlo con la impunidad que confiere el anonimato, se instituyó la práctica de utilizar máscaras y disfraces que ocultasen la identidad durante los momentos en que se permite subvertir el orden establecido por las reglas.

Los orígenes de esta tradición pueden rastrearse en las "Saturnales" romanas, en cuyas fiestas los esclavos pasaban a ser señores y todo les estaba permitido, aunque también se localizan raíces ceremoniales de culto a los difuntos en investigaciones etnológicas. Quizá por el citado origen romano, es Italia la cuna más afamada de la mascarada carnavalesca.

Originalmente, por el anonimato y el misterioso aire que rodea al enmascarado, miles de personas buscaban todos los años esa transformación como válvula de escape a sus más escondidos deseos. Así, el uso temporal de las máscaras, permitía un espectacular espejismo social; el pueblo descubría como un bello vestido puede convertir al esclavo en señor, y engañado por esta circunstancia, podía sentirse temporalmente liberado, pensando que no hay patrón ni reglas cuando tiene puesta una máscara.

La tradición festiva se mantiene y celebra entre algaradas colectivas y con el uso renovado de máscaras y disfraces, aunque en el presente prima más su expresión artística, lúdica o burlesca que la intención primitiva...

¿Será que, en realidad, la auténtica mascarada liberadora se vive ahora durante todo el año, fomentada por el extendido uso de las redes sociales y los personajes que a veces se crean y manifiestan en Internet?

FRM [08/02/2016]

domingo, 7 de febrero de 2016

Kintsugi

(Foto de archivo)

El "Kintsugi" o "Kintsukuroi" es una forma de exquisito y poético arte japonés que consiste en restaurar objetos frágiles que se han roto indeseable e inesperadamente, utilizando oro o plata en la reunión de los pedazos. El objetivo es dotarlos de un nuevo aspecto renovado, bello y más valioso. Una nueva vida diferente y prolongada para ser disfrutada en el gozo de un tiempo posterior.

Toda una hermosa y delicada metáfora de las posibilidades que ofrecen las relaciones humanas que han sufrido fracturas, pero conservan lo esencial de los elementos primitivos y la voluntad de reparación mejorada con el adorno de la sensibilidad y el material emocional más noble.

La nueva vida
con mimo restaurada
tiene más vida.

FRM [03/02/2016]

Vías de vida

(Foto de archivo)

La vida de las personas podría ser representada por vías ferroviarias. Pueden discurrir paralelas, más o menos cercanas, durante cientos o. incluso, miles de kilómetros. Sin llegar nunca a tocarse, sin riesgos de colisión...

Circunstancialmente, hay ocasiones en que convergen y se cruzan, mezcladas, compartiendo espacio durante unos metros, pocos o muchos es indiferente. Tarde o temprano el trazado del propio nexo conduce a la divergencia y vuelven a recorrer la ruta, aumentándose progresivamente la distancia que las separa de forma paulatina e inexorable.

Es un gran éxito recuperar el paralelismo inicial, si no se ha producido un doloroso y grave accidente por un inapropiado cambio de agujas.

FRM [02/02/2016]