El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

lunes, 8 de febrero de 2016

Mascaradas

(Foto de archivo)

Hubo un tiempo en el que durante las fiestas del Carnaval se liberaban las manifestaciones más íntimas y ocultas de ese "Don Carnal" que todos los seres humanos albergamos en nuestro interior más profundo y que las reglas de convivencia y la hipocresía moral mantienen escondido.

Para poder hacerlo con la impunidad que confiere el anonimato, se instituyó la práctica de utilizar máscaras y disfraces que ocultasen la identidad durante los momentos en que se permite subvertir el orden establecido por las reglas.

Los orígenes de esta tradición pueden rastrearse en las "Saturnales" romanas, en cuyas fiestas los esclavos pasaban a ser señores y todo les estaba permitido, aunque también se localizan raíces ceremoniales de culto a los difuntos en investigaciones etnológicas. Quizá por el citado origen romano, es Italia la cuna más afamada de la mascarada carnavalesca.

Originalmente, por el anonimato y el misterioso aire que rodea al enmascarado, miles de personas buscaban todos los años esa transformación como válvula de escape a sus más escondidos deseos. Así, el uso temporal de las máscaras, permitía un espectacular espejismo social; el pueblo descubría como un bello vestido puede convertir al esclavo en señor, y engañado por esta circunstancia, podía sentirse temporalmente liberado, pensando que no hay patrón ni reglas cuando tiene puesta una máscara.

La tradición festiva se mantiene y celebra entre algaradas colectivas y con el uso renovado de máscaras y disfraces, aunque en el presente prima más su expresión artística, lúdica o burlesca que la intención primitiva...

¿Será que, en realidad, la auténtica mascarada liberadora se vive ahora durante todo el año, fomentada por el extendido uso de las redes sociales y los personajes que a veces se crean y manifiestan en Internet?

FRM [08/02/2016]

2 comentarios:

  1. Gracias por traernos el carnaval a este rincón del nómada, Francisco, y por la exposición delicada y sutil que haces de sus orígenes, utilidad y arraigos. Tropiezas con una persona que es incapaz de usar el disfraz en este y en otros aspectos de la vida, que lo veo desde cierta indiferencia personal, pero que reconoce que es todo un acontecimiento social, quizás nos disfracemos más de lo que nos demos cuenta. Viejos cultos populares y de carnestolendas,nos han traído hasta estos espectáculos de grandes masas y de evidente consumo. La magia y el colorido flotan, pese a todo, por el ambiente...
    Me enrollé. Te dejo un abrazo.
    Teo.

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    1. Gracias a ti, Teo, por "enrollarte" entre mi reflexión y tus vivencias. Eso refuerza nuestros lazos de cómplice amistad; puesto que yo, como tú declaras, también me siento espectador no partícipe de esos y otros eventos sociales que entiendo pero no comparto. Quizá eso nos permite el distanciamiento saludable para ver, además de mirar. Fuerte y agradecido abrazo, amigo.

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