El Rincón del Nómada

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La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

miércoles, 16 de septiembre de 2015

De bordes y bastardos

Burdel de la antigua Roma (Imagen de archivo)

En más de una ocasión he confesado mi curiosidad insaciable por bucear en el origen etimológico de las palabras de uso cotidiano, en cuyas raíces genéticas se encuentra la mayor riqueza conceptual que ayuda a comprender su uso y más acertadas aplicaciones. A veces lo busco e investigo, y otras me salen al paso, como en el caso reciente que comento a continuación.

No hace mucho, repasando el libro "Erotismo en la historia" de Carlos Fisas, descubrí esta cita del autor: "La palabra burdel, según Corominas, se deriva del catalán "bordell", y éste de "bord", bastardo. Burdel significaría, pues, el lugar en donde se engendraban bastardos."
 
Inmediatamente, pensé si podría estar ahí el origen del uso actual de la palabra "borde" como insulto despectivo o calificación de alguien poco grato o amable.

Es muy posible, porque el catalán "bord" deriva del latín burdo, que significa “mulo”; es decir, un caballo degenerado, mestizo, bastardo de asno y yegua (lo contrario es un burdégano, fruto del cruce entre caballo y asna). Burdo pasó a significar lo rústico, tosco, zafio, y ese es el sentido que también heredó nuestro insultante borde. Asimismo, homófono del adjetivo que, además de hijo ilegítimo, tiene la acepción polisémica en la RAE de esquinado, impertinente, antipático, para la que se utiliza en el presente. Tal vez, porque al final todos los "bordes" nos parecen un poco o un mucho "hijos de puta".

FRM[23/03/2015]

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