El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

domingo, 4 de septiembre de 2016

Muriendo

(Imagen de archivo)

Murieron los días, meses y años, y estuve allí.
Murieron mis padres y estuve allí.
Murieron amores y estuve allí.
Murieron relaciones y estuve allí.
Murieron ilusiones y estuve allí.
Murieron deseos y estuve allí.
Murieron amigos y estuve allí.
Murieron mitos y creencias, y estuve allí.
Murieron visiones y emociones, y estuve allí.
Murieron paisajes y paisanajes, y estuve allí.
Murieron espejismos y estuve allí.
Murieron afanes y sueños, y estuve allí.
Murieron esperas y esperanzas, y estuve allí.
Murieron caudales y miserias, y estuve allí.
Murieron cargos y oropeles, y estuve allí.
Murieron riquezas y solvencia, y estuve allí.
Murieron pasiones y arrebatos, y estuve allí.
Murieron ausencias y presencias, y estuve allí.
Murieron dulzuras y amarguras, y estuve allí.
Murieron recuerdos y estuve allí.
Murieron dolores y estuve allí.
Murieron alegrías y tristezas, y estuve allí.
Murieron palabras y estuve allí.
Murieron promesas y estuve allí.
Murieron silencios y estuve allí.
Murieron risas y sonrisas, y estuve allí.
Murieron lágrimas y miradas, y estuve allí.
Murieron mentiras y apariencias, y estuve allí...

Y aquí estoy, aquí sigo.
Muriendo y resucitando.
Mirando, sintiendo, viendo y muriendo.

Porque morir es sólo vivir, estando. Poco a poco, día a día.

Al final de mi tiempo, moriré yo y allí estaré.
Como siempre, en este tiempo. Como siempre, estando... en gerundio.

FRM [03/08/2016]

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