El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

domingo, 28 de agosto de 2016

Como un cigarrillo

Entre las múltiples notas, borradores y anotaciones que se van acumulando, mezcladas entre los desgarros, remiendos y costuras de la memoria, rescato de vez en cuando aquellas ideas que, desde su almacenaje, reclaman que les sacuda el polvo, corrija los indudables defectos de forma a mi alcance y las archive con más rigor y precisión entre las paredes de este rincón; siempre conservando la fecha original de inspiración para no olvidar lo que fue su estímulo inicial en mi más íntima biografía.

Éste es uno de esos casos que ha pedido resurrección. Se trata de un humilde canto a la breve fugacidad de las propias capacidades para satisfacer plena y duraderamente a otros con un elevado nivel de exigencia en sus necesidades y deseos.

Hace tres años reflexionaba así, en clave de metáfora, hoy socialmente muy proscrita, y con cierto humor negro ceniza...

A lo largo de una vida larga, sucede que, en ocasiones, tropezamos con personas que te hacen sentir como si fueses un cigarrillo. Sí, tal cual.

Te desean, seleccionan, escogen y extraen de un grupo homogéneo. Te miran tiernamente, acarician y llevan a sus labios con dulce delicadeza amorosa y deseo incontenible. Te encienden y hacen arder con pasión, succionándote el alma. Convierten todo tu ser en humo que asciende plácidamente a los cielos. Incineran toda tu esencia hasta convertirla en ceniza gris, mientras celebran lo bien que sabes y gozan del placer que aportas... Para, finalmente, cuando estás consumido y exhausto, aplastarte sin piedad y, una vez yerto, arrugado y frío, tirarte al basurero del olvido.

Pero, eso sí, al menos te quieren mucho y dan grato y agradecible sentido a tu corta vida. Aunque confiesen y se sientan convencidas de que el tóxico y perjudicial para ellas eras tú y se arrepientan de su propia decisión de haberte fumado hasta el filtro...

FRM [14/08/2013-2016]

(Imagen de archivo)

2 comentarios:

  1. Cuanta razón maestro. Algunos por su natural arisco, cuando algo así ha ocurrido, también han producido alguna quemadura. Por aquello de morir matando y que ardamos todos en el fuego del infierno, condensado en la brasa del cigarro ;)

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    1. No tengo más razón que la tú derrochas con esa adición que ratifico y me consta. Gran abrazo, Cris y gracias por la visita y el comentario.

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