El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

lunes, 1 de agosto de 2016

Amaneciendo

Me despierto antes que tú, en contacto con tus desnudos pechos;
dejo con sumo cuidado mi lado del lecho
y contemplo tu sueño matutino en arrobo deshecho.

Me siento el rey de mundo, mortal afortunado
que con tu alma se ha fundido penetrando tu cuerpo soñado.

Mis ojos saborean con amorosa gula la suave desnudez
que, entre sábanas, me ofrece de nuevo tu piel
y sólo acierto a exprimir de la memoria el zumo,
recordando como, unidos los dos, hemos sido sólo uno.

Suspendo un instante el hechizo de verte hermosa,
imagino salir al jardín y robar una rosa,
cuya vida sacrificada es muy poca cosa
si adorna con su mensaje la mesa de una diosa.

Regreso del sueño imaginado, me acerco en silencio a la cama,
con besos suaves te despierto mientras revivo las ganas.
Te desperezas. Tu cuerpo se tensa y cuando al fin despiertas...
vuelves a ser mi sueño. Mi felicidad ganada.

Lo sentí breve. Fue intenso, incomparable
y, como toda utopía alcanzada, inolvidable.
Pero... así fue. Ni efímero ni sorprendente.
De ayer y para siempre.

Hoy es otro recuerdo de amor.
Un regalo que no sufrirá nunca dolor.
Porque un amor tan grande y fuerte
no será vencido por la muerte.

FRM [30/08/2012]

(Imagen de archivo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario