El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

domingo, 8 de febrero de 2015

La poda

Foto propia, paseando entre metáforas

Días de sosiego, distanciamiento e inmersión entre las páginas de buenas lecturas. Calidez interior e intenso frío externo. Compañía distante y cercanía propia...

Paseo un poco. En calles y jardines nada turba el silencio que marcan los termómetros... Hasta que la paz se ve rasgada sin piedad por el agresivo ritmo de una motosierra que tala, corta y amputa inmisericorde, los babélicos dedos de los chopos que intentaban tocar el cielo.

Siento como si cortaran una parte de mí mismo. Los verdugos arrojan los frágiles miembros amputados a la caja de un camión, rostros y gestos automatizados, insensibles, ciegos ante las lágrimas de los majestuosos árboles doloridos. Y me duele, me entristece la agresión a los gigantes pacíficos y sabios...

Me descubro absorto en el espectáculo lamentable que me ha hecho olvidar la cámara que pende de mi hombro, pero no lo lamento. No deseo retener la violencia de esa imagen. Sin embargo, una vez más, transformo la situación inesperada en símbolo y señal, en un plano existencial ajeno a los argumentos de teórica conveniencia botánica...

Y entiendo que, al fin y al cabo, las vidas humanas también requieren de podas periódicas. Limpieza renovadora en el añoso tronco de las experiencias pasadas, para que nueva vida renazca, brotando con más y mayor intensidad, desde las mismas viejas raíces que se expanden firmemente ancladas.

FRM [08/02/2015]

6 comentarios:

  1. Fátima Reyes Garcia8 de febrero de 2015, 21:27

    Así es Fran, a veces hay que permitir la poda aunque duela, lo lamentable es cuando se arranca la raíz de cuajo.

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    1. Cierto. Pero, por fortuna, eso es muy difícil cuando están tan fuertes y profundas como las tuyas, amiga.

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  2. La poda es necesaria, y en nuestras vidas aprovechar esas podas nos dará la suficiente fuerza para que nadie nos pueda tocar la raíz. Buena reflexión, Francisco.

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    1. Así es, Susana. Gracias por visitar este rincón y dejar aquí tus agudos e inteligentes comentarios.

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  3. Los babélicos dedos de los chopos que intentaban tocar el cielo... Maravillosa metáfora. Buena narración. Muchos de tus escritos echan raíces dentro de mí.

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    1. Que una escritora de tu talla, me diga cosas así, me llena de satisfacción y estimula para seguir jugando con las palabras. Gracias, Ángeles.

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