El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

jueves, 22 de octubre de 2015

De la vida y la muerte

Aquel lunes de principios de la década final del siglo pasado, recibí una llamada inesperada de mi secretaria que, con voz angustiada y temblorosa me conminaba a acudir urgentemente a la oficina. El motivo de su estado: Aparentemente habían entrado a robar en mi despacho durante el fin de semana.

He diferenciado con toda intención mi despacho del resto de la oficina, porque fue sólo ese ámbito el que había sido violado y devastado por los supuestos ladrones que, sin embargo y como comprobé después, no se habían llevado ninguno de los objetos de valor que allí había... Cuando ordené el desolador panorama, sólo faltaban ciertos documentos que, por fortuna, había fotocopiado con intuitiva previsión.

Mientras me daba una ducha de emergencia, se mezclaban en mi cabeza el impacto preocupado e indignante de la reciente noticia con las emociones vividas durante el fin de semana que había pasado en Francia, en un paraje aislado y cercano a Nimes, invitado en la impresionante vivienda de un gran amigo y maestro, filósofo, alquimista, naturópata y sanador, además de miembro notable de una logia masónica y enlace o colaborador del Mossad en España, entre otras muchas cosas.

Tanto el personaje como la casa y su entorno, así como mis experiencias allí vividas y, desde luego, lo concerniente al extraño robo de mi despacho, merecen un libro aparte. Pero, como suele decirse, esa sería otra historia que tal vez algún día narre en clave de ficción, para hacer creíble lo que, con frecuencia, la realidad ha superado.

¿Entonces a qué viene el preámbulo? Pues, a que me remite a una época y circunstancias en las que tuve la oportunidad de conocer y tratar, más o menos profundamente, a personas tan diversas y heterogéneas como apasionantes y enriquecedoras.

Era una etapa en la que los vericuetos y pliegues de mi nómada existencia me habían conducido a coprotagonizar el proyecto de relanzamiento de la mítica revista "Mundo Desconocido"; pionera y modélica en su género que había fundado años antes mi fraternal amigo y colega, el periodista, escritor e investigador Andreas Faber Kaiser, prematura, injustificada e inexplicablemente fallecido en marzo de 1994.

Poco podía imaginar entonces que me estaba adentrando en unos mundos realmente desconocidos, hollando el suelo poco firme y peligroso de las arenas movedizas que cubren lo mucho que se oculta en el subsuelo de lo cotidiano, conocido y visible.

Situado el contexto, me centraré en uno de esos interesantes personajes a los que antes me he referido y cuyo magisterio me ha enriquecido de conocimiento en varias ocasiones. Se trata de Josep Maria Fericgla, Doctor en Antropología Social y Cultural, así como Etnopsicólogo de larga y probada experiencia.


Tuve el placer de conocerle en 1994, cuando acababa de escribir su interesante libro "El bolet i la gènesi de les cultures" (El hongo y la génesis de las culturas) que disfruté en su texto catalán original y he releído recientemente en una edición posterior, traducida al castellano.

Sería pretencioso por mi parte definirle como amigo personal, aunque nuestra relación siempre fue cordialmente amistosa y debo a su generosidad la gran ayuda que me regaló, cuando en 2005 tuve que realizar un amplio reportaje periodístico sobre el culto del Santo Daime y su sagrado sacramento, la ayahuasca, de cuya psicoactiva sustancia enteógena Fericgla es un cualificado estudioso y experimentado conocedor.

A raíz de este último contacto, he seguido recibiendo información de los interesantes y útiles Talleres Vivenciales que el Dr. Fericgla organiza y dirige a través de su Fundación de Etnopsicología y estados expandidos de consciencia.

El último correo que he recibido, el reciente día 19 de este mes, contiene información sobre su Taller "Despertar a la Vida a través de la Muerte".

En un contexto cultural que vive de espaldas al fenómeno natural de la muerte y sufre profundamente por la certeza de la propia o por la de un ser querido, la experiencia que brinda este Taller Vivencial es casi imprescindible.

En palabras del propio Dr. Fericgla, es una vivencia completa y profundamente espiritual de desarrollo psicológico y existencial. Quien es capaz de enfrentarse a la muerte abre una incomparable y nueva dimensión de su vida basada en la aceptación profunda de uno mismo. Es un Taller de carácter catártico, que permite descubrir dimensiones insospechadas de la existencia, por el camino de descargar las presiones emocionales que nos condicionan. Por medio de un estado expandido de consciencia, cada asistente constata las causas que limitan su vida.

El propulsor de la catarsis es la Respiración Holorénica, controlada por ejercicios, músicas y sonidos altamente seleccionados. Ello empuja a los asistentes a una disolución creativa del ego, ayudando a descubrir el lugar exacto donde cada uno está atascado en la vida.

La Respiración Holorénica, metodología desarrollada por el propio Fericgla, induce un estado modificado de conciencia, equivalente al que producen las sustancias enteógenas, y ayuda a liberar miedos, bloqueos físicos y emocionales... a reconocerse, en definitiva.

Conozco el enclave donde se llevan a cabo los Talleres Vivenciales, Can Benet Vives, situado a 50 km de Barcelona, en el Parque Natural del Montnegre, y puedo asegurar que es el marco ideal para vivir un fin de semana sumergido en la experiencia descrita.

Una asignatura pendiente de preparación para enfrentarse con éxito al examen final al que todos estamos convocados.

FRM [21/10/2015]

2 comentarios:

  1. Muy interesante esta publicación como todas las que siempre compartes. Un abrazo Fracisco.

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