El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

jueves, 1 de octubre de 2015

Los flujos eróticos

(Imagen de archivo)

Siempre he sostenido que, salvo excepciones que las hay en ambos sexos, el flujo de energía que genera la atracción sexual sigue direcciones diferentes y contrarias en los hombres y mujeres heterosexuales.

Por regla general, al menos en mi observación empírica, en los hombres suele originarse el estremecimiento erótico, o erógeno, en la zona genital y asciende hacia el corazón, llegando rara o distorsionadamente al cerebro.

Sin embargo, en las mujeres, acostumbra a suceder exactamente lo contrario. El estímulo inicial de atracción se dispara en el cerebro, descendiendo, en un recorrido más o menos rápido, hacia el corazón para finalizar su trayecto estimulando los genitales y otras zonas erógenas.

Es muy posible que sea la consecuencia zooantropológica de los instintos ancestrales que rigen todos los celos y apareamientos de los animales para la mejor perpetuación de la especie. Los machos persiguen copular con cuantas más hembras mejor, no por promiscuidad, sino para aumentar las posibilidades de mantener y aumentar su estirpe, mientras que las hembras están más preocupadas por seleccionar el macho más apto -más fuerte, inteligente... más poderoso, en definitiva- para optimizar la herencia genética. Los matices son una cuestión cultural.

Libro citado
Y, de nuevo, al hilo de esta reflexión, me viene a la memoria una frase genial de la novela "El club de las amantes impacientes" de mi amigo Diego Armario que éste pone en la boca de una de las mujeres que componen el orgásmico coro sexual del protagonista.

-"Me has follado las neuronas". (pág. 167).

A mi juicio y tal y como la define el propio escritor en la misma secuencia, es la "frase más definitiva y absolutamente seductora" que una mujer puede susurrar a un hombre antes de irse a la cama con él... O, por lo menos, a cierto tipo de hombres.

FRM [01/10/2015]

4 comentarios:

  1. Apoyo tu tesis en esta observación. En este asunto la observación empírica es fundamental. Viva el empirismo ¡¡¡

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