El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

lunes, 20 de octubre de 2014

Síndrome de la inmediatez

Lucho González-Aller
Las tertulias de sobremesa con expertos en comunicación y especialistas de otras disciplinas afines, derivan inevitablemente en el enriquecedor intercambio de opiniones que me recuerdan mucho de lo hablado reiteradamente con ese gran profesional y excelente amigo y compadre que es Lucho González Aller, con el que compartí placentera conversación en nuestro último encuentro sobre lo que aquí comento. Para quienes puedan estar interesados, resumo a continuación lo fundamental de lo que tratamos con buen humor, pero no exento de la mayor seriedad cargada de razonable y razonada inquietud, y donde, inevitablemente, surgió el fenómeno facebook, entre otros hijos de la moderna interrelación social.

Aquellos que, por nuestra edad, hemos vivido el salto colosal desde los antiguos teléfonos y los teletipos a las actuales formas e instrumentos de comunicación, pasando por el fax, nos llama poderosamente la atención observar que, en todos los instrumentos que nos brindan las llamadas "nuevas tecnologías", anida el virus de una moderna y contagiosa enfermedad estresante que bien podemos llamar "Síndrome de la Inmediatez".

Esta patología se manifiesta como la necesidad compulsiva, imperiosa e ineludible de responder en el acto casi instantáneo a cualquier estímulo tecnológico recibido; sea correo electrónico, mensaje telefónico o SMS, "guasap"... o, por supuesto, a las entradas o comentarios de amigos y conocidos en una red social como la citada o cualquier otra. Puede considerarse como una pandemia y su toxicidad se potencia por ser enormemente contagiosa y adictiva.

Las consecuencias de padecer el “Síndrome de la Inmediatez” son amplias y diversas, variando según el grado de receptividad del individuo afectado y el estado de su sistema inmunotecnológico. En general, puede y suele producir trastornos del sueño y apreciaciones equívocas o "superficialasis" de lo que se pretende contestar rápidamente; lecturas parciales, en las que se retiene sólo una foto irrelevante o una frase tópica y familiar; falta de comprensión del fondo de la cuestión, con la consiguiente limitación para reflexionar sobre ello; “ortografitis” o grave infección de la ortografía que puede conducir a su muerte; “neologismitis” o infeccioso hábito de utilizar palabras o letras inventadas o para funciones inexistentes; “megustosis”, alteración que lleva a marcar como un tic en la función “me gusta”, sólo por quien publica lo que sea, sin considerar si realmente gusta o no lo publicado;  “razonexia”, o adelgazamiento ilimitado de la pausada facultad de razonar con calma y sosiego, acarreando pérdida irreparable de masa muscular en el cerebro; “cerroubeditis”, desconcertante tendencia a irse por los Cerros de Úbeda, generalmente como consecuencia de lo apuntado inicialmente combinado con la "hiperverborrea" o incontinencia verborréica…

Podríamos seguir enumerando los numerosos y variados daños que el síndrome mencionado ocasiona, pero lo considero innecesario ante las múltiples evidencias que puede detectar cualquier observador capaz de sustraerse al estrés del propio síndrome. Por fortuna, no es difícil de evitar y tratar... si se es consciente y se desea.

De vez en cuando es muy bueno y aconsejable volver a la pluma estilográfica y al tacto sensual de la seductora hoja de papel en blanco...

Salud y “relaxing”… No hay prisa.

FRM [14/05/2014]

La pluma favorita de mi amplia colección

9 comentarios:

  1. Cuántas cosas serias se pueden decir con buen humor. Claro que hay que saber hacerlo como tú. Genial y muy cierto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que si me parece serio el asunto, pero lo último que se puede perder no es la esperanza, tan devaluada, sino el buen humor. Gracias, Marlene.

      Eliminar
  2. Mi amigo, verdades como puños expones. Por eso me siento más confortable en el reposado disfrute de la lectura de blogs como éste que entre la maraña que se teje y enreda en las redes sociales. Bastante urgencia padecemos en otros ámbitos, hasta hacernos olvidar lo realmente importante.

    ResponderEliminar
  3. En los últimos tiempos, y con los grandes avances tecnológicos ha aparecido una amplia fenomenología en cuanto a los comportamientos de respuesta de la gente. Al igual que tú he detectado todo esas nuevas "modalidades" como consecuencia de la inmediatez, que por lo que veo en muchas personas causa un efecto "obligatorio" en el estar de acuerdo con una opinión de un amigo o conocido, con un exquisita diplomacia, creando un personaje que busca solamente la empatía y alinearse de forma inocua, pero que se hace sentir.
    Entre otras fenomenologías que has descrito de forma magistral, siempre me ha llamado la atención como hay gente en la redes sociales que prefiere pagar el "alto coste" de meter la pata vertiendo una opinión sin haber leído un contenido, ni haberlo razonado ni meditado, simplemente por la holgazanería de leer un publicación algo larga, dejándose llevar en muchas ocasiones por una instantánea adjunta a la publicación, que en muchas ocasiones sólo es descriptiva en matices simbólicos y colaterales.
    Quiero pensar que esta fenomenología no es el espejo de la manera de razonar y actuar de nuestra sociedad, quiero pensar que en la "vida real" la sociedad es más reflexiva y no se deja llevar por esa inmediatez tan arrogante y precipitada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lamento ser menos optimista que tú, amigo Sergi. En mi opinión lo esencial del comportamiento es idéntico allí donde se manifieste y sea a través del medio que sea. Ya defendí esta tesis personal cuando rechacé de plano la supuesta diferencia -para mí inexistente- entre "vida real" y "vida virtual". En algún momento traeré a este rincón aquel razonamiento que hice sobre facebook, pero que considero aplicable a todos los medios interactivos de relación social.

      Eliminar
    2. Totalmente de acuerdo, una cosa es que "Yo quiero pensar..." y otra es la realidad...

      Eliminar
  4. Fátima Reyes García22 de octubre de 2014, 19:19

    Cuando tienes razón, la tienes...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y cuando no la tengo, se aplica el artículo anterior... ¡jejejeje...!

      Eliminar