El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

martes, 23 de junio de 2015

Realismo con alma

Obra de Antonio G. Beguer

De nuevo me enfrento al gratificante vértigo de atender la petición de un amigo que me solicita una "crítica" de su obra artística.

Es muy gratificante, por el honor que me hace su elección de una pluma que nunca llegará a la categoría de sus pinceles. Y vértigo, porque carezco de la formación y criterio para ejercer como crítico del arte pictórico que amo y respeto como rendido aficionado desde mi infancia.

No viéndome capaz de ser un buen crítico, me repele la posibilidad de sumarme a la petulante legión de los malos que suelen aburrirme hasta el hastío, cuando me veo enfrentado a sus "ombliguistas" opiniones y redacciones engoladas de pretendidos especialistas.

Afortunadamente, me sentí relajado cuando mi amigo me dijo: "Me interesa mucho que indiques tu opinión personal". Porque esa sí la tengo, clara, definida y firmemente afianzada. De eso y por eso, sí me atrevo a escribir sin pudor, porque sólo a mí propia honradez personal debo lealtad, aunque me reste objetividad, si es que esta discutible posición es posible.

En consecuencia, dependiendo sólo de mi limitada capacidad para ello, trataré de transmitir mi opinión sobre este gran artista y buen amigo que es Antonio González Beguer.

Plácido Domingo (Beguer)
Descubrí la obra de "Beguer Pintor", como se denomina en facebook, en esta red social entre cuyo abigarrado pajar busco y, a veces, encuentro afiladas agujas de diferente valor. Su hallazgo, hace algo más de dos años, fue uno de esos pinchazos con aguja de oro que pasan de la piel y llegan al estómago con ese estremecimiento inevitable de hallarse ante algo capaz de conmover e interesar a todo amante del arte en general y de la pintura en particular.

Desde entonces, son muchas las obras que he podido admirar de este magistral autor autodidacta que, a la mitad de su vida, ha realizado una enorme cantidad de obras, tanto por encargo como por deseo propio. Su calidad e inusitada capacidad de trabajo es tal que es de esos afortunados genios que se dedica exclusivamente a lo que le gusta hacer y tan bien hace... pintar incesantemente.

Antonio G. Beguer
Este zaragozano, nacido en 1959, es, por sus méritos, restaurador de bienes culturales de Aragón en la especialidad de pintura. Lo que, sumado a los muchos encargos que recibe, apenas le deja tiempo para pintar otras temáticas propias o realizar exposiciones. Por este motivo, la mayoría de sus obras son retratos y figuras, aunque sus incursiones en los bodegones son realmente espectaculares, cuando es capaz de convertir en materia artística los elementos más vulgares y cotidianos, como unas simples latas de refrescos. También se nos ha mostrado como un consumado pintor de arquitectura en una reciente serie de óleos de iglesias y catedrales que reconstruye en la tela con el mimo y la precisión de los artesanos canteros constructores del pasado.

Su pintura es realista, pero tiene "ese algo" que recrea la realidad dotándola de una dimensión que los ojos no siempre perciben, pero su mirada capta y sus pinceles describen estéticamente. Beguer nos adentra en esa extraña poesía que late en los detalles insignificantes, por los que siente pasión y, sin caer en la obsesiva exacerbación, paradójicamente irreal, del hiperrealismo,  nos muestra en sus lienzos el alma retenida eternamente de las personas y objetos que pinta.

Pasión por el detalle
A quienes contemplamos su obra nos aporta una nueva vivencia de la mirada al realismo figurativo que puede aportar aquella "felicidad intemporal de la visión" de la que hablara Aldous Huxley. Esa contemplación en la que confluyen la ensoñación con el reconocimiento de las formas.

Probablemente la clave de esa percepción, de casi imposible descripción, está en que su obra está impregnada de la esencia de lo pintado. Es un realismo con alma que trasciende su técnica magistral.

He repetido el adjetivo de "magistral", eludiendo la intencionalidad laudatoria. Es magistral, porque Antonio G. Beguer ejerce generosamente de maestro de cuantos seguimos su trayectoria, dedicando tiempo y atención a regalarnos amplias explicaciones de su forma de pintar, mostrándonos, incluso, el paso a paso del desarrollo de algunas de sus obras.

Y es que Beguer es, antes que pintor, un gran ser humano. Un buen hombre, lo que llamamos coloquialmente una bella persona. Puede que sea por eso, porque su propia alma se mezcla con los pigmentos, por lo que su obra puede definirse con todo rigor como "realismo con alma".

Mi sincero afecto, respeto y admiración para ti, amigo Antonio.

FRM [06/06/2015]

6 comentarios:

  1. Bravo! Por tu crítica, que me ha parecido muy completa y justa para este magnífico retratista con alma, del que me enorgullezco sabiendo que, además, es restaurador; ya que sé lo difícil que es poder seguir trabajando y pintar a la vez. Gracias, Francisco.

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    1. Agradezco mucho tus palabras, Susana, aunque sigo resistiéndome a considerar como una "crítica" mi opinión sobre la persona y obra de este gran profesional que, como tú, suma a sus dotes artísticas la de su calidad humana. Gracias a ti, por ser una fiel seguidora de este rincón.

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  2. Fátima Reyes Garcia.25 de junio de 2015, 21:27

    Has dado tu opinión de una forrma explicita y maravillosamente redactada, en ella se
    percibe que habla tu alma sobre este excepcional artista, que tan bien "capta" el alma en su obra.

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    1. Quienes conocen su obra y forma de trabajar saben que no exagero ni deformo la realidad. Gracias por tu comentario, Fátima.

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  3. Soy "seguidor" de este magnífico pintor. Lástima que haya tan pocos pintores "realistas" de la categoría de Beguer. Un abrazo.

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    1. Estoy completamente de acuerdo contigo, Xabier. Hace años que sigo el trabajo de Beguer y he visto obras suyas que me han dejado estupefacto de admiración profunda. Como aficionado a la práctica de la pintura artística, siento verdadera envidia de su habilidad y talento, doblemente meritorio por ser autodidacta. Además es una bellísima persona al que aprecio mucho.

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