El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

sábado, 30 de agosto de 2014

El árbol viejo

Árbol viejo que fue partido por la luz de un rayo inclemente. Al silencio castigado, sin sonidos del voluble y engañoso viento. De la mitad de su ser amputado...

Inmóvil, sólo en apariencia, para quien no sabe o no quiere mirar en sus adentros.

Ajeno e indiferente a quien lo cree yerto y hueco. Silente, ignorado y dolorido extrae, como un fénix, alimento de sus propias cenizas. Ajeno a las negras nubes que le agredieron cuando, embelesado y confiado, les ofrecía sus ramas más elevadas. Ahora, callado, bebe ávido sus experiencias de la vida sabia, renovando su propia savia, antes a otros regalada.

Y así, rejuvenecido, rebrota de nuevo, pintando de verde su cielo abierto; incubando los dulces frutos que saciarán a auténticos necesitados y hambrientos.

Placer de vida para un árbol viejo, duramente castigado, aduladoramente menospreciado, amado y rechazado, partido por el rayo... pero no muerto.

FRM [20/08/2013]


Foto propia, camino de Revilla de Pomar (Montaña Palentina)







4 comentarios:

  1. Fátima Reyes García7 de noviembre de 2014, 22:54

    Mae mia!! Qué belleza de texto Fran...me he estremecido...la foto, buenisima como todas las tuyas,pero me entristece ver ese hermoso árbol caído.

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    1. Ese viejo árbol estaba, y espero que siga estando, en la carretera provincial de la Montaña Palentina que llevaba desde el pueblo donde vivía a la carretera general. Efectivamente fue partido por un rayo en una noche de tormenta feroz. Pero me dió la alegría de rebrotar a la siguiente primavera. Entonces hice la foto que ahora he utilizado. No te entristezcas, porque la vida triunfó una vez más.

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  2. Es como si el tiempo compasivo, lúcido y brillante con los contratiempos, rompiendo la inercia de la muerte, acelerara el ritmo vital, savia de ese árbol caído. Qué gran ejemplo de superación nos muestras a través de la excelente fotografía. Es una de tus muchas metáforas sobre la vida, amigo Francisco, que se agradece.
    Se me ha venido a la mente un poema de José Espronceda que dejo:

    Hojas del árbol caídas
    juguetes del viento son:
    ¡Las ilusiones perdidas
    ¡ay! son hojas desprendidas
    del árbol del corazón!

    ¡El corazón sin amor!
    ¡Triste páramo cubierto
    con la lava del dolor,
    oscuro inmenso desierto
    donde no nace una flor!.

    Feliz día.

    Respetemos la naturaleza.

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    1. ¡Qué grata es tu presencia en este rincón que pretende ser acogedor, Karyn! Te agradezco mucho tu visita y el regalo que me dejas con tus amables palabras y ese bello, aunque triste, poema de Espronceda. Un beso, amiga.

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