El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

martes, 11 de octubre de 2016

Cementerio de almas

Foto propia, paseando por Madrid

Hace tan sólo un par de días, me ha llegado la noticia del repentino e inesperado, por prematuro, fallecimiento de un joven colega profesional que, por lo que sé a través de amigos comunes, no era previsible por su edad. Algo que, con aceptable normalidad cronológica o sin ella, ya hace varios años que me viene sucediendo con amigos, compañeros, conocidos y personajes convertidos en referentes míticos de épocas señaladas de mi vida... Y, aunque no siempre es así, en la mayoría de los casos son el termómetro que mide la temperatura de mi propio consumo vital.

No ocurre con todos, pero en muchos de ellos, la persona que emprende su último y más largo viaje, tenía... tiene y mantiene, un perfil y sitio abierto en varias redes sociales y, concretamente en facebook que es la única que yo frecuento, compartiendo encuentros, reencuentros y desencuentros.

Esta última circunstancia y la práctica de recibir aviso de los cumpleaños y los recuerdos diarios de otros años, con opción de volverlos a publicar, incluyendo los correspondientes comentarios del pasado, así como el hecho de que los perfiles de los fallecidos sigan "vivos", si nadie dispone de la contraseña y medios para cerrarlos definitivamente, generan una cierta sensación de "eternización" en esta dimensión virtual, generadora de sensaciones y emociones contradictorias difíciles de definir, al menos para mí.

Recuerdo que, en un tiempo ya remoto, conversaba sobre ello con una antigua amiga que tuvo la afortunada idea de bautizar facebook como un "cementerio de almas", en el que descansan las de tantos que nos han ido aportando de diversas formas, pero sin poder llevárselo, todo lo que sus espíritus dejaron como legado en su participación con palabras, silencios y obras. Ahí han quedado congeladas para el tiempo sus imágenes, emociones, sensaciones, reacciones, aciertos y desaciertos, afinidades y rechazos, alegrías y tristezas, amistades y enemistades, amores y desamores, resentimientos y odios... Todo lo que, por acción u omisión, voluntaria o involuntariamente, consciente o inconscientemente, constituye uno de los mejores y más completos frescos lleno de ricos matices cromáticos, con sus luces y sombras, para retratar la complejidad anímica de cada cual. Porque todo es visible para quien quiere y sabe mirar.

Hoy ha vuelto a mi memoria aquella conversación con mi ex amiga y me ha hecho reflexionar sobre las lápidas, nichos y mausoleos virtuales que encuentro en mis paseos por los recuerdos perpetuados en las vitrinas y escaparates, abiertos a los pasillos entre muros, de este "cementerio de almas". Y he pensado que me producen dos tipos de reacciones, según el tipo de defunción y consecuente ausencia. En unos casos, el sentimiento de cariño por los seres queridos o admirados que marcharon a otras dimensiones, con el deseo por su paz y eterno descanso. Y, en otros, la del descanso e inmensa paz que me han dejado quienes han decidido abandonarme en su vida terrenal al morir virtualmente para mí.

Descansen en paz todos ellos.

FRM [11/10/2016]

8 comentarios:

  1. Maravillosa reflexión donde el alma y espíritu se unifican en este Universo. Y queramos o no las redes sociales forman parte de él....Un abrazo querido Francisco

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    1. Y nuestra presencia en ellas, alicatando nuestro muro con retales de alma, nos confiere una suerte de tecnológica eternidad. Muchos besos, Almudena.

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  2. Ya sabes, Francisco: llega un momento que conocemos, e incluso queremos, a más muertos que vivos. En cuanto a que esto se convierte en un "cementerio de almas", algo de eso hay. Yo he perdido amigos del otro lado del charco, t también de este lado, a los que he sentido que se iban o acabaron yéndose intuitivamente, aún a sabiendas que sus muros quedan abiertos y como en virtual vivencia. Ciertos que a unos no se les echa simplemente de menos, pero otros producen una extrañeza mezcla de dolor que no sabemos muy bien definir porque se produce ese hueco que nadie llena. Otra cosa es cuando, en un momento dado, se coincide en la realidad y en el estrechamientos de manos o abrazo; en ese caso la sensación de pérdida es mucho más fuerte. Hace pensar lo que dices.
    Fuerte abrazo.
    Teo.

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    1. Empezando por tu final y como suelo explicar, no acepto la contraposición entre virtualidad y realidad. Opino que lo virtual y lo presencial son solo diferentes manifestaciones de la realidad o de lo que percibimos como tal. Por ello, te aseguro que he sentido más intensamente ciertas pérdidas de amigos virtuales que algunas presenciales. El alma trasciende lo físico y en la realidad virtual solo cuentan los retazos de alma que compartimos, a veces con gran intensidad. Ese es el motivo de que los muros de las redes sociales se conviertan en relicarios cuasi eternos de quienes los habitaron en vida, mientras la tecnología perpetúe el recuerdo. Gracias por tu aportación, Teo. Abrazos.

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    2. Francisco Rodríguez Mayoral Me refería a que, cuando ese amigo conocido a través de la red se hace presente y se le estrecha la mano o se le da el físico abrazo, al menos en mi caso y con mi experiencia, el lazo de unión se ha refortalecido, se ha estrechado más, mi relación con Karyn es un vivo ejemplo; en otras ocasiones fue al revés y nos distanció... Sí que pongo en valor ese afecto que señalas puesto que yo también lo vivo con bastante intensidad si siento que esa relación es sincera y enriquecedora.
      Gracias a ti. Otro abrazo.

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  3. exhaustiva nota sobre el tema Francisco, copioso análisis y no por ello exento de grato humor...
    felicitaciones. Marisa...

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    1. El humor amable es una de las mejores herramientas para enfrentarse a las reflexiones que analizan lo trascendente... o eso pretenden. Gracias, querida Marisa.

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