El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

jueves, 26 de marzo de 2015

Sembrar y cosechar

Las personas somos como la tierra de los campos. Todos podemos ser ricos y fértiles, aunque cada terreno sea apto para diferentes frutos, hortalizas u otro tipo de plantas, incluso flores.

Si cuidamos debidamente cada parcela, cosecharemos abundantes y buenos resultados. Pero si descuidamos la tierra, o no sembramos ni regamos lo necesario, con la frecuencia y la atención debida, el terreno se convertirá irremediablemente en un erial yermo, incapaz de fertilidad alguna y nuevos brotes.

Nadie está obligado a atenderlo debidamente, sobre todo si tiene otras prioridades; pero será un grave error interpretar lo no cosechado como venganza de la tierra, o pensar que la extinción de su capacidad de respuesta se debe a un acto de rencor. Convencerse de tales errores anula la capacidad de asumir las propias responsabilidades y la posibilidad de obtener lo teóricamente deseado.

También hay que ejercitarse en el desapego que permite distanciarse y no continuar abonando e inseminando terrenos estériles, cuando no corresponden con reciprocidad a los cuidados y atención dispensada. Si, dándolo todo, no se consiguen cosechar resultados gratificantes, es mejor no continuar perdiendo tiempo y esfuerzos y buscar otras tierras más agradecidas... Por mucho que pueda costar y sea lamentable, siempre lo será menos que seguir partiéndose el espinazo para recolectar sólo metafóricas piedras, cardos y hierbajos.

FRM [25/03/2015]

Foto propia, paseando bajo mi ventana

2 comentarios:

  1. Fátima Reyes García26 de marzo de 2015, 20:58

    Muy mala tierra tiene que ser para que tú no saques lo mejor de ella, amigo.

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    1. Gracias por tu opinión, Fátima, pero me queda mucho que aprender en casi todo y, especiamente, en lo tocante a cultivos.

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