El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

sábado, 4 de julio de 2015

Una y otra vez

Una vez más, reinicio mi solitario camino. La larga e interminable travesía hacia un destino que, como siempre, juega inmisericorde, moviendo con vientos cambiantes las dunas del paisaje y borrando las huellas de quienes me han precedido. El cansancio y la recurrente desorientación han fatigado el alma y agotado el cuerpo.

El descanso reparador dejará paso a lo más profundo y auténtico. De nuevo recuperaré la energía de otro tiempo y, si las fuerzas no faltan y la arena no me entierra, seguiré hacia delante, aunque me fallen las piernas. Marcharé con firmeza hasta alcanzar el complemento de mi alma que, tras el oasis de un paréntesis reparador, me espera... Lo sé; lo siento, lo huelo en el viento. ¡No más espejismos fantasmales que sólo reavivan la aridez de la boca con el sabor acre del polvo!

Llevo la brújula en el corazón y mi reloj ha perdido las agujas clavadas en el desaparecido calendario. No quiero la tristeza por compañera, es otra mano más firme y suave la que deseo. Soy el dueño de mi tiempo. Viajero incansable, inasequible al desaliento, peregrino en el infinito.

Estoy vivo... y dispuesto a darlo todo e inundarme de felicidad. Sumergido en la luz de las estrellas cuando la del sol se apague... Siempre esperando a mi luna, cabalgando sobre nubes... Siempre soñando, en el lecho de mi más fiel amante eterna, la experiencia.

¡Alegría y fuerza, por y para ello!

FRM [04/07/2013]

(Foto de archivo)

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